REPORTAJE
“Los cambios no los hacen las cúpulas”: un pueblo de 50 habitantes como bandera de la “cultura internacional de paz”
En la comarca de la Sierra Norte de Guadalajara, el pequeño pueblo de Albendiego, de 50 habitantes, acaba de declararse como 'Zona Internacional de Cultura de Paz'. El concepto suena muy grande para un municipio con tan pocos vecinos y vecinas. Pero no se trata de una simple declaración o un gesto simbólico. Es algo más. Supone la adhesión a una campaña internacional que comienza a dar sus frutos de la mano del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), y de la campaña que lo hizo posible y que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2017.
En un acto público y participativo, esta localidad ha tomado el testigo de Manzanares El Real, en la Comunidad de Madrid, para impulsar su declaración, con el apoyo al mencionado Tratado y para marcar su compromiso por el pacifismo y contra “los señores de las guerras”, en palabras de su alcalde, Mario Javier Gallego, militante de Podemos que ganó las elecciones por la coalición Unidas.
La iniciativa es parte de la programación del encuentro del reconocido Festival de Circo MYAU, una de las citas más importantes a nivel nacional y la más relevante en el ámbito rural, se ha realizado después de que esta adhesión a la campaña haya recibido luz verde, tanto del pleno municipal del Ayuntamiento, formado por dos ediles de Unidas y otro del PSOE, como de la asamblea ciudadana con la que toma sus decisiones el pueblo y que reúne de manera habitual.
Su alcalde explica que con ello el municipio para a engrosar una red municipal comprometida con la convivencia, la participación democrática, la sostenibilidad y el cuidado del territorio. “Queremos ser una bandera de la paz”, proclama su alcalde.
Desde la educación de nuestros niños y niñas, hasta nuestras propias relaciones entre vecinas, debemos ser ejemplo de paz y lanzar un mensaje contra los señores de las guerras
“Tenemos que trabajar en la construcción de una cultura de paz desde lo local entendida, no solo como ausencia de violencia, sino como una forma de convivencia basada en la escucha, el diálogo, la participación democrática, la igualdad, la diversidad, la sostenibilidad y el respeto a la vida. Desde la educación de nuestros niños y niñas, hasta nuestras propias relaciones entre vecinas, debemos ser ejemplo de paz y lanzar un mensaje contra los señores de las guerras”, argumenta.
Como primer objetivo común de las Zonas de Cultura de Paz, la iniciativa busca transmitir la importancia de invitar a todas las personas a firmar a favor de que España entre a formar parte de los 99 países (la mitad de los que conforman la Organización de Naciones Unidas) que apoyan el TPAN.
Y para ese impulso, el acto de adhesión de Albendiego ha contado con la participación del médico y activista costarricense Carlos Umaña, uno de los impulsores de la campaña que recibió el Premio Nobel de la Paz de 2017.
Actualmente, es copresidente de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (IPPNW). Su activismo está centrado en advertir sobre los riesgos humanitarios y catastróficos que conlleva el armamento atómico y frecuentemente insta a líderes políticos y gubernamentales a que se adhieran al Tratado.
Durante su intervención en el acto, Umaña quiso llamar a la esperanza con iniciativas como la de Albendiego y Manzanares El Real, pero alertó de una situación internacional de “mucha preocupación” debido a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán: “Estamos en el riesgo más alto de una guerra nuclear”.
“Las armas nucleares no generan paz, envalentonan a los estados y a la población para que haya una agresión, pero siempre bajo un paraguas de impunidad, de manera que el que ataca siempre cree tener la razón”, subrayó.
Según detalló, se trata de estrategia de “disuasión imperfecta” que se mantiene de la Guerra Fría y que requiere de un “constante entendimiento”. Pero, en realidad, alertó, es “como un juego de póker, porque depende de la racionalidad del enemigo y, en el momento en que falla, entramos en una guerra nuclear a gran escala”.
Esta historia va a terminar, o con el fin de las armas nucleares o con el nuestro
Considera que actualmente el riesgo es “altísimo” y la disuasión no es sostenible, ya que hasta ahora “solo nos ha salvado la suerte”. “Esta historia va a terminar, o con el fin de las armas nucleares o con el nuestro. El hecho de que haya nueve países con armas nucleares es una enfermedad mundial, es un cuento que nos hemos tragado, porque no contribuye a la paz”.
