La portada de mañana
Acceder
Puigdemont aguarda su amnistía en 2026 tras las idas y venidas con el PSOE
Por qué EEUU firma pactos militares en América Latina mientras ataca Venezuela
Opinión - 'En 2026, swing y derecho a la vivienda', por Isaac Rosa

RESUMEN DEL AÑO Los reportajes más leídos de 2025

El acoso a Martín, el pueblo sin autobús o el 'crimen' del aguacatero: las historias más personales que resumen un año

Laro García

Santander —
1 de enero de 2026 23:01 h

0

Un niño sin domingos ni recreos, acosado en el patio y en las aulas, que muchos años después se abre a una periodista para narrar su historia personal y denunciar el bullying que tuvo que sufrir en su etapa escolar para que sirva de ejemplo de lo que nunca puede ocurrir. Un pueblo sin autobús de ida y vuelta, donde las administraciones no llegan y son sus vecinos los que deben organizarse, apoyarse mutuamente y reinvindicar juntos si quieren disponer de unos servicios públicos básicos e imprescindibles en el mundo rural. O decenas de personas que ven su vivienda y su vida amenazada por la piqueta y la sinrazón de los que pretenden construir un megapolígono industrial para el que no hay empresas y que arrasaría todo lo que han construido con sus propias manos.

Son tres ejemplos de una selección que recoge los 15 reportajes más leídos en elDiario.es Cantabria durante el último año 2025, y que sirven para resumir un año de buen periodismo. Todos ellos reflejan historias de vida o grandes investigaciones periodísticas, pero con un nexo común: el cuidado por los detalles y la cercanía al lector, donde la memoria juega un papel fundamental.

Martín, el niño sin domingos ni recreos: “Con diez años me encerraba en mi habitación e intentaba dejar de respirar”

Cuando era tan solo un niño sufrió una agresión física en el colegio con graves consecuencias para su salud: esta es la infancia de acoso escolar del chico que solo quería tener amigos

Antecedentes — Cuando el recreo es un infierno: resolver un caso de acoso escolar puede dilatarse durante todo el curso

Martín creció sin domingos ni recreos. La víspera del lunes ya rumiaba las sombras de lo que le esperaba durante la semana escolar. El patio del colegio siempre fue un jardín sin alegría, media hora amarga de temor y soledad que trataba de esquivar aislado en un rincón. Empezó el primer día de clase, en el pupitre de Primaria. Sus compañeros de clase, que tenían seis años, decidieron que era demasiado crío porque seguía jugando con plastilina y coches en el recreo. Así fue como se convirtió en diana de burlas e insultos. “Fueron muy crueles conmigo”, lamenta.

Leer más

Tras la pista de Pepe 'el del Popular': una estafa millonaria y 18 años viviendo en México con una identidad falsa

Se cumplen tres décadas de un desfalco de 36 millones de euros y 250 afectados por la quiebra del sistema piramidal de un empleado que prometía elevados intereses y daba créditos sin hacer preguntas

Antecedentes — Federico Venero: el confidente arrepentido del 'Caso Nani' que destapó una mafia policial en los años 80

Dice el refrán –ya desactualizado por los euros– que nadie da duros a cuatro pesetas. Pepe 'el del Popular' los daba. La sucursal número 1 del Banco Popular de Santander en la que trabajaba multiplicaba los beneficios de clientes que acudían a esta oficina de la elitista zona de Puertochico en la capital cántabra. Excitados por el boca a boca del milagro de los panes y los peces, el nombre de Pepe 'el del Popular' se hizo muy conocido por su gran amabilidad. Pero, sobre todo, por otras virtudes, como dar mayores intereses al abrir una cuenta que en otras oficinas del propio banco, blanquear dinero negro o dar créditos con extraordinaria ligereza sin hacer muchas preguntas. En las libretas de los clientes, que se utilizaban entonces para apuntar los movimientos, solo figuraban sus iniciales. Pero pese a los sospechosos indicios, todos guardaban silencio porque salían notablemente beneficiados. Todo el mundo hizo la vista gorda.

Leer más

Entre el desprecio a un legado histórico y la leyenda negra de sus fortunas: el olvido del fenómeno de los indianos

La memoria de aquellos que triunfaron el siglo pasado en América y regresaron a Cantabria, unos con la filantropía como bandera y otros con un oscuro pasado a sus espaldas, naufraga en la indiferencia

Antecedentes — Filántropos, emprendedores... y negreros: Cantabria mantiene viva la memoria de los esclavistas que hicieron fortuna con el 'oro negro'

No hay casa sin palmera ni magnolio. No hay estancia sin maderas tropicales. No hay dos plantas que no estén unidas por escaleras nobles. Hay jardines con fuentes, bustos y algún capricho; también un misterioso aire exótico que revolucionó pequeñas localidades que apenas se acuerdan de ellos. “En Cantabria no hay un museo: no se trata el fenómeno indiano, se ha vivido ajeno a él”, dice Ana Cagigas, responsable de la Finca del Marqués de Valdecilla, en Medio Cudeyo. En las 15 hectáreas de prados y arboledas, con cenador, invernadero y varias edificaciones ―cocheras, casas de invitados, la vivienda de su sobrina, cuadras…― está la residencia de Ramón Pelayo de la Torriente. 

