Los sanitarios cántabros denunciaron 238 agresiones en 2025
Los trabajadores de la sanidad pública de Cantabria denunciaron el año pasado 238 agresiones, lo que representa un 13,14% menos que un año antes, un descenso que el consejero de Salud, César Pascual (PP), ve “positivo, pero insuficiente”, porque “sigue siendo intolerable”.
“En Cantabria no vamos a tolerar ni una sola agresión a un profesional sanitario, ni física, ni verbal, ni en redes sociales, ni disfrazada de enfado. Porque cuando alguien agrede al personal sanitario, a un celador, a una enfermera, a un médico, no está discutiendo con un trabajador, está atacando a alguien que cuida de nosotros”, ha dicho.
Pascual se ha manifestado así en la presentación, en rueda de prensa, de la memoria de agresiones a sanitarios de Cantabria de 2025, que refleja que el año pasado se denunciaron 200 agresiones verbales, 26 físicas y el resto a través de redes sociales, por teléfono o por correo. Diez de las agresiones físicas las realizaron usuarios a los que no se puede considerar responsables, en el ámbito psiquiátrico o personas mayores.
Estas denuncias derivaron en la apertura de expedientes sancionadores a 51 personas, algunas responsables de varias agresiones, con el resultado de 72 sanciones administrativas, 30 por faltas leves, que conllevan multas de hasta 3.000 euros, y 21 por faltas graves, que pueden alcanzar los 15.000 euros de sanción.
Las sanciones administrativas doblaron su número el año pasado y las mujeres, que forman el 80 por ciento de la plantilla del Servicio Cántabro de Salud, fueron las que sufrieron la inmensa mayoría de las agresiones (191), mientras que los hombres fueron objeto de 47. El perfil del agresor es el de un hombre de mediana edad, que en una de cada tres ocasiones es reincidente.
Dos de cada tres agresores son pacientes y, en el resto de los casos, un acompañante. “La inmensa mayoría de los usuarios del sistema público de salud de Cantabria se comportan adecuadamente, pero las agresiones no pueden quedar impunes”, ha incidido Pascual, que ha estado acompañado por el director general del Ordenación, Óscar Fernández, y por el gerente del Servicio Cántabro de Salud, Luis Carretero.
Agresiones sin denuncia
El consejero se ha lamentado de que no todas las agresiones que se producen en el sistema sanitario se denuncian por los profesionales y ha explicado que, de hecho, dos de los trabajadores que sufrieron agresiones físicas el año renunciaron a hacerlo.
Y ha advertido de que, aunque no solo las sanciones no sirven para atajar las agresiones, ninguna “puede quedar impune”, por lo que, ha reiterado, se necesita que los sanitarios denuncien para que las medidas sean efectivas y ha apostado por incidir en otras medidas.
“La impunidad empieza cuando las agresiones se silencian”, ha ahondado, y ha lanzado un mensaje: “Quien crea que puede insultar o agredir a un profesional sanitario sin consecuencias se equivoca”. “Necesitamos instalar en Cantabria una cultura contra las agresiones sanitarias. Tolerancia cero”, ha sentenciado.
Seguir trabajando
Con ese objetivo, Pascual ha abogado por seguir trabajando en las medidas puestas en marcha hasta ahora como campañas de concienciación o la instalación de cámaras de seguridad en los centros sanitarios, porque, ha reiterado, “este fenómeno no se resuelve solo con medidas penales o administrativas”.
A este respecto, ha indicado que ya hay instaladas cámaras de seguridad en todos los centros de salud de la comunidad y, en tres de ellos, hay presencia de personal de seguridad, al igual que en los hospitales y servicios de urgencia.
Han aclarado, además, que en el resto de centros sanitarios se puede reforzar la seguridad en función de las necesidades y del mapa de riesgo que ha elaborado la Consejería.