REPORTAJE

Por qué el AVE ha sido crucial para el progreso de Ciudad Real en 35 años y cómo puede truncarlo la tragedia de Urda

La Alta Velocidad llegó a Ciudad Real hace más de 35 años. Fue el 21 de abril de 1992, coincidiendo con la puesta en marcha del AVE entre Madrid y Sevilla con motivo de la Exposición Universal. En esa fecha se realizó el primer viaje comercial con paradas en Ciudad Real, Puertollano y Córdoba. Y en octubre comenzaron a funcionar específicamente los trenes denominados ‘lanzadera’ para el servicio de corta y media distancia, exclusivamente entre Madrid, Ciudad Real y Puertollano.

Su puesta en marcha fue un revulsivo para estas dos ciudades y también para toda una provincia que no dejaba de perder población. Miles de personas comenzaron a acudir a la capital de España para trabajar y estudiar, también desde los pueblos aledaños, como Miguelturra, Porzuna, Poblete, Almagro, Bolaños de Calatrava y otros muchos.

Porque en Madrid hay más demanda de determinadas profesiones especializadas y también, en algunos casos, mejores salarios. Vivir en Ciudad Real, Puertollano o algunos pueblos cercanos, y trabajar en la capital, ha sido algo asentado y normalizado en estas tres décadas.

Los datos así lo corroboran. Según el INE, durante el primer semestre de 2026, un total de 700.000 personas viajaron en este tramo. Unos 2.000 diarios. Ahora, tras la catástrofe ferroviaria de Urda, la línea está cortada en su totalidad. Hay servicios alternativos de transporte por carretera, pero no son suficientes para absorber el volumen de viajeros diarios que propicia el AVE y que suponen un flujo constante entre la provincia de Ciudad Real y Madrid.

También lo constata Marisa. Es trabajadora social, vive en Ciudad Real, pero desde hace diez años se desplaza a Madrid para trabajar. Lleva años sufriendo diferentes incidencias que han provocado que llegue tarde en numerosas ocasiones. De hecho, el año pasado decidió reservar el tren AVE que sale con una hora de antelación al que cogía de manera habitual, sobre todo para dejar de sufrir “un día sí y otro también” estas incidencias.

Ahora, con la línea cortada, su situación es un “desastre”. “En el trabajo lo entienden y me están facilitando muchas cosas, pero yo no puedo teletrabajar, debo acudir a varios sitios de Madrid cada día, y temo perder mi puesto o que me pongan en otra categoría de manera temporal. Tampoco quiero que se abra la línea con prisas, lo primero es la seguridad, pero somos muchos, cientos, los que estamos sin alternativas que nos sirvan”.

Se da además la circunstancia de que otras opciones diferentes al AVE no son ni siquiera plausibles. Ciudad Real no dispone de una autovía directa de conexión con Toledo ni con Madrid. Si tiene una vía estatal (la A-43, Autovía del Guadiana) de enlace con la A-4 (Autovía del Sur o de Andalucía), pero eso supone un trayecto de casi tres horas hasta la capital. Tampoco su aeropuerto fue precisamente una historia de éxito. Actualmente, es tan solo un recinto operativo de uso mixto y restringido enfocado en la aviación general y de negocios.

De su funcionamiento seguro y fiable dependen desplazamientos cotidianos de trabajadores que acuden a Madrid, estudiantes, profesionales y empresas

Sobre la situación en la que ha quedado Ciudad Real ha puesto el acento la Delegación en la provincia del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales (COIIM). Ellos llevan años analizando cómo la Alta Velocidad ha contribuido a transformar la movilidad y las oportunidades de Ciudad Real y Puertollano. “De su funcionamiento seguro y fiable dependen desplazamientos cotidianos de trabajadores que acuden a Madrid, estudiantes, profesionales y empresas”, argumentan.

Por eso también conocen los “retrasos, interrupciones y la pérdida de confianza” que durante años ha afectado a la línea y, con ello, al turismo, la hostelería, el comercio y la capacidad de la provincia “para atraer actividad económica, talento e inversiones”.

