“No tenemos ningún tipo de ayuda”: los artesanos temen perder el programa que lleva sus oficios a los colegios aragoneses
La continuidad de Escolarte, el programa que acerca la artesanía a los colegios aragoneses desde hace más de dos décadas, está en el aire. La Asociación Profesional de Artesanos de Aragón asegura que la falta de financiación y la incertidumbre sobre las ayudas públicas impiden planificar el próximo curso de una iniciativa en la que participan cada año cerca de 3.000 escolares de toda la comunidad.
El proyecto, que se desarrolla en colaboración con el Centro de Artesanía de Aragón, permite a los alumnos conocer distintos oficios a través de talleres impartidos por profesionales del sector. Ceramistas, joyeras, artesanas textiles o luthiers forman parte de una programación por la que pasan más de 80 centros educativos y que busca acercar a los jóvenes a unos oficios cada vez menos conocidos. “Es lo primero que se va a perder y no debería ser así”, lamenta la presidenta de la asociación, Alejandra Castro. “Lo que hacemos es promover la artesanía, explicar en qué consiste y conseguir que la gente tome conciencia de lo que significa ser artesano”.
Según explica, la situación está relacionada con la financiación que la entidad recibe —o recibía— para desarrollar distintas actividades vinculadas al Centro de Artesanía. La asociación gestiona este espacio desde 2014 y hasta el año pasado contó con subvenciones nominativas para impulsar programas como Escolarte. En 2025 la ayuda llegó con retraso y se redujo respecto a ejercicios anteriores. Este año, sin embargo, no se ha concedido ninguna aportación. Castro asegura que el Gobierno de Aragón considera incompatible recibir este tipo de subvenciones mientras la asociación mantenga la concesión del centro: “Estamos dispuestos a buscar soluciones y a ceder en algunas cuestiones si hace falta, pero necesitamos un compromiso para poder salvar programas como Escolarte”, afirma.
Así lo explican desde el Departamento de Economía, Empleo e Industria. Sostienen que la solicitud presentada por la asociación no puede atenderse por motivos legales. El Ejecutivo explica que la actual normativa limita la concesión de subvenciones nominativas y que los informes de Intervención consideran incompatible conceder ayudas a la entidad que gestiona el Centro de Artesanía para actividades que forman parte de sus obligaciones. El Gobierno de Aragón añade además que la legislación no permite una doble financiación pública y recuerda que la asociación podrá concurrir a futuras convocatorias competitivas. “No podemos ni vamos a incumplir la normativa”, señalan desde el departamento, que asegura haber estudiado distintas alternativas junto a Hacienda y mantener contactos con la entidad.
La preocupación se centra especialmente en los plazos. Los meses de junio y julio son fundamentales para diseñar los talleres, coordinar agendas y preparar la programación del curso siguiente. Sin una previsión económica clara, la asociación asegura que resulta muy complicado organizar una actividad que moviliza a decenas de profesionales y miles de alumnos. Además del impacto educativo, la entidad destaca que el programa supone una importante herramienta de visibilidad para el sector. “Más allá de lo económico, permite que los escolares conozcan nuestro trabajo y entiendan el valor que tiene la artesanía”, señala Castro.
Los artesanos aseguran que esperan una reunión con el Ejecutivo para tratar de desbloquear la situación y poder mantener este programa con más de veinte años de experiencia.
Segundo conflicto en menos de un año
La incertidumbre sobre la financiación no es nueva para el sector. El pasado diciembre, la Feria de Artesanía Aragonesa, que llevaba cerca de cuatro décadas celebrándose en la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza, tuvo que cambiar de ubicación, reducir su duración y contar con la mitad de expositores que en la edición anterior.
Los artesanos atribuyeron entonces la situación a los problemas presupuestarios derivados de la reducción de las ayudas públicas y alertaron del aumento de los costes que debían asumir los propios profesionales para participar en la muestra. El Gobierno de Aragón reconoció que la prórroga presupuestaria había dificultado la tramitación de algunas subvenciones, aunque defendió que mantenía su apoyo al sector a través de distintas líneas de financiación.
La presidenta de la Asociación Profesional de Artesanos de Aragón, Alejandra Castro, sostiene que las ferias han podido mantenerse gracias a la aportación de los propios socios, pero advierte de que programas como Escolarte requieren de respaldo institucional. “Las ferias son lo que menos afectado se ve porque lo aportamos los socios, pero programas como Escolarte necesitan que haya un apoyo”, señala.
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