Leer más

La Horadada: una compensación para los propietarios 'izquierdistas' e 'indeseables' expulsados del balneario de La Magdalena

Muchos años después de aquel atropello en plena dictadura, el derribo del edificio del club náutico de La Horadada, cerrado desde hace años, resucita ahora la historia del por qué de su simbólica construcción

Los dos balnearios que existen actualmente en la playa de La Magdalena de Santander se llamaron Polo Norte. El primero es hoy un local de reputada carta gastronómica, recientemente renovado a los pies de la arena y al lado del Club de Tenis de la ciudad. El segundo es una ruina con sentencia de demolición: el hermano pobre rebautizado como La Horadada en la punta de San Marcos. Un premio de consolación que se ofreció por parte de las autoridades franquistas a los propietarios del primer Polo Norte cuando les quitaron su balneario acusados de “izquierdistas desafectos al régimen en grado sumo”. Muchos años después de aquel atropello institucional y político en plena dictadura, el proyectado derribo del edificio del club náutico de La Horadada, cerrado desde hace años, resucita la historia del por qué de su simbólica construcción.

Leer más

El día que nadie aplaudió el gol que dos delanteros colaron al franquismo

Dos jugadores del Racing de Santander protestaron en 1975 contra los últimos fusilamientos del régimen, pero el silencio que trató de neutralizar aquel gesto fue, paradójicamente, la prueba de su impacto

Nada está ya donde estaba en 1975. De los originales Campos de Sport de El Sardinero, en los que creció la leyenda del Real Racing Club de Santander desde 1913, solo queda una huella pétrea que recuerda la ubicación de su córner sur. Bueno, y una pequeña exposición temporal de la Asociación de Peñas del Racing en la que, sorprendentemente, se recuerda que aquel campo deportivo también lo fue de concentración. Fue en 1937, por decisión del fascio italiano que ayudó al franquismo a tomar esta ciudad, que por 11 meses fue rebelde y defendió el sistema democrático. Paradojas de esta península de casas —y estadios— llenas de silencio y de rugidos. Ni en el campo de entonces ni en el de ahora hay una huella de los improvisados brazaletes negros con los que dos jugadores de fútbol —solo dos— de la Primera División de aquellos años se atrevieron a retar al régimen y a una sociedad que, en general, aplaudía sus goles tanto como al franquismo. Solo está donde debe estar la memoria de esos futbolistas —solo dos— y de su gesto de dignidad difuminado por lo único que perdura desde 1975: el denso manto de silencio y olvido sobre casi todo lo ocurrido hace 50 años. 

Leer más

Paul Ratier, el pintor sordomudo acusado de falsificar las pinturas prehistóricas de la cueva de Altamira

El artista francés, que ha pasado a la historia con este estigma, fue señalado sin ningún tipo de comprobación por Eugenio de Lemus: “No sentí más que la impresión del desengaño al ver aquellas pinturas”

“La valentía y la maestría que revela el dibujo de los contornos, así como el trazado de las sombras, demuestra todo ello que ha sido diseñado en época muy reciente”. Un experto publicaba este diagnóstico sobre la cueva de Altamira en 1896, en sintonía con la corriente negacionista que desató su descubrimiento. Expertos y personalidades se mostraron extraordinariamente incrédulos con las pinturas y comenzaron a desacreditarlas asegurando que eran recientes. “No hay duda, revelan profundos conocimientos de dibujo moderno”, publicó un periódico de la época. A finales del siglo XIX, las representaciones de los bisontes, ciervos, caballos y manos de esta cavidad situada en Santillana del Mar fueron consideradas demasiado perfectas. Probablemente no hubiesen despertado tantos recelos imágenes más primitivas y burdas. Pero, si no habían sido realizadas por los antepasados prehistóricos, ¿quién las había pintado? La respuesta se encontró dentro del propio perímetro familiar de quienes se atribuyeron el mérito, Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María, aunque la entrada a la cueva había sido previamente localizada por el pastor Modesto Cubillas.

