Creatividad y dinamismo en el barrio con mayor diversidad de Zaragoza: “Es hora de demostrar nuestra esencia artística”
Detrás de cada persiana del barrio hay una historia de creación, emprendimiento y mezcla cultural. La muestra ‘Arte con Gancho’, de la zona con mayor diversidad de Zaragoza, regresa con una segunda edición para demostrar que el talento también nace de los barrios y que sus pequeños comercios son auténticos talleres de identidad con propuestas hechas a mano en la mayoría de los casos: abarcan desde la moda y la artesanía a los productos naturales, el bienestar o el crecimiento personal. “Somos comercios especializados que convivimos en un equilibrio sostenido por el respeto. En mi herbolario entra todo el mundo: los senegaleses, los árabes y los portugueses, los mayores o los jóvenes”, resume Rosa Monforte, del ‘Herbolario San Pablo’.
En consonancia con el éxito de la primera edición, que reunió cientos de personas, este año han retomado la iniciativa con mucha ilusión: “Es hora de demostrar la esencia artística que tiene este barrio”, comenta Cristina Ariza, del bar ‘Tú a tu ritmo’, un espacio alternativo donde además se realizan actividades para todo tipo de personas, como bailes, karaokes, meditación, yoga o celebraciones. “Cuando llegamos nos sorprendió la buena comunicación entre la comunidad y la diversidad creativa de sus comercios, y era justo lo que estábamos buscando. Esta exposición resalta realmente eso, cada uno expone sus dones y talentos”. De esta manera quedó hechizada con el barrio: “Tiene un encanto que no sé por qué me recordó a La Habana”.
La muestra viene a ratificar también la conciencia por el reciclaje, el medio ambiente y la economía sostenible. Pilar Mesones, de ‘Una Oca Loca’, incide en la reutilización textil combinada a las emociones: “Cada prenda trae una historia entre sus tejidos, porque se trata de un nuevo uso a textiles que traen buenos recuerdos; por ejemplo, aquellos que un día pertenecieron a un ser querido. Pueden evolucionar según los gustos de la persona que los guarda, se trata de un universo en constante transformación”, señala, y como muestra la combinación de lo que antes fue una corbata “con una cartera o un cojín”. Ella recuerda con cariño el cartel de Abierto de su primer día de trabajo hace 8 años: “Lo escribí en cuatro idiomas: ‘Inglés, árabe, rumano y castellano’. Mis clientes son de esas y otras nacionalidades y, a la vez, yo soy usuaria de sus negocios, como la peluquería o la tetería. Tenemos una buena convivencia”. Fue así como la emprendedora no trasladó solo una bienvenida, sino una invitación a la integración y a la mezcla de las culturas.
Mientras, el talento joven se hace notar. Es el caso de Alba Albiruiz, cuyo negocio es exclusivamente online: “Esta es una oportunidad buenísima que nos da a conocer a muchas pequeñas marcas porque el arte se tiene un poco en el olvido. Nosotros tenemos diseños propios de bisutería y textil donde está muy presente la Virgen del Pilar, la llevamos a todos los sitios que vamos”.
En esa línea destaca la diseñadora de moda Celia Mompel, que fue ganadora en el 2024 del concurso Aguja Goyesca con tres ‘looks’ que exhibió en los escaparates de la primera edición de esta muestra y que esta vez viene con una nueva iniciativa: las ilustraciones. Para los diseños no sólo se basó en su historia personal, sino en la multiculturalidad de la zona, al dibujar a modelos de diferentes colores de piel o mujeres de talla grande y saliendo así de la norma: “Me ha abierto la puerta a probar nuevas posibilidades y me ha inspirado mucho, seguro lo voy a repetir”. Para ella lo más importante no es vender: “Es hacer ruido y dar a conocer mi arte en esta oportunidad que es única”.
También es el sentir de Paula Tutor, que pone de largo dos ‘looks’ en la mañana de este domingo con la Escuela-Atelier Amalia Barrachina. El desfile es una recopilación de todo lo que han hecho los alumnos en el curso y habrá tanto colecciones completas como ‘looks’ sueltos, alrededor de unos 55, explica la estudiante. A su vez, resalta la importancia de tener este “espacio tan libre” para poder exponer sus diseños, ya que “Zaragoza solo tiene la Fashion Week y no todos pueden acceder”.
Más de 20 son los expositores, con la novedad este año de una muestra de arte sacro a manos de Frandy Pagés, quien asegura que “El Gancho es un barrio muy agradable, ahora que hemos abierto ya la fachada. Todos te aceptan como uno más de toda la vida”.
Por otro lado, más allá de la variedad de religiones que conviven históricamente en este céntrico barrio zaragozano, que es evidente debido a la diversidad cultural, nace la Escuela de Tarot Ixam y Candela, desde donde se hace arte a través de las palabras: “Nuestro objetivo es acompañar y aconsejar a quiénes se acercan para encontrarse a sí mismos”, expone el profesor Máximo Simón. Esta práctica holística ha encontrado su espacio en el seno del muy conocido Herbolario San Pablo, donde Rosa Monforte ha dedicado parte de su vida a ayudar desde la naturopatía a los vecinos de la zona y asegura que lo que más le gusta es el respeto entre todos los que conviven: “Porque cosas pasan en todos sitios”. Lo mismo afirma Salomé Sans, quien lleva viviendo aquí 17 años y también notó un aire campechano: “Es como vivir en un pueblo”. Para ella, la exposición es un lugar de visita obligada para apoyar a los pocos comercios con que cuentan.
Son tres las casas de moda que este año desfilan con diseños propios y esperan llegar no solo a las personas cercanas, sino a ser reconocidas en toda la ciudad, lo que es también el deseo de todos los expositores de la muestra.
0