“Para Ciudad Real y Puertollano, el AVE no es solo un tren: es una infraestructura que ha condicionado nuestro desarrollo durante más de 35 años. Recuperar la confianza exige máxima seguridad, pero también un servicio fiable que proteja nuestras oportunidades de futuro”, explica a este periódico el presidente de la Delegación de Ciudad Real del Colegio de Ingenieros Industriales, Germán Domínguez.

Relata cómo las consecuencias de la tragedia de Urda, por el corte de la línea, pueden tener “un impacto muy relevante” a nivel económico y demográfico en Ciudad Real y la provincia. “Hay mucha gente que va a Madrid, que tiene unas oportunidades laborales que ofrece la capital de España, que por desgracia en la provincia no se dan. Es ya una forma de vida”, explica, constatando así el caso de Marisa y el de muchos colegiados compañeros suyos de profesión.

Germán Domínguez afirma que, aunque la línea ya sufría incidencias y retrasos, frente a esta situación debe primar la seguridad. Es el motivo por el que el Colegio de Ingenieros Industriales ha pedido una auditoría “a fondo” para averiguar las causas del accidente de Urda. Y también del de Adamuz. “Cuando se dan dos fallos tan relevantes en un mismo año, nos hace pensar que el sistema está quebrado, no funciona”.

Como experto, se refiere no solo al sistema mecánico sino también a las telecomunicaciones, dentro de un modelo “muy complejo” en el que, según opina, hay que analizar todo: desde la formación del personal hasta “cómo y por qué se compra el último tornillo” y cómo se realizan las inspecciones. Es decir, una evaluación completa “desde el nivel más bajo de ejecución hasta el más alto”.

“Este tipo de auditorías tan a fondo son las que se hacen en la industria aeronáutica, petroquímica o nuclear, y son ejemplares. Gestionan un riesgo potencial enorme y la forma de convivir con ellas para que no suceda nada es teniendo unos estándares de operación globales, de toda la cadena de suministro, de todos los medios humanos y materiales que participan en el proceso”.

Desde este Colegio profesional confían en que esa auditoría puede hacerse “muy bien” porque hay perfiles profesionales y técnicos muy preparados para ello. “En España y en Ciudad Real tenemos talento para ello, se puede hacer de forma viable. Todo lo que sea necesario para que esto no se vuelva a repetir y para revertir una situación que, ahora mismo, para la provincia, es bastante crítica”.

De un éxito en el 92 a dos tragedias en un año

Considera igualmente que la situación transitoria de habilitar transporte público por carretera no es “sostenible” en el tiempo, y aunque afirma que se están haciendo todos los esfuerzos para abrir la línea, también afirma que debe hacerse “con todas las garantías de seguridad”.

“Esa seguridad ha sido la base de algo que hasta ahora ha sido exitoso. Porque el AVE no es algo exótico. En el año 92 fuimos capaces de poner en marcha un tren de alta velocidad de altísimas prestaciones, a un nivel igual o mejor que el europeo. Fue replicado en el mundo. Queremos saber qué ha pasado en estos 35 años. ¿Dónde han estado los fallos? ¿Hemos sobrepasado las capacidades?”, recalca. Germán Domínguez cree que ahora hay que dejar a que los técnicos trabajen “con rigor” y puedan ofrecer respuestas. “Es un periodo muy malo, porque ahora vienen elecciones generales y la política no ayuda”.

Precisamente, el Colegio de Ingenieros Industriales ha participado esta semana en un encuentro promovido por el Ayuntamiento de Ciudad Real con motivo de esta situación. También estuvieron presentes concejales de todos los partidos, junto a la Plataforma Ciudadana en defensa del servicio de Alta Velocidad y AVANT de Ciudad Real

Según fuentes municipales consultadas por este periódico, en ese encuentro, todos coincidieron en trabajar para “reconstruir la confianza” en la alta velocidad, un “servicio esencial” para Ciudad Real.

