ENTREVISTA Concejal de IU en Santander
Keruin Martínez, concejal de IU: “Es evidente la falta de mantenimiento de muchos puntos negros en Santander donde podría pasar cualquier cosa”
Keruin Martínez (Puerto Plata, República Dominicana, 1989) reivindica sus 20 años como camarero mucho antes que su máster en Historia. Sentado en un salón municipal, presidiendo involuntariamente una larga mesa de madera, dice que ahora mismo casi no tiene tiempo para sus dos grandes aficiones: la fotografía y la música. Esto es así porque cuenta que le mete muchas horas al despacho, a las reuniones en comisiones municipales y a hablar con vecinos, como concejal de Izquierda Unida (IU) en Santander.
Deja unos documentos, una hoja y un bolígrafo sobre la mesa. Se supone que para anotar ideas para sus respuestas, pero solo garabatea rápido, responde ágil y se detiene mucho en cada respuesta porque, dice, tiene tendencia a sobreexplicarse. El coordinador y portavoz municipal de IU en Santander llegó al Ayuntamiento en la presente legislatura. A veces, cita a filósofos en ciertos plenos. En febrero, mencionó Ludwig Wittgenstein, pero asegura que él no es un personaje impostado, sino que estas referencias surgen de manera improvisada, como parte de su bagaje personal y su formación como historiador. Dice que no se considera una persona moderada en términos ideológicos: “Tiendo a ser educado porque hay mucha gente que confunde la radicalidad con las malas formas”, subraya. Sobre una de sus últimas batallas políticas, la peatonalización debajo del arco del Banco Santander que albergará el segundo espacio museístico de los Botín en la ciudad, el edil cuestiona la decisión y se muestra contundente: “Es uno de los poderes fácticos y manejan todo a su antojo”.
Se presentó por IU-Podemos, pero ya no existe la coalición. ¿Qué ha aprendido de las confluencias políticas en periodo electoral?
La idea de la unidad es loable, pero mi experiencia en Santander es que ha sido disfuncional. Los acuerdos se plasmaron en papel, pero no en la práctica. La inmensa mayoría de todo lo que se realizó en esa coalición llevaba el sello de Izquierda Unida, con aciertos y desaciertos. Asumimos ambos, de haberlos unos y otros. A Podemos se le requirió en distintas ocasiones que se pusieran las pilas, que necesitábamos más manos, más cabeza, más brazos, para empujar esto porque hay mucho trabajo, y nunca dieron ese paso. Por el contrario, nos encontramos un día con que habían mandado un comunicado de prensa que rompían la coalición y a fecha de hoy no tenemos una comunicación formal como Izquierda Unida de que la otra parte de la coalición decidió romper ese acuerdo electoral. Mi experiencia aquí es negativa y mi apuesta es no insistir en aquello que no ha funcionado.
Antes de ser concejal daba clase en la Universidad de Cantabria de Historia del siglo XX. ¿Qué ha entendido de Santander explicando Historia Contemporánea?
Daba clase en la universidad como profesor asociado, pero esencialmente mi principal actividad era la de camarero: he sido camarero durante 17 años, de mis 37, y es la faceta que me gusta destacar porque es con lo que me he ganado la vida. Efectivamente, soy licenciado en Historia y, coincidiendo con el año electoral de 2023, gané un concurso como profesor asociado en la Universidad de Cantabria para dar una asignatura sobre el siglo XX y XXI. De Santander se puede entender que, a diferencia del lugar común en el que se ha convertido la idea de que es una ciudad de derechas o conservadora, en perspectiva histórica no es así. Ha sido una ciudad vinculada al comercio, a una burguesía de los negocios que se caracterizó en buena medida por ser liberal, en un sentido amplio, hasta el año 1937. Con la Guerra Civil entraron los sublevados y, a partir de ahí, la ciudad cambia hasta el día de hoy.
Es decir, se produjo, en cierto modo, una sustitución de élites.
Hay un reparto de la ciudad en el contexto de la guerra, propiciado también por el incendio, que supuso una reorganización urbana. Haciendo una síntesis poco rigurosa, desde entonces hasta hoy podríamos decir que quienes se repartieron la ciudad siguen marcando su desarrollo. Si pateas la ciudad te das cuenta rápido de que Santander es una ciudad de clases populares y trabajadoras. Se hace evidente al alejarse apenas diez metros del ayuntamiento hacia cualquier dirección, donde se encuentran barrios de gente común. Sin embargo, se ha proyectado una imagen de escaparate centrada en el Paseo de Pereda y los Jardines de Piquío.
