Asturias destina cinco millones a proteger las carreteras frente a los argayos
El Principado de Asturias ha anunciado una inversión de 5 millones de euros para proteger las carreteras de la región frente a argayos y desprendimientos, un problema recurrente que amenaza la seguridad vial, especialmente en zonas con pendientes pronunciadas y suelos inestables. Los trabajos previstos incluyen el refuerzo de taludes, la mejora del drenaje y la instalación de sistemas de alerta temprana en los tramos más vulnerables.
La magnitud de este problema queda reflejada en la Base de datos de Argayos del Principado de Asturias (BAPA), que recoge casi la totalidad de los fenómenos de inestabilidad de ladera producidos en el territorio asturiano desde 1980.
Los argayos no son solo un problema estadístico: sus consecuencias son visibles y prolongadas. En abril de 2021, un enorme deslizamiento de tierra obligó a cortar la N-634 a la altura de Casazorrina, dejando incomunicado al concejo de Salas durante tres meses.
Otro caso de un argayo que perjudicó gravemente la conexión con Asturias fue el argayo del Huerna, que colapsó la autopista AP-66 entre Asturias y la Meseta el 10 de noviembre de 2024. El desprendimiento de tierra y rocas cortó completamente la vía, interrumpiendo la comunicación con Castilla y León y obligando a habilitar desvíos temporales mientras duraban las obras de reparación, que se prolongaron varios meses.
Inestabilidad de ladera
Los desprendimientos registrados en las carreteras asturianas también se han cobrado vidas. En noviembre de 2021, una mujer de 59 años, falleció cuando un desprendimiento de tierra y piedras afectó la carretera AS-15, cerca de Tineo, mientras viajaba con su marido, que resultó gravemente herido. Este trágico suceso puso de relieve la necesidad de inversiones y mejoras en la infraestructura del suroccidente asturiano, especialmente en las carreteras rurales con mayor riesgo de inestabilidad de ladera.
Según el Gobierno asturiano, las actuaciones previstas buscan prevenir cortes de carretera y daños materiales, así como garantizar la seguridad de quienes circulan por vías afectadas por la inestabilidad del terreno. Los tramos priorizados corresponden principalmente a carreteras rurales y de montaña, donde los desprendimientos se producen con mayor frecuencia durante episodios de lluvias intensas o deshielos.
Monitorización y cambio climático
El paquete de medidas incluye la colocación de mallas y muros de contención, la limpieza y mejora de canales de drenaje para evitar acumulación de agua, y la señalización preventiva en los puntos de mayor riesgo. Además, el Principado ha reforzado los protocolos de vigilancia y monitorización para detectar posibles desplazamientos de tierra antes de que se produzcan daños graves.
Los expertos señalan que estas actuaciones son necesarias, pero que el aumento de fenómenos meteorológicos extremos por el cambio climático hace que los argayos sean cada vez más probables, por lo que será necesario mantener un seguimiento constante y un plan de mantenimiento preventivo.
Con esta inversión, el Principado espera reducir la incidencia de desprendimientos, minimizar interrupciones en la circulación y garantizar que las carreteras asturianas, especialmente las de mayor riesgo, sean más seguras para todos los usuarios. Evitar accidentes, cortes y apostar por una red de carreteras más segura.
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