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CIUDAD REAL

España liderará el refuerzo de la vigilancia europea de enfermedades de origen animal como la viruela del mono

Carmen Bachiller

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El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) con sede en Ciudad Real será el encargado de liderar la revisión de los actuales sistemas de vigilancia de enfermedades emergentes zoonóticas y transfronterizas en Europa a través de ENETWILD, un consorcio internacional coordinado desde este instituto, del que forman parte el CSIC, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Junta de Comunidades castellanomanchega.

Posible caso de viruela del mono en Castilla-La Mancha, todavía sin confirmar

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Serán los primeros pasos en el diseño de la futura respuesta de la Unión Europea frente a las amenazas transfronterizas para la salud. La pandemia de la COVID-19 ha provocado una crisis sanitaria sin precedentes y la Unión Europea quiere estar preparada para prevenir y también para ofrecer una respuesta más eficaz ante previsibles nuevas pandemias.

Lo hará mediante el programa UEproSalud 2021-2027 (EU4Health es el principal instrumento financiero europeo para las iniciativas sanitarias) en el que invertirá 5.300 millones de euros en acciones que complementen las políticas de vigilancia sanitaria de los países miembros.

“El proyecto ENETWILD contempla todas las posibles enfermedades zoonóticas, que son emergentes y que pueden afectar al ser humano. En algunas ocasiones son transfronterizas. Serán revisadas para que se puedan incluir en el futuro sistema de seguimiento de Europa”, explica Joaquín Vicente, investigador del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) en el IREC y coordinador del proyecto.

Expertos de diferentes disciplinas del consorcio europeo ENETWILD revisarán y elaborarán recomendaciones sobre estos aspectos para la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Esta red europea de investigadores de la fauna silvestre, aseguran desde el IREC, “es capaz de proporcionar datos fiables sobre la distribución y abundancia de las especies silvestres de animales, sus enfermedades y su interacción con el ganado, por lo que tiene entre sus funciones la evaluación de riesgos epidemiológicos zoonóticos”.

Listas de patógenos

El objetivo será la creación de listas de patógenos y definir cómo priorizarlos en el sistema europeo de vigilancia sanitaria. El criterio fundamental que se utilizará, explica Joaquín Vicente, pasa por “la existencia de precedentes de 'salto' de un patógeno desde un animal a la especie humana o de su transmisión entre los propios humanos”.

Explica Vicente que hasta la fecha existen listas de las denominadas enfermedades notificables, es decir, aquellas que es obligatorio notificar, ya sea desde el ámbito de la sanidad animal o la humana. “En este mundo cambiante hay que ir adaptándolas y tenemos que estar preparados para aquello que no conocemos: las potenciales emergencias”.

Aunque hay precedentes porque el Ébola, el SIDA o la gripe aviar son zoonosis, ha sido el SARS-CoV-2 (el que ha provocado la pandemia de la COVID-19) la razón de que se hayan “acelerado” las cosas. Se estima que aproximadamente el 60% de todos los patógenos humanos son zoonóticos, y que el 75% de todas las enfermedades infecciosas emergentes que afectan a los humanos son de origen animal. En la mayoría de ocasiones proceden de la fauna silvestre. “Nos hemos dado cuenta de su impacto potencial y eso ha provocado que intentemos ponernos las pilas y anticiparnos a la emergencia de las enfermedades”, señala Vicente.

“Hay decenas de patógenos que serán priorizados”, dice, pero los especialistas del IREC buscan también definir la metodología para hacerlo atendiendo a lo que ya conocen los expertos, y utilizando los algoritmos. “Estamos trabajando en paralelo con la metodología y con las listas”.

Será, reconoce, una aproximación “compleja” que contará con expertos de diferentes campos. El proyecto está dotado con 300.000 euros. A finales de año la EPSA organizará una conferencia internacional para ahondar en la propuesta.

“El enfoque One Health (Una Sola Salud) es esencial para prevenir su aparición y mitigar los efectos de estos patógenos, que no entienden de fronteras geográficas ni, en muchos casos, de hospedadores animales o humanos”, inciden desde este instituto, especializado en fauna silvestre o en sanidad y biotecnología, entre otras cosas. De hecho es uno de los principales referentes europeos en la investigación transdisciplinar entre ecología, biotecnología y sanidad animal.