Leer más

El 'Azor': el símbolo de la dictadura de Franco, fondeado en Cantabria, acabó como reclamo de un motel de carretera

El yate del dictador que Felipe González utilizó en unas polémicas vacaciones estuvo cinco años en el puerto cántabro de Requejada y ahora, reducido a chatarra, se exhibe como obra de arte en Cáceres

Lázaro González conducía al volante de su coche recién estrenado una tarde de verano de 1992. En la radio escuchó que un empresario de Burgos había comprado el 'Azor' y sonrió. Venía de Ferrol y acababa de firmar un cheque por valor de 4.670.124 pesetas (unos 28.000 euros). El nuevo propietario del simbólico barco del dictador era él. Tres décadas después publicó sus memorias, que tituló Por qué compré el yate Azor del Generalísimo Franco. Simplemente, fue un impulso que no consiguió rentabilizar. El barco estuvo fondeado cinco años en Cantabria, en el Puerto de Requejada y en plena ría de San Martín, ante la indiferencia de sus propios vecinos, antes de alcanzar un final más rocambolesco.

Leer más

El auge silencioso de los detectives privados por el aluvión de empresas que investigan bajas laborales: “Estamos desbordados”

La fiscalización de los trabajadores gana terreno ante el aumento de la desconfianza por parte de sus empleadores: “Hemos detectado un incremento de encargos del 80% en los últimos cinco años”

Un trabajador recibe una baja médica y, poco después, un detective se planta frente a su portal con una cámara oculta. No es una escena de película, sino una realidad cada vez más habitual en el mercado laboral en España. Desbordados por la avalancha de peticiones, varios profesionales de la investigación privada reconocen que nunca antes habían recibido tantas solicitudes para seguir a empleados de baja por parte de empresas —y también de mutuas— que buscan detectar presuntos fraudes. El incremento, según sus propios datos, alcanza el 80% en apenas cinco años.

Leer más

Ruina, venta o compra institucional: el incierto futuro de las casas solariegas de los grandes intelectuales de Cantabria

Las casonas de José María de Pereda y Concha Espina se encuentran en venta, Marcos de Quintos acaba de adquirir el palacete de Josefina Aldecoa y el Gobierno de Cantabria la casa natal del doctor Madrazo

Entre el abandono, la especulación inmobiliaria y las compras institucionales, el patrimonio inmobiliario ligado a los grandes escritores e intelectuales, oriundos, nacidos o vinculados con Cantabria, se debate en la actualidad en un contexto en donde la decadencia del tiempo se convierte en una oportunidad comercial o cultural, según se valore más la ubicación de la finca o el peso de la historia sobre sus vigas de madera.

Leer más

En el nombre del padre: la hija del guerrillero antifranquista que recuperó su apellido a los 70 años

Josefina Solano regresó de Estados Unidos a Cantabria y volvió a nacer como Josefina Lavín cuando consiguió ser reconocida tras una batalla en los tribunales como la hija de El Cariñoso

Josefina nació dos veces. La primera, como Josefina Solano, hija de María, madre soltera. La segunda, con 70 años, como Josefina Lavín, hija de Pin El Cariñoso. La primera vez nació presa. Vino al mundo en 1942, entre rejas, en la prisión de Las Oblatas de la calle del Monte de Santander, donde su madre María Solano Otí, conocida como Cuca, cumplía una condena política de treinta años de cárcel. Las autoridades franquistas le negaron el apellido de su padre, José Lavín Cobo, uno de los míticos guerrilleros cántabros defensores de la República, cuyo historia recuperó el escritor Isidro Cicero en un libro publicado en 1977 que provocó una enorme conmoción social.

Leer más

El 'crimen' del aguacatero o cómo un macroparque industrial amenaza casas y cultivos en Laredo: “Es pura especulación”

Vecinos de más de medio centenar de viviendas y 300 terrenos claman contra los planes de expropiación para implantar un proyecto industrial de medio millón de metros cuadrados próximo a un parque natural: “Gente mayor ha sido ingresada o se ha pasado semanas llorando en la cama”

Antecedentes — El pulso vecinal contra las expropiaciones del macroparque industrial de Laredo: “Nos compran a 15.000 y lo revenden por 200.000”

Fotogalería — Tres barrios, 57 viviendas y más de 300 terrenos amenazados por un macropolígono industrial en Laredo

“¿No es un crimen quitar este árbol?”. La pregunta resuena bajo la sombra espesa de un aguacatero descomunal, cargado de fruto. Y es que en una de las fincas amenazadas por la expropiación –entre naranjos, caquis, melones o sandías– el citado árbol se impone como un símbolo de resistencia de los vecinos de Laredo afectados por un proyecto industrial que casi de la noche a la mañana ha puesto en jaque sus hogares y cultivos de toda la vida. “Mírame este aguacatero, porque hay que hacerle patrimonio de Cantabria”, insiste con orgullo su dueño, Pablo Caviedes, de 82 años de edad. Él, como la gran mayoría, nació y se crió en la vivienda que ahora el Gobierno de Cantabria quiere derribar para instalar un macroparque industrial de medio millón de metros cuadrados. Son más de medio centenar de casas y más de 300 terrenos los afectados por un Proyecto Singular de Interés Regional, conocido como PSIR, contra el que sus propietarios se han alzado desde que tuvieron conocimiento de lo que la Administración pretende llevar a cabo. “Gente mayor ha sido ingresada por subidas de tensión o se ha pasado dos semanas llorando en la cama”, relatan los propios vecinos.