Reconozco la habilidad en el trato personal de la alcaldesa, pero presenta carencias propias de una forma de hacer política muy centrada en lo discursivo
En este marco, ¿cómo describiría a la alcaldesa, Gema Igual (PP), como personaje político?
Gema Igual es una figura relativamente peculiar, que quizá responde a un perfil político más moderno, más reciente, que al político clásico que ha tenido éxito en Santander. Ha sabido combinar muy bien su presencia en la calle, en medios y en eventos. Tiene una gran capacidad para tratar con la gente, algo en lo que su experiencia como concejala de Turismo ha sido muy positiva. En ese sentido, es una forma de hacer política que combina lo moderno con lo clásico: dar la mano, cercanía, trato directo, un estilo que podría considerarse populista, en el sentido tradicional. Ahora bien, esa faceta no va acompañada, en mi opinión —y esto es una crítica política—, de una comprensión profunda de lo que significa gestionar una ciudad como Santander. Carece de algo que podamos llamar un proyecto o modelo de ciudad: una idea coherente de hacia dónde debe ir. Ha tenido olfato para algunos elementos que le permiten presentarse como una alcaldesa moderna, pero en la práctica eso no se traduce. Muchos problemas actuales son fruto de inercias de etapas anteriores. Además, en los últimos años ha tendido a repetir los mismos proyectos sin avances significativos en cuestiones clave como urbanismo, movilidad o vivienda. Esto se ve también en la forma de afrontar situaciones complejas, como en el caso de El Bocal, que cuenta con un componente trágico evidente, y la respuesta institucional ha puesto el acento en lo emocional, en el relato, en proyectar una determinada imagen de gestión, pero sin asumir plenamente responsabilidades ni abordar el problema de fondo. Reconozco, eso sí, su capacidad de trabajo y su habilidad en el trato personal. Pero al mismo tiempo presenta carencias propias de una forma de hacer política muy centrada en lo discursivo y menos en lo práctico.
Menciona la tragedia mortal en El Bocal, ¿cómo interpreta el discurso que ha mantenido la alcaldesa?
Humanamente, habrá dado la mejor respuesta posible. Pero desde el minuto uno ha tratado de construir un relato según el cual el Ayuntamiento no tenía responsabilidad, como si todo fuera cosa de la Demarcación de Costas. Eso no se sostiene. Ha puesto el foco en lo humano —que es importante—, pero el problema es que ya existían advertencias previas sobre el estado de las infraestructuras en la ciudad. Desde el punto de vista práctico, la respuesta ha sido cerrar espacios, cuando el problema es de mantenimiento. Llevamos tres años todos los partidos de la oposición y un sin número de vecinos advirtiendo del estado de las instalaciones públicas, del estado de las infraestructuras, del estado y la falta de mantenimiento de un puñado no desdeñable de puntos negros en Santander, donde podría haber pasado cualquier cosa. Pero es alguien que está centrado en trasladar una imagen de un Santander moderno que no se sostiene.
En la política municipal, he actuado con pragmatismo, proponiendo soluciones: que haya una acera en un barrio no tiene que ver con la ideología que yo profese o que defina a mi partido
Obtuvo algo más de 4.600 votantes en las últimas municipales. ¿Cómo resiste IU en un Ayuntamiento en el que desde el inicio de la democracia gobierna el PP?
Izquierda Unida ha tenido presencia casi siempre, salvo un largo periodo que fue de 2000 a 2015. Que dejáramos de tener presencia tuvo que ver con distintas circunstancias —decisiones en el partido o responsables de Izquierda Unida que se fueron al PSOE directamente—. De ahí se abrió una larga travesía en el desierto hasta que llegó Miguel Saro y en su segundo intento consiguió la concejalía en un contexto muy concreto: postcrisis, post 15M. Ahí entendieron un buen puñado de santanderinos que merecía dar la confianza a Izquierda Unida. ¿Cómo lo hemos mantenido desde Miguel Saro?, Creo que es achacable a su figura, aunque también a la organización. Se ha mantenido por el trabajo y también por las formas: no solo lo que se propone, sino cómo se trabaja con vecinos e instituciones. En Santander, hay una bolsa de población que tiene una sensibilidad progresista o de izquierdas que evidentemente se siente representada por nuestras siglas o por nuestro programa. Pero es que en lo municipal a veces lo ideológico no es lo decisivo. La gente tiene que reconocerse en la figura que encabeza, tiene que reconocer el proyecto y además algo que para mí es muy importante: tiene que reconocer el compromiso real, genuino y honesto con los problemas del día a día, con los problemas de la ciudad. En la política municipal he actuado con pragmatismo, proponiendo soluciones: que haya una acera en un barrio no tiene que ver con la ideología que yo profese o que defina mi partido. Tiene que ver con que yo vaya a ese barrio, hable con esos vecinos, anote el problema y venga aquí a partirme los cuernos para que los señores con responsabilidad de gobierno se hagan cargo de ese problema y lo solucionen.