El futuro sistema de vigilancia epidemiológica coordinada en la Unión Europea “ayudará a conocer mejor los complejos factores que impulsan la aparición de las enfermedades zoonóticas, incluyendo aspectos ecológicos, políticos, económicos y sociales”, señala el IREC y se podrán ofrecer “respuestas más rápidas y efectivas a las enfermedades emergentes gracias a una nueva visión” que requiere de acciones integradas por diferentes disciplinas, sectores e instituciones europeas.

El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) con sede en Ciudad Real será el encargado de liderar la revisión de los actuales sistemas de vigilancia de enfermedades emergentes zoonóticas y transfronterizas en Europa a través de ENETWILD, un consorcio internacional coordinado desde este instituto, del que forman parte el CSIC, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Junta de Comunidades castellanomanchega.

Posible caso de viruela del mono en Castilla-La Mancha, todavía sin confirmar

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Serán los primeros pasos en el diseño de la futura respuesta de la Unión Europea frente a las amenazas transfronterizas para la salud. La pandemia de la COVID-19 ha provocado una crisis sanitaria sin precedentes y la Unión Europea quiere estar preparada para prevenir y también para ofrecer una respuesta más eficaz ante previsibles nuevas pandemias.

Lo hará mediante el programa UEproSalud 2021-2027 (EU4Health es el principal instrumento financiero europeo para las iniciativas sanitarias) en el que invertirá 5.300 millones de euros en acciones que complementen las políticas de vigilancia sanitaria de los países miembros.

“El proyecto ENETWILD contempla todas las posibles enfermedades zoonóticas, que son emergentes y que pueden afectar al ser humano. En algunas ocasiones son transfronterizas. Serán revisadas para que se puedan incluir en el futuro sistema de seguimiento de Europa”, explica Joaquín Vicente, investigador del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) en el IREC y coordinador del proyecto.

Expertos de diferentes disciplinas del consorcio europeo ENETWILD revisarán y elaborarán recomendaciones sobre estos aspectos para la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Esta red europea de investigadores de la fauna silvestre, aseguran desde el IREC, “es capaz de proporcionar datos fiables sobre la distribución y abundancia de las especies silvestres de animales, sus enfermedades y su interacción con el ganado, por lo que tiene entre sus funciones la evaluación de riesgos epidemiológicos zoonóticos”.

Listas de patógenos

El objetivo será la creación de listas de patógenos y definir cómo priorizarlos en el sistema europeo de vigilancia sanitaria. El criterio fundamental que se utilizará, explica Joaquín Vicente, pasa por “la existencia de precedentes de 'salto' de un patógeno desde un animal a la especie humana o de su transmisión entre los propios humanos”.

Explica Vicente que hasta la fecha existen listas de las denominadas enfermedades notificables, es decir, aquellas que es obligatorio notificar, ya sea desde el ámbito de la sanidad animal o la humana. “En este mundo cambiante hay que ir adaptándolas y tenemos que estar preparados para aquello que no conocemos: las potenciales emergencias”.

Aunque hay precedentes porque el Ébola, el SIDA o la gripe aviar son zoonosis, ha sido el SARS-CoV-2 (el que ha provocado la pandemia de la COVID-19) la razón de que se hayan “acelerado” las cosas. Se estima que aproximadamente el 60% de todos los patógenos humanos son zoonóticos, y que el 75% de todas las enfermedades infecciosas emergentes que afectan a los humanos son de origen animal. En la mayoría de ocasiones proceden de la fauna silvestre. “Nos hemos dado cuenta de su impacto potencial y eso ha provocado que intentemos ponernos las pilas y anticiparnos a la emergencia de las enfermedades”, señala Vicente.

“Hay decenas de patógenos que serán priorizados”, dice, pero los especialistas del IREC buscan también definir la metodología para hacerlo atendiendo a lo que ya conocen los expertos, y utilizando los algoritmos. “Estamos trabajando en paralelo con la metodología y con las listas”.

Será, reconoce, una aproximación “compleja” que contará con expertos de diferentes campos. El proyecto está dotado con 300.000 euros. A finales de año la EPSA organizará una conferencia internacional para ahondar en la propuesta.