El presidente de la Asociación de Usuarios, Pablo López, aprovechó para denunciar la realidad “insostenible” que viven los ciudadrealeños que se tienen que desplazar a diario a Madrid. La situación, ha apuntado, está llevando a que “quien puede, está intentando no viajar” porque es realmente “imposible” mantener cada día el viaje en autobús de ida y vuelta con la capital de España. Se ha quejado también de la falta de información que sufren los usuarios sobre la prestación del servicio en estos momentos.

Todos han abogado por la necesidad de un trabajo conjunto para que se revierta de la forma más rápida posible la situación actual, en beneficio de los usuarios y de la propia ciudad, y que se recupere así “la fiabilidad que durante muchos años tuvo el servicio” y se haga “con la total exigencia de seguridad para los viajeros”.

Las alternativas que propone el Gobierno regional

La situación tampoco ha pasado desapercibido para el Gobierno de Castilla-La Mancha, quien ha planteado a Moncloa distintas alternativas para mitigar las consecuencias de la interrupción de AVE desde Ciudad Real y Puertollano a Madrid para aquellas personas que se desplazan para trabajar. El vicepresidente segundo, José Manuel Caballero, precisa que se han trasladado por escrito tanto a Renfe como al Ministerio de Trabajo.

En materia de movilidad, ha propuesto habilitar, de manera excepcional y temporal, un servicio de autobuses desde Puertollano y Ciudad Real hasta la estación ferroviaria de Toledo, desde donde los viajeros podrían continuar su desplazamiento hasta Madrid en tren Avant. Esta alternativa, que también se plantea para el trayecto de regreso, permitiría “reducir los tiempos de desplazamiento respecto al actual dispositivo de transporte por carretera, con un ahorro estimado de media hora en el viaje de ida y otros 30 minutos en el de vuelta”.

Por otro lado, al Ministerio de Trabajo le ha solicitado que estudie la aplicación de medidas laborales excepcionales similares a las que se pusieron en marcha con motivo de la dana en la Comunitat Valenciana.

En concreto, el Ejecutivo autonómico plantea que se contemple la posibilidad de facilitar el teletrabajo, cuando las características del puesto lo permitan, y que se estudie el reconocimiento de este derecho para los trabajadores afectados por la interrupción ferroviaria. También ha pedido que se valore la aplicación de permisos retribuidos para aquellos trabajadores cuya actividad requiere necesariamente su presencia física en el puesto de trabajo y que se encuentran con dificultades para desplazarse hasta allí.

Preocupación también desde Toledo

Por otra parte, los ingenieros industriales también están moviendo ficha en Toledo. La Delegación en esta provincia ha expresado sus condolencias a las familias y allegados de las víctimas del accidente ferroviario de Urda, y ha pedido igualmente una “investigación rigurosa, independiente y técnicamente fundamentada” que permita esclarecer las circunstancias del siniestro y adoptar “medidas eficaces” para prevenir nuevos accidentes.

En este caso, consideran necesario prestar especial atención al funcionamiento y la fiabilidad de los sistemas embarcados de seguridad y protección, la revisión de los procedimientos operativos, la coordinación entre los diferentes agentes ferroviarios y la formación continua de los profesionales.

Hace falta una definición precisa de funciones y responsabilidades y procedimientos de actuación contrastados para responder también ante situaciones excepcionales o de funcionamiento degradado

“La seguridad ferroviaria no depende únicamente de incorporar tecnología, sino de la ingeniería, de los procedimientos y de la preparación de las personas que gestionan el sistema”, afirma Fabián Torres Suárez, decano de la delegación toledana.

Defiende por último que los puestos de responsabilidad técnica estén ocupados por profesionales con la titulación, conocimientos, experiencia y preparación acreditados que correspondan a la complejidad de las funciones desempeñadas. “Esta exigencia debe acompañarse de una definición precisa de funciones y responsabilidades, procedimientos de actuación contrastados y formación continua para responder también ante situaciones excepcionales o de funcionamiento degradado”, concluye.

Tanto desde Ciudad Real como desde Toledo, los ingenieros industriales se han puesto a disposición de las administraciones públicas, los gestores ferroviarios y las empresas del sector para aportar su conocimiento y experiencia en aras de un sistema ferroviario “seguro, fiable y de calidad”.