Por eso llama a “cambiar el discurso” para conseguir el fin del armamento nuclear, al igual que ocurrió con las armas químicas, las bombas de racimo y las minas antipersona, de las que “ya ningún país se jacta” porque se produjo “un clima internacional de condena moral”.
Carlos Umaña lamenta que España todavía no haya firmado el TPAN. Lo atribuye a las “presiones políticas” por ser miembro de la OTAN, pero afirma que “no hay ningún impedimento legal” para ello. “El Gobierno actual de España ya ha rechazado las armas nucleares en varias ocasiones y ahora tiene una oportunidad histórica”, remarca.
Finalmente, el activista pone el foco en la importancia que tienen los pueblos y ciudades de España en la cultura de la paz y en el desarme nuclear. Al ser un Estado descentralizado, los ayuntamientos y la ciudadanía española “tienen mucho poder” y pueden realizar multitud de acciones para que el Gobierno se adhiera al Tratado y para promover el diálogo y el antibelicismo.
“Los cambios no se hacen desde las cúpulas, que están cómodas en el discurso hegemónico; el cambio surge de las bases, hay que transformar el paradigma y pedir a la ciudadanía que se involucre en ser parte de ese cambio”, concluye.
Y ese es el reto que se ha propuesto Albendiego. Su alcalde quiere “construir la paz desde todos los aspectos de la vida”, y para ello ha contado también con el apoyo de los pueblos de la comarca, como “vía de transmisión” de ese mensaje a otros núcleos de población de la provincia de Guadalajara.
Apoyo de pueblos de la comarca y de entidades sociales
Así, en el acto de adhesión estuvieron presentes, entre otros, Valentín Oliveros, vecino de Manzanares El Real e impulsor de esta declaración; Alicia Gallego, alcaldesa de esta localidad madrileña; Mariano Bravo, alcalde de Gualda; Fidel Paredes, alcalde de Villares de Jadraque; Miguel Ángel Moreno, alcalde de Zarzuela de Jadraque; Enrique Colsa, vocal de la asociación Espacio de Asociación y Aprendizaje (EFA-Sierra Norte); Susi Atance, de Ecologistas en Acción y del Movimiento Ibérico Antinuclear; y Carmen Rodríguez, comunicadora social.
La presentación se desarrolló como una mesa redonda abierta al público, en la que se abordó el papel que pueden desempeñar los pueblos pequeños en la defensa de valores universales como la paz, la convivencia, la cultura y la cooperación.
La declaración como Zona Internacional de Cultura de Paz se inspira en los principios de la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz impulsada por Federico Mayor Zaragoza y la UNESCO, así como en iniciativas municipales que buscan trasladar estos valores a la vida cotidiana de los pueblos: a sus plazas, sus espacios comunes, sus escuelas, sus caminos, sus fiestas y sus formas de relación vecinal.
En este sentido, la iniciativa reivindica que la paz también se construye “desde la proximidad”. “En la manera de habitar el territorio, de cuidar el entorno, de resolver los conflictos, de generar espacios de encuentro y de fortalecer los vínculos comunitarios”, reza su manifiesto.
El circo como “lenguaje universal”
De hecho, la adhesión de Albendiego en el marco del Festival MYAU refuerza esa mirada. Este evento circense convierte el pueblo en un espacio compartido de cultura, juego, encuentro y participación: el circo “como lenguaje universal basado en la cooperación, la confianza, el equilibrio y la presencia del cuerpo en el espacio público, dialoga de forma natural con los valores de la cultura de paz”, refieren sus organizadores.
Ahora, con esta declaración, el municipio quiere abrir un camino de colaboración con otros ayuntamientos, entidades culturales, asociaciones y redes “comprometidas con la convivencia democrática, la sostenibilidad y la cultura como herramienta de transformación social”.
La iniciativa busca también reforzar la identidad de Albendiego como “pueblo vivo, abierto y comprometido con su entorno”, capaz de proyectar desde el medio rural una mirada propia sobre los grandes retos contemporáneos. “La paz no empieza lejos: empieza en los pueblos, en las plazas, en la cultura compartida y en el cuidado de lo comúnË®, concluye su alcalde.