“El enfoque One Health (Una Sola Salud) es esencial para prevenir su aparición y mitigar los efectos de estos patógenos, que no entienden de fronteras geográficas ni, en muchos casos, de hospedadores animales o humanos”, inciden desde este instituto, especializado en fauna silvestre o en sanidad y biotecnología, entre otras cosas. De hecho es uno de los principales referentes europeos en la investigación transdisciplinar entre ecología, biotecnología y sanidad animal.

El futuro sistema de vigilancia epidemiológica coordinada en la Unión Europea “ayudará a conocer mejor los complejos factores que impulsan la aparición de las enfermedades zoonóticas, incluyendo aspectos ecológicos, políticos, económicos y sociales”, señala el IREC y se podrán ofrecer “respuestas más rápidas y efectivas a las enfermedades emergentes gracias a una nueva visión” que requiere de acciones integradas por diferentes disciplinas, sectores e instituciones europeas.

El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) con sede en Ciudad Real será el encargado de liderar la revisión de los actuales sistemas de vigilancia de enfermedades emergentes zoonóticas y transfronterizas en Europa a través de ENETWILD, un consorcio internacional coordinado desde este instituto, del que forman parte el CSIC, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Junta de Comunidades castellanomanchega.

Posible caso de viruela del mono en Castilla-La Mancha, todavía sin confirmar

Saber más

Serán los primeros pasos en el diseño de la futura respuesta de la Unión Europea frente a las amenazas transfronterizas para la salud. La pandemia de la COVID-19 ha provocado una crisis sanitaria sin precedentes y la Unión Europea quiere estar preparada para prevenir y también para ofrecer una respuesta más eficaz ante previsibles nuevas pandemias.

Las enfermedades zoonóticas emergentes

¿Supone una amenaza la viruela del mono?

España está detectando esta semana casos positivos de la llamada ‘viruela del mono’, una patología rara que normalmente está presente en África Occidental y Central. Y este viernes, el consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández Sanz, ha desvelado que la Comunidad Autónoma cuenta con un posible caso que aún no ha sido confirmado.

Las pruebas realizadas al paciente, del que no ha querido desvelar su lugar de residencia, se enviaron en la noche de este jueves al Centro Nacional de Microbiología y aún no se conoce el resultado.

El consejero de Sanidad ha comentado que ya se ha enviado un primer borrador a los centros sanitarios para que se distribuya tanto en la atención primaria como en la hospitalaria y se está esperando a que los técnicos tengan ya un documento definitivo para poder enviar ese protocolo a todos los hospitales de la región.

De igual modo, ha incidido en que las medidas higiénicas de todas las enfermedades infecciosas están tomadas. “La COVID nos ha enseñado que no podemos ser permisivos con nada y no pensar que esto va a ser pasajero”.

La 'viruela del mono' es una zoonosis o enfermedad de origen animal importada y de la que no existen reservorios silvestres en Europa. La detección de casos en Reino Unido, Portugal, España y antes, en el año 2003 en Estados Unidos, ha hecho saltar las alarmas.

¿Supone una amenaza?, preguntamos al Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) con sede en Ciudad Real.  “Mi impresión es que no. Es un patógeno de severidad limitada en humanos, pero ahora que estamos tan sensibilizados con la COVID, nos hace ver lo vulnerables que somos a las enfermedades”, explica Joaquín Vicente, investigador del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio).

El científico asegura que la llamada ‘viruela del mono’ es todavía una gran desconocida. “Realmente no sabemos cuáles son sus reservorios animales, aunque se haya detectado en algunos. Se produce en primates no humanos, pero también está asociada a roedores africanos”.

Los casos no han sido frecuentes fuera del continente africano, confirma el investigador, quien explica que los primeros se detectaron en los años 2000 “asociados a las exportaciones de animales africanos. Se detectó como hospedador al perro de la pradera, un tipo de roedor, para pasar después a los humanos”, aunque matiza que en otras ocasiones ha sido el propio ser humano el origen en África y apunta que “lo importante en este caso es el control de los contactos”.

“Habrá que saber cuál es el linaje del patógeno y si realmente es o no un problema. Es muy parecida a la viruela humana, la primera enfermedad que hemos conseguido erradicar del planeta”.