¿Y qué pesa más en usted como concejal: la ideología o el pragmatismo?
No hay dualismo, va todo de la mano. Mi compromiso con los vecinos nace de un compromiso ideológico, pero en lo municipal lo práctico es clave. Hay un componente ideológico evidente, pero la gente también valora el trabajo concreto. Resolver problemas del día a día trasciende lo ideológico. Es decir, no tengo una preocupación especial por Santander respecto a, no sé, Jerez de la Frontera. Yo tengo una preocupación genuina por lo humano, por la gente. Me tocó vivir en Santander y aquí me preocupo por los problemas que afectan en mi día a día y mi implicación política se traduce en militar en un partido como Izquierda Unida; y una vez asumida una responsabilidad política, darlo todo para cumplir con ese cometido. Soy una persona que nació a 9.000 kilómetros de aquí. La pregunta sería: ¿Qué haces tú en el Ayuntamiento de Santander como concejal?
¿Y qué hace usted como concejal de IU en el Ayuntamiento de Santander?
Pues mi compromiso ideológico personal me impulsa a comprometerme con la realidad más inmediata en la que estoy. Y eso puedo hacerlo en distintos ámbitos, en el ámbito cultural, en el ámbito educativo, en el ámbito que sea, y también, en este caso, en el ámbito político. Hago todo lo que está en mi mano para cumplir de manera coherente, o lo más coherente posible con mi compromiso ideológico personal: entrar también a los hechos y el contexto en que me toca, que es Santander, hacer lo mejor posible para que Santander adopte un rumbo que a nosotros nos parece más adecuado.
Ha hablado de la cultura. Ha sido una persona implicada en la vida cultural de Santander, ¿qué lugar concreto ocupa ahora en su agenda como concejal?
En Santander, tradicionalmente, siempre decíamos que no pasaba nada, que había muy poquita cosa, pero yo por mi experiencia en Sol Cultural y en Revista Amberes, nos coincidió un periodo que en el que la cosa parecía moverse en buena medida por la actividad desarrollada desde la Fundación Santander Creativa. Funcionó de una manera en que los distintos actores culturales de la ciudad, tanto profesionales como amateurs, que tenían una propuesta de calidad y que trascendía, eran apoyados. La Concejalía de Cultura canaliza básicamente una buena parte de su presupuesto: va a la Fundación Santander Creativa 750.000 euros y, sin embargo, en la Concejalía de Cultura, la actividad es menor; es carente, en el fondo, de un proyecto ambicioso de lo que debería ser la cultura en la ciudad.
Pregunto por entender cuál es su foco en la cultura de Santander...
Ejemplos claros son el MAS, cerrado durante años; la Biblioteca Menéndez Pelayo, también cerrada; o los problemas en bibliotecas municipales. Esto te habla del nivel de preocupación municipal por la cultura. Mientras tanto, el Ayuntamiento pone el foco en grandes proyectos externos, pero descuida lo propio. El equipo de gobierno dice: Santander va a ser un faro cultural universal, mundial. Faro Santander, el proyecto del Banco Santander, otro capricho de Botín, no el proyecto en sí mismo, sino lo que se ha hecho para satisfacer las demandas de Botín, como cerrar el tráfico que pasaba bajo el arco dejando a los vecinos sin autobús. O el MUPAC, el Reina Sofía, el Museo de Arte Faro de Cabo Mayor de Santander... O sea, si uno ve dónde pone las esperanzas el Ayuntamiento de Santander, son todo propuestas de otras administraciones, instituciones, incluso, privadas. El Centro Botín también habría que ponerlo aquí. Nuestra propuesta desde IU es un plan de acción cultural integral que refuerce el tejido local. Un plan que cuente con lo privado o de otras administraciones, por supuestísimo, pero que dote de contenido a la acción municipal, porque no solamente se trata de mantener estos espacios o estas instituciones que tiene el Ayuntamiento, sino de ser capaces de alimentar un tejido cultural y asociativo que hay en la ciudad y que en buena medida se va perdiendo.
