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Así fueron las “extraordinarias” lluvias que desbordaron la cuenca del Tajo durante febrero

“Excepcional”. Así califica la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) al periodo comprendido entre el 23 de enero y el 16 de febrero de 2026, en el que se sucedieron hasta siete borrascas consecutivas, dejando ríos y arroyos desbordados y varias poblaciones anegadas.

La CHT ha publicado este jueves un informe sobre la gestión del tren de borrascas -siete: Ingrid; Joseph; Kristin; Leonardo, que la confederación califica como “la más crítica”; Marta; Nils y Oriana- en la demarcación hidrográfica del Tajo, que afecta a las provincias de Guadalajara y Toledo principalmente, en menor medida a la de Cuenca y también a una pequeña porción de la de Ciudad Real. Las cifras del informe son realmente impactantes.

Cerca del máximo histórico

La sucesión de tormentas dejó una situación de alerta meteorológica ininterrumpida durante 25 días y provocó una gran subida del volumen de agua almacenado en la cuenca. Así, el dato casi se multiplicó por cuatro, pasando de 2.501 hm³ al inicio del episodio hasta alcanzar un máximo de 9.204 hm³ el 20 de febrero -cifra que supone el 83,3% de la capacidad total de la cuenca-. El embalsamiento en la cuenca se quedó próximo al máximo histórico de 9536,56 hm³ registrado el año pasado.

De entre todas las borrascas, la CHT destaca la “extraordinariamente persistencia” de lluvias que trajo Leonardo. Iniciada el 4 de febrero, esta tormenta arrastró una masa de aire tropical con una cantidad de precipitación “anómala” para la época. Las precipitaciones cayeron sobre unos suelos que para entonces ya estaban saturados, provocando los caudales máximos de los ríos el 5 de febrero.

Fue entonces cuando, según la CHT, los embalses jugaron un papel “vital” para absorber las crecidas y proteger de inundaciones las poblaciones aguas abajo. Así en el Sistema de Cabecera, las presas de Entrepeñas y Buendía laminaron la avenida en un 97% y 98% respectivamente, con caudales de salida cercanos a los 7 y 3 m³/s cuando a la entrada se registraba hasta 220 m³/s.

No obstante, ello no impidió que algunas poblaciones, como Talavera de la Reina, se vieran anegadas en esas fechas por los desbordamientos de algunos ríos.

Así, el 9 de febrero, el río Tajo registraba a su paso por la ciudad de la cerámica un caudal de 660 m3/s, permaneciendo en aviso rojo varios días. No obstante, el alcalde de Talavera, José Julián Gregorio, señalaba entonces que el mayor problema para la ciudad provenía de los arroyos que atravesaban el municipio provenientes de la Sierra de San Vicente.

De hecho, fue necesario el envío de varios mensajes ES-ALERT en algunas de las localidades atravesadas por sistemas fluviales pertenecientes a la CHT, como los pueblos de la ribera del Alberche, Talavera de la Reina, Alberche del Caudillo o Seseña.

Ajustar las zonas de flujo preferente

El informe también contiene información detallada de las labores de coordinación con otras administraciones. “La gestión de este ciclo de 25 días de borrascas ininterrumpidas fue posible gracias a una intensa labor de seguimiento y comunicación”, asegura la CHT en un comunicado.

La CHT mantuvo una coordinación constante con diversos organismos, e informa de que mantuvo un total de cuatro reuniones con el CECOP/CECOPI de Castilla-La Mancha como órgano asesor en el contexto de los planes de riesgo de inundaciones gestionados por las diferentes protecciones civiles de cada una de las comunidades autónomas afectadas.

Por último, el organismo de cuenca asegura que el “contraste entre los modelos predictivos y las superficies de inundación captadas por el satélite”, han permitido ajustar la cartografía de las zonas de flujo preferente, “mejorando la resiliencia del territorio ante futuros episodios extremos”.