Leer más

La Naumon, el barco-escenario de La Fura que 'se tragó' 153.000 euros del Gobierno de Cantabria para una vela sin uso

El buque de la compañía teatral que iba a recorrer el mundo con espectáculos teatrales y actividades de concienciación sigue atracado en Cantabria desde hace tres años, sin que se sepa cuándo zarpará

Cerca de 153.000 euros del Gobierno de Cantabria se encuentran varados en la ría de San Martín, en sentido literal, a la espera de que sople el viento, en sentido metafórico, para que La Naumon, el barco-teatro de La Fura dels Baus que recibió esa subvención, salga de su atraque en el muelle de Requejada y realice las actividades que tenía previstas: ser una plataforma de actividad cultural y de concienciación ecosostenible.

Leer más

Garabandal: un milagro cristiano inexistente que ha salvado a un pueblo de la despoblación

El exministro Jorge Fernández Díaz pide al Vaticano que verifique las presuntas apariciones marianas en el pueblo cántabro donde unas monjas sin acreditación oficial impulsan la construcción de una iglesia

Mientras otros pueblos del ámbito rural en Cantabria han sucumbido al silencio y al olvido, en San Sebastián de Garabandal todavía viven un centenar de vecinos y se mantiene abierto el bar del pueblo, un hotel, tres posadas y otras tantas tiendas de recuerdos. El peculiar antídoto contra la despoblación de este rincón de montaña es que se ha convertido en un lugar de peregrinaje religioso desde que en los años sesenta cuatro niñas dijeron que se les apareció la Virgen. El presunto milagro no está siquiera reconocido oficialmente por la Iglesia católica, pero eso no ha sido obstáculo para que lleguen autobuses repletos de peregrinos procedentes en su mayoría de países como Estados Unidos, México o Filipinas.

Leer más

Última sesión de cine en Santander: el apagón de la edad de oro de las luces de neón

Los hijos de dos indianos que regresaron de Cuba escribieron la historia de las salas de proyecciones cinematográficas de la capital de Cantabria que se apagaron al final del pasado siglo

El rótulo del último cine clásico que resiste en Santander se ha convertido en un nostálgico reclamo para instagramers y tiktokers locales. Quizá nunca han puesto un pie en la sala, inaugurada en 1957. Los jóvenes llegan, posan desde la calzada de la calle Ruamayor y se retratan o graban un video con el cartel luminoso 'Los Ángeles' de fondo. El rótulo reproduce la caligrafía del propietario, Carlos Restegui, escribiendo el nombre de su mujer, Angelines. Los cines fueron cerrando y durante algunas décadas han dejado huérfano de salas el centro de la capital de Cantabria. 'Gran Cinema', el cine más elegante de la ciudad, cerró precipitadamente de un día para otro porque la empresa Viesgo le cortó el suministro eléctrico. Un dramático y amargo final. Otras dos salas, 'Capitol' y 'Roxy' -conocido como 'Cine Cebolla' por la intensidad de los melodramas que proyectaba- cambiaron las pantallas por las estanterías de un supermercado. El 'Cine Santander' se convirtió en una mueblería y el 'Coliseum' alumbró un hotel.

Leer más

El pueblo sin autobús de ida y vuelta: los vecinos de Luena tienen que hacer noche en Santander

Los usuarios se quejan de que la compañía de transporte les deja tirados en las paradas aunque los autobuses llegan con plazas libres de gente que no cancela sus viajes

El autobús se detuvo en medio de la nada. Una niebla espesa y fría empañaba el paisaje de la cima solitaria del puerto de El Escudo, el más alto de Cantabria. Eran las cinco de la tarde de un día de invierno y no se adivinaban ni los contornos de la cuneta. Los viajeros limpiaban los cristales empañados y miraban con curiosidad al exterior. La puerta delantera se abrió con un fatigoso resoplido y se desplegaron tres escalones. María los bajó con extraordinaria agilidad. Se quedó quieta en la cuneta hasta que el autobús arrancó. Un chico pelirrojo la despedía con la mirada desde el cristal trasero hasta que se hizo diminuto en la distancia. Ella cargó una enorme mochila escolar sobre sus hombros, se subió la capucha, cruzó la carretera envuelta en una tupida bruma, tomó un desvío y se fundió con el gris de la ceniza helada apretando el paso.

Leer más