¿Quién ocupa las plazas de aparcamiento del edificio fantasma de Santander? El Ayuntamiento solo ofreció 4 de las 10 tras cerrar el parking de Pombo
El cierre del aparcamiento subterráneo de Pombo en el centro de Santander por sus problemas estructurales de manera indirecta ha traido a la memoria el edificio a estrenar propiedad del Ayuntamiento deshabitado desde hace más de una década en la cercana calle de Santa Lucía.
El inmueble de cinco plantas, con diez plazas de garaje, había caído en el olvido ante la indiferencia municipal que lo mantiene cerrado.
Lo destapó hace más de un año el concejal regionalista Felipe Piña, que dio la voz de alarma y reprochó que la alcaldesa popular Gema Igual “permita esta situación mientras presume de que 11.000 personas opten a una vivienda de protección oficial en El Alisal”.
El PRC propuso destinarlo a viviendas en régimen de alquiler para jóvenes santanderinos con un precio que no supere el 30% de los ingresos vinculados al salario mínimo. El edificio continúa vacío un año después en medio de la crisis de vivienda.
Cuando se clausuró el parking de Pombo el Ayuntamiento de Santander ofreció a los propietarios que aparcaban allí sus coches otros aparcamientos gratuitos. Entre ellos 45 plazas en el recinto portuario junto a Comandancia Naval y Sanidad Exterior; entre 25 y 30 plazas en el aparcamiento del Palacio de Festivales; 10 plazas en el parking de Tetuán; 5 plazas en el aparcamiento de Jesús de Monasterio y 20 plazas en el de la Plaza de México.
A la lista se añadieron algunas plazas en el edificio municipal de la calle Santa Lucía -según comunicado oficial- para personas con movilidad reducida. Pero solo se pusieron a disposición de los afectados cuatro de las diez plazas que tiene en propiedad el Ayuntamiento en ese inmueble. No se ha explicado qué sucede con las otras seis, si hay alguna causa que impiden ser utilizadas porque -dado que el edificio está sin uso- lo lógico es que estuviesen todas disponibles.
En abril del año pasado, el portavoz regionalista Felipe Piña preguntó en el Pleno municipal por esas plazas de aparcamiento, después del testimonio de algunos vecinos que sí veían coches aparcados en ellas. “¿Quién y para qué se utilizan las diez plazas de aparcamiento de propiedad municipal que existen bajo el edificio?”, inquirió Piña. “Yo puedo afirmar que no se usan por nadie a la espera de que el edificio entre en funcionamiento”, respondíó el concejal de Patrimonio Daniel Portilla. Extrañamente, un año después solo se han puesto a disposición de los vecinos cuatro de ellas sin que hayan trascendido las razones por las que las otras seis no pueden utilizarse, habida cuenta de que el edificio sigue sin uso.
El inmueble de Santa Lucía 13 fue hasta el año 2005 el colegio religioso Divina Pastora gestionado por religiosas franciscanas. Al cerrar el centro educativo el edificio se derribó y se construyó un bloque de 30 viviendas con un aparcamiento subterráneo de 115 plazas junto a un edificio anexo que la constructora cedió gratis al Ayuntamiento de Santander para facilitar el cambio de uso de la parcela. En teoría, iba a ser destinado a un centro cívico cultural. La operación se hizo mediante un convenio urbanístico.
Una década después, el PRC municipal denunció que seguía cerrado. “Ese inmueble no está abierto porque no tiene un destino actualmente”, argumentó la alcaldesa hace más de un año. “Será una dotación municipal” pero “tenemos que esperar el momento”, añadió. El 'momento' aún no ha llegado y el edificio en pleno centro de Santander sigue cerrado y vacío.
“Tanto el edificio como las plazas responderán a las prioridades de Santander y sus ciudadanos, asegurando un beneficio directo para la ciudad”, fue hace un año la respuesta oficial.