Sobre el arco del Banco Santander, donde se inaugurará próximamente un nuevo museo ligado a la fundación de la entidad bancaria, ¿por qué es un caballo de batalla para IU que el Ayuntamiento pretenda peatonalizar debajo del arco del edificio?
En todo momento se dijo que se iba a mantener la circulación bajo el arco, entendiendo que ese es un vial esencial. Se prometió y no se ha cumplido. Esto afecta al transporte público, a los vecinos y a los accesos a la zona. Hemos solicitado por registro los informes técnicos municipales que avalan el cambio de criterio del Ayuntamiento, porque esto no es el proyecto de Faro Santander. No es el proyecto, es el cambio de rango de un vial. Hemos pedido esos informes técnicos que avalan esa decisión que corresponde a la Alcaldía y no existen. No existen. No hay ningún informe técnico. ¿Cuál es la conclusión? Que es una decisión que ha tomado de su mano mayor la alcaldesa, Gema Igual. Y es una decisión que en mi opinión responde a un capricho de Botín. Entonces, si esto no es para convertirlo en un caballo de batalla, que baje Dios y lo vea. Porque no solamente es la privatización o atender a los intereses de un privado para privar a los vecinos de un conjunto de servicios, sino que es una prueba más del caciquismo voraz con el que se hace la política en Santander.
¿Qué representa el Banco Santander en la ciudad?
Es uno de los grandes poderes fácticos. Ha definido muchas líneas de desarrollo urbano durante décadas. Se han hecho modificaciones a medida en distintos proyectos, lo que refleja una relación de influencia muy clara. No son los únicos, pero el Banco Santander es uno de los poderes fácticos en la ciudad y maneja todo a su antojo.
No se suele hablar tanto del banco, aunque esté por todas partes...
Una anécdota muy rápida —se levanta y se acerca al rótulo con logo de la ciudad que hay en el salón municipal—, que tiene que ver con la trascendencia del Banco Santander: cuando cambió de nombre, porque antes era Banco Santander Central Hispano, el Ayuntamiento de Santander tuvo que añadir la palabra ciudad al logo: desde entonces es Santander Ciudad. Existe una conciencia colectiva donde la mayoría parece sentirse parte de los privilegiados, un fenómeno que podría explicarse desde la antropología o la sociología como mecanismos de reproducción: hay muchas personas en Santander que han estado vinculadas al Banco Santander y muchos funcionarios, lo que ayuda a entender la sociología de una ciudad que tiende a ser conservadora. Y cómo la élite vinculada también a Madrid y al verano, que es una élite extractivista, que no le interesa que Santander se desarrolle, a diferencia de los vascos o incluso en parte de los catalanes. Esta élite ha utilizado a Santander como un trampolín para posicionarse en el entorno de la corte en Madrid. Esto explica la existencia de grandes instituciones e instalaciones en una ciudad pequeña, como el Palacio de La Magdalena, el Casino Real, el Hotel Real, el Real Club de Tenis y el Real Club de Regatas, todos creados para satisfacer a la corte y para que los de aquí que puedan decir: 'yo puedo entrar al Casino Real, al Tenis, o al Club Marítimo'. Se ha señalado a la familia Botín como responsable en gran medida de que no hubiera un desarrollo industrial más potente en Santander y Cantabria, prefiriendo evitar la creación de una gran masa obrera y desviando proyectos industriales a otros lugares, como Pamplona.
Uno de nuestros mayores logros en esta legislatura es que el PP modificara los estatutos de la Sociedad de Vivienda y Suelo para poder gestionar viviendas en alquiler asequible
En varios plenos ha reivindicado con mociones la necesidad de vivienda en alquiler asequible. Y ha dicho en esta legislatura que la falta de vivienda se debía, en parte, a la presión estacional. Ahora, que el problema de la presión estacional ha crecido, ¿cuál es su diagnóstico?
