Dentro de la acampada de docentes en València: “No para de acercarse gente”
La iniciativa surgió de forma espontánea, según cuenta Carlos Boix, uno de los portavoces de la acampada. A lo largo de la jornada del lunes, los docentes ya contaban con toldos, más de 40 tiendas de campaña y provisiones para afrontar una protesta de carácter indefinido. Este martes tuvo lugar la segunda noche de acampada y, pese a las condiciones meteorológicas, alrededor de 130 personas durmieron en la plaza de la Virgen de València, un improvisado 15M con vocación de permanencia. Al menos, hasta que el Gobierno de Juanfran Pérez Llorca alcance un acuerdo con los sindicatos para “salvar” la educación pública valenciana.
Algunos docentes se incorporan tras las manifestaciones y pasan la tarde en la plaza, donde se agrupan alrededor de los toldos y de las tiendas