El Partido Popular ha arrebatado la alcaldía de Voto a los regionalistas, cuya candidata iba a hacerse con el bastón de mando, en una maniobra sorpresa con el apoyo de uno de los dos concejales de la Agrupación Vecinal por Voto, que ha roto el pacto que tenía con el PRC para alternarse en la Alcaldía durante esta legislatura.
El relevo pactado en la alcaldía de Voto parecía un simple trámite municipal. Tras las últimas elecciones resultó elegido alcalde Santiago del Campo del Partido Popular. Duró menos de un año. En junio de 2024 una moción de censura del PRC y la Agrupación Vecinal por Voto (AVV) le echó de la Alcaldía. Ambos partidos llegaron al acuerdo de que cada uno gobernaría el Ayuntamiento durante los 18 meses restantes hasta las elecciones de 2027.
El primer turno le tocó al concejal de AVV Francisco Maza. Este martes iba a dar relevo a su compañera de corporación, la regionalista Natalia Sánchez.
Lo que en principio era una transición tranquila se convirtió en un pleno sorpresa con un resultado inesperado. Al abrir la urna se descubrió que no contaba con los votos suficientes. David Nieto, uno de los dos concejales de AVV, sus socios de gobierno, traicionó el compromiso con un voto nulo.
Una papeleta en la que había marcado las casillas de todos los candidato, según informa Europa Press, y que ha servido para entregar la alcaldía al Partido Popular en medio del estupor de los presentes en el Pleno. Un voto que impidió al PRC contar con la mayoría absoluta de los votos en el Pleno, por lo que el cargo regresa a la lista más votada en las elecciones municipales de 2023, la del Partido Popular.
En concreto, la aspirante regionalista ha obtenido cinco votos, el PP cuatro y el PSOE uno (el único concejal se votó a sí mismo), de los once totales. La corporación del Ayuntamiento de Voto está interada por 4 concejales del PP, 4 del PRC, 2 de AVV y 1 del PSOE.
La operación tiene una lectura política dentro del contexto de rivalidad municipal entre el Partido Popular y el PRC. La tensión entre ambas formaciones políticas comenzó a raiz de la negativa de los regionalistas a apoyar el presupuesto de Cantabria para 2026. El propio consejero de Fomento, Roberto Media, metió presión a los alcaldes de Revilla advirtiendo de que podrían perder obras si no se aprobaban las cuentas públicas.
La operación tampoco fue muy discreta hasta el punto de que Revilla, en la comida de Navidad de su partido, acusó al PP de Buruaga de estar “jugando sucio” y de usar unos “procedimientos” que recuerdan a la etapa del expresidente de Cantabria Juan Hormaechea al “amenazar” a alcaldes regionalistas con retirar inversiones. El PRC tená la intuición de que era una operación para 'robar' alcaldes.
Tras la sorpresa de lo sucedido en Voto, el portavoz parlamentario del PP, Juan José Alonso, ha sido el primero en valorar la recuperación de la Alcaldía, que ha calificado como “una gran sorpresa para todos”, y que “demuestra” que la moción de censura “fue sin duda un gran error”.