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Una excursión a Olhao, una joya desconocida del Algarve a menos de 10 minutos de Faro

Barcos en el puerto de Olhao.

El pueblo costero de Olhao es toda una institución en el Algarve portugués por varias razones. La más importante es que, desde siempre, fue el gran puerto pesquero de la región. Situado frente a una de las aberturas naturales de la Ría de Formosa, Olhao actúa, de facto, como puerto de Faro, de la que apenas dista 10 kilómetros por carretera. Desde la capital algarveña, la mejor opción para darse un paseo por sus calles es usar el tren. La Línea del Algarve de Comboios de Portugal conecta las estaciones de Bon Joao (Faro) y Olhao en 11 minutos a través de un paisaje que alterna marismas, tierras de cultivo y las famosas Salinas do Grelha (Acceso a pie desde la Avenida Cinco de Octubre -1,6 kilómetros ida-;Tel: (+351) 967 753 496; E-mail: salinasdogrelha@sapo.pt) una de las más grandes de Europa. Olhao es, para nosotros, uno de los lugares más auténticos del sur de Portugal. Y nos sorprendió la poca gente que la visita. No sólo es un lugar pintoresco. Es también una forma de acercarse a la importante cultura marinera de este rincón del país luso y escapar del turismo de masas que se ha impuesto en otras zonas de la región.

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Desde la Estación de Tren dirígete hacia el mar a través de la señorial Avenida de La República. En pocos minutos estarás ante las primeras callejas del Barrio de los Pescadores, una de las reminiscencias más genuinas del pasado islámico. La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario (Praça da Restauração, 1; Tel: (+351) 289 705 117) sirve de puerta de entrada a este verdadero laberinto de callejuelas de casas blancas y adornadas con los característicos azulejos portugueses. Ahí mismo está el Museo Municipal (Praça da Restauração, sn; Tel: (+351) 289 700 103), un soberbio palacete que tiene una modesta colección arqueológica y una interesante exposición sobre la historia de la pesca en la región. Precisamente fueron los pescadores los que levantaron la Igreja da Nossa Senhora da Soledade (Travessia do Compromiso), un lugar que si está abierto no debes dejar de visitar porque es precioso.  

Desde aquí anímate a caminar sin rumbo para ir encontrando los diferentes lugares de interés del pueblo. En la Praça Patrâo Joaquim Lopes la ciudad se encuentra con el mar. Acércate hasta la estatua de Floripes, una enigmática mujer que, según cuentan, aparece de noche en la ría con un farol. Unos dicen que lo hace para conducir a los marinos a los bajíos para provocar naufragios y desgracias, mientras que otros aseguran todo lo contrario: que se aparece cuando los pescadores están en apuros y necesitan ayuda para llegar sanos y salvos hasta el puerto. Olhao se encuentra con el mar a través de dos preciosos mercados de ladrillo rojo que contrastan con el casi omnipresente blanco de la población. Date el gusto de entrar y curiosear por los puestos. Si llegas por la mañana podrás ver la pesca del día fresca, fresquita. Una gozada.

La Avenida Cinco de Octubre actúa, en este punto, como frente marítimo a través de una cuidada sucesión de jardines y terrazas (Jardim Patrão Joaquim Lopes) con vistas privilegiadas  hacia las aguas casi siempre tranquilas de la Ría de Formosa. Si te gustan los barcos, la historia o las dos cosas a la vez no dejes de ver la réplica del Caique Bom Suceso (Avenida 5 de Outubro, 95; Tel: (+351) 289 090 287), un pequeño barco de pesca con el que unos valientes pescadores de Olhao cruzaron el Atlántico para llevar a Brasil (dónde había huido el rey Joao VI) la noticia de la derrota de las tropas de Napoleón en su intento de invadir Portugal. Muy cerca de aquí está el Puerto Pesquero, otro de los lugares que hay que ver sí o sí.

Saltar a alguna de las islas de la Ría Formosa.- Si lo puedes hacer no pierdas la oportunidad. Desde la terminal de ferris de Olhao salen los barcos que van hasta las islas que forman las barreras que protegen esta parte del sur luso desde Tavira (a dos pasos de la frontera con España) hasta un poquito más allá de Faro. ¿Cuál visitar? Si tienes que elegir una, sin duda alguna, ve hasta la Ilha da Culatra, un verdadero paraíso que va mucho más allá de su fantástica y, casi siempre, solitaria playa. Este inmenso banco de arena mide siete kilómetros y cuenta con tras pequeños núcleos de población: la propia Ilha da Culatra –la más cercana a Olhao y primera de las escalas del transbordador; Hangares e Ilha do Faro –segunda escala del barquito que recorre la Ría Formosa-. En todos los casos se trata de antiguas aldeas de pescadores con calles de arena reconvertidas en centros de vacaciones (la más auténtica es Ilha da Culatra). Si tienes tiempo camina por sus senderos de arena y pasarelas entre chapuzón y chapuzón y compara las dos caras del arenal: las playas que dan a mar abierta y las marismas que ocupan la banda de tierra. La otra isla que se puede visitar desde Olhao es Ilha da Armona, un poco más pequeña de pero algo más masificada que la primera. El paseo también sirve para ve desde dentro la Ría, uno de los ecosistemas más vistosos e importantes del sur de la Península Ibérica.

Fotos bajo Licencia CC: Dominik Neubauer; Steve Slater; Jose A.;

Mike Finn

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Publicado el
26 de abril de 2021 - 20:25 h

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