A punto de ser desahuciado por segunda vez

Vicente tiene 59 años y está a la espera de que le desahucien su casa. El banco, en este caso Bankia, se la ha quedado por el impago de un préstamo en el que ejercía de avalista.

Es la segunda orden de embargo en pocos meses. Ya el pasado 5 de octubre fue desahuciado de un chalet que tenía en La Gineta, (Albacete), por no pagar tres cuotas, de 80 euros cada una, de un segundo préstamo que ascendía a 24.000 euros. “Esa vivienda estaba valorada por el propio banco por 280.000 euros y me la han quitado por un préstamo de 24.000″, se lamenta.

A los 15 días le llegó a su residencia habitual, un piso ubicado en el barrio de Parque Sur de la capital, la orden de embargo para este inmueble. En este caso por impago de tres mensualidades de otro préstamo que ascendía a un total de 700 euros. Hoy está a la espera de que un secretario judicial se presente en el piso para echarlos a él y a su mujer a la calle.

Todo comenzó hace unos cinco años cuando Vicente avaló a un hijo en un préstamo de 170.000 euros para crear una empresa. La cosa no fue como lo habían previsto y se vieron obligados a pedir un segundo préstamo avalado con el chalet de La Gineta. La empresa cerró dejando la deuda del préstamo al que han hecho frente como han podido, pero es que Vicente lleva cuatro años en paro y en su casa sólo entran los 426 euros mensuales de subsidio. “Intenté negociar con el banco pero fue inútil”, explica.

Cuestión de tecnicismo

La de Vicente es una historia real en la que los tecnicismos lo han dejado fuera de cualquier ayuda existente para evitar el desahucio. Cuando le llegó la primera de las órdenes de embargo, la de la vivienda de La Gineta, pidió justicia gratuita, pero se la denegaron. “Me dijeron que al tener dos viviendas en propiedad no me correspondía recibir el servicio”.

Tampoco lo pudieron ayudar en la Oficina de Intermediación Hipotecaria de la Junta “porque el impago por el que me desahucian no es de la hipoteca ni del alquiler, sino que es de un préstamo para una empresa. Me dijeron que en esos términos no podían hacer nada por mí”.

A día de hoy, su casa, la que tiene pagada tras 41 años de trabajo, está ya a nombre del banco, que también le ha quitado una plaza de garaje y parte de la vivienda de su madre de 89 años que le corresponde por herencia.

Este jueves ha estado con los miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca a las puertas de la sucursal bancaria que le deja en la calle. Quiere que la gente conozca su historia. “Me niego a tenerlo en silencio”, cuenta enfadado por lo que considera una estafa. “Se quedan con dos viviendas que juntas tienen un valor de 600 mil euros por préstamos en valor de 194 mil euros”. Es decir, con la calculadora en la mano Bankia le ha embargado dos viviendas que triplican el valor del préstamo que adeuda.

Ahora sólo le queda aferrarse a los tribunales donde, por lo penal, le han admitido a trámite una denuncia por estafa contra la entidad bancaria. También ha llevado hasta el Tribunal Constitucional un recurso de amparo por el precio de salida en la subasta del inmueble de La Gineta. “Lo único que me queda es seguir luchando, pero si me echan de mi casa no sé lo que voy a hacer, no tengo a donde ir”.