La presión estacional influye, pero no es el factor principal ni el que explica por sí solo la situación actual. El problema de fondo es que la vivienda ha dejado de entenderse como un bien de uso para convertirse, cada vez más, en un activo financiero. Eso condiciona completamente el mercado, porque introduce dinámicas especulativas que no tienen que ver con las necesidades reales de la población. Hay inversión orientada a la rentabilidad —tanto en alquiler turístico como en alquiler tradicional— que tensiona los precios y dificulta el acceso a la vivienda, especialmente para jóvenes y rentas medias. A esto se suma que durante años no ha habido una política pública sostenida en materia de vivienda: no se ha planificado a medio y largo plazo. La clave pasa por desarrollar un parque público de vivienda que permita intervenir en el mercado y ofrecer alternativas reales. Uno de nuestros mayores logros desde IU en esta legislatura es que el PP modificara los estatutos de la Sociedad de Vivienda y Suelo para poder gestionar viviendas en alquiler asequible: de la promoción que está en marcha, la de las ansiadas y esperadísimas y solicitadísimas 284 viviendas de El Alisal, va a haber poquitas que, por primera vez desde que existe la Sociedad de Vivienda y Suelo, se las va a quedar el Ayuntamiento y las va a gestionar en alquiler, se ofertarán por una vía distinta. También hemos hablado de la posibilidad de crear una ordenanza de solares vacíos, por ejemplo. En Santander, se han planteado algunas medidas —como ordenanzas o mecanismos de captación de vivienda vacía—, pero su aplicación ha sido muy limitada. Por tanto, el problema no es coyuntural, sino estructural, y requiere una intervención pública decidida que hasta ahora no se ha producido. Es una de nuestras principales preocupaciones, actuando desde lo municipal hay muchas posibilidades.
Suele decir que prefiere mantener un perfil político moderado, ¿por qué? ¿No hay suficiente moderación en los plenos?
No me gusta tener un perfil moderado y no me considero una persona moderada. No me gusta tener un perfil moderado, lo que pasa es que por mi personalidad tiendo a ser educado, porque hay mucha gente que confunde la radicalidad con las malas formas. Si soy moderado o no, pregúntele a Gema Igual y a los concejales del equipo de gobierno sobre nuestras propuestas. Es cierto que hay propuestas que tienen un componente municipal o administrativo, no estrictamente vinculado a una corriente ideológica, que lo puedo proponer yo, el PP o el PSOE. Pero yo creo que es importante que no se confundan mis maneras y mis formas de actuar y de expresarme. Igual me viene de ser camarero, tratar a la gente con educación, independientemente de quiénes sean. No se confunda eso con el contenido y el fondo de nuestras propuestas. Hay algunos partidos que han intentado apropiarse de nuestras propuestas, pero se les atragantan en cuanto profundizan con ellas. Cuando hablamos de remunicipalizar servicios públicos ante la privatización masiva que hay en Santander, hay partidos que han pretendido hablar de la remunicipalización, pero en cuanto se les aprieta un poquito, reculan. Y no es la medida más radical que podamos defender en Izquierda Unida, pero defendemos que los servicios públicos, siempre que sea posible o preferentemente, se han de gestionar de manera directa. Hay partidos que han querido coger esto porque, al final, como están en la oposición, se pueden permitir ciertos juegos, pero se les acaba atragantando. Cuando me preguntan a mí, remunicipalización y gestión directa. La moderación está en las formas y luego yo estoy en una situación de minoría, de minoría absoluta. Hay un gobierno con mayoría. Si yo tengo la vocación de que se solventen algunos problemas que afectan ahora mismo a vecinos de un barrio determinado, a los cuales no les he pedido el carné de ideológico, tengo que hablar con esta gente. Si yo me paso el día llamándoles fachas, incompetentes y cosas así, ¿cómo voy a ir a hablar yo y mantener una interlocución directa? Hay quien puede hacer un personaje, yo no hago personajes, yo no soy un Keruin en público y otro Keruin en privado. Y, por ejemplo, me he reunido ya en un buen puñado de ocasiones con la alcaldesa y yo puedo ser durísimo en mi crítica política, pero Gema Igual no puede decir que Keruin le ha faltado al respeto. Y eso me permite ir a cada despacho de cada concejal de gobierno a trasladar problemas de la ciudadanía. Y algunos me dicen: 'Tío, es que esto es de comunistas, esto no lo puedo hacer', pero no me dicen: 'Contigo no quiero hablar, que me has llamado hijo de puta'.
En algunos plenos cita a filósofos, ¿no le preocupa parecer redicho?
No, para nada. Yo puedo ser un poco 'pedantuco', puedo serlo… Pero, al final, yo pienso desde mi experiencia y desde mi formación. Y no es que tenga como objetivo meter citas y cosas de estas, de hecho, la mayoría de las veces que he podido recurrir a algo, es de manera improvisada, ni como un recurso estético, sino que surge de forma bastante natural. Decía Unamuno que un pedante es un estúpido adulterado por el estudio. Yo no creo que sea mi caso porque yo no tengo una alta consideración de mis capacidades intelectuales, ni siquiera mi formación, que es muy endeble en muchos puntos, pero no sé, es mi bagaje cultural o mi bagaje personal a partir de mi experiencia, de mis conversaciones, de mi participación en distintos ámbitos de la vida, pues tiene que salir por algún lado. Yo no soy un personaje. Entiendo que puede haber quien lo perciba de otra manera, pero no es una cuestión que me preocupe en exceso. Intento, en todo caso, que esas referencias sean útiles, que aporten algo al argumento y no se queden en algo ornamental. En ese sentido, no siento que esté interpretando ningún personaje ni construyendo una imagen determinada. Simplemente hablo como soy, con las herramientas que tengo, entre ellas, esa formación.
No hemos impulsado propuestas conjuntas que hayan presentado desde Vox; sí nos hemos encontrado en algunas acciones conjuntas
¿Cómo se relaciona con Vox a la hora de hacer política municipal? IU ha hecho mociones conjuntas con sus concejales.
Mantengo una relación cordial en el día a día con todo el mundo, incluidos los concejales de Vox. Este es mi lugar de trabajo y valoro sobre todas las cosas mantener un buen clima de trabajo y diferenciar el aspecto estrictamente personal de lo que cada uno defiende políticamente. Otra cosa distinta es el plano político: No hemos impulsado propuestas conjuntas que hayan presentado desde Vox; sí nos hemos encontrado en algunas acciones conjuntas de la oposición que han venido del PSOE, de Izquierda Unida o del PRC. Es decir, en El Bocal ¿no nos íbamos a poner de acuerdo toda la oposición en convocar un pleno extraordinario? Lo primordial para Izquierda Unida y para este concejal es Santander y los santanderinos. Y aunque suene feo y algunos no les guste escucharlo, hay puntos en los que nos vamos a encontrar con Vox, porque si Vox trae una propuesta relativa a la falta de una señalización de tráfico en un vial de Santander u otra porque no se ven las líneas de tráfico, de señalización horizontal, Izquierda Unida, Keruin, la va a apoyar, porque esto trasciende y son cuestiones que afectan directamente a los vecinos. Ahora, cuando Vox trae una propuesta relativa al feminismo, a migración, a al burka… cosas de estas que son sus espantajos y sus mantras políticos, pues la voy a rechazar frontalmente y con toda la contundencia de la que sea capaz en ese momento. En cualquier caso, hay una línea roja muy clara: no gobernar con Vox ni establecer acuerdos de ese tipo. Las diferencias ideológicas son profundas.
¿Y cuál es la relación del PP y Vox en Santander?
El PP de Santander nunca ha necesitado entrar a los marcos discursivos y a los temas de Vox, nunca ha necesitado ponerse 'farruco' con la inmigración, nunca ha necesitado ponerse 'farruco' con temas 'woke', como lo llaman ahora, porque tienen mayoría. El Partido Popular, en Santander, tradicionalmente, no había necesitado asumir discursos de Vox para mantener su posición.
El PP de Santander no había necesitado a Vox. Pero ha habido un cambio reciente. ¿Dónde está ese cambio?
Creo que es una directriz que le viene de más arriba. Hay un cambio discursivo a nivel nacional y eso se filtra a todos los ayuntamientos. Por eso me escandalicé tanto en el pleno de febrero, cuando de repente llega el concejal del PP que trabaja temas de inmigración, que está siempre con las asociaciones, con una propuesta absolutamente demencial para que los inmigrantes tengamos que acreditar cinco años cotizados para poder acceder a servicios públicos. Y les pregunté que si van a ser ellos los que vengan a ponernos un brazalete para ver si podíamos subir o no al autobús. Les dije: son las leyes de Núremberg, de los nazis. Dije, “No la llamen Núremberg, que igual suena muy nazi, llámenlas leyes de Covadonga”. No me creo que los concejales con los que yo llevo tratando tres años del Partido Popular, que son gente conservadora, más o menos de derechas, crean eso que estaban proponiendo ahí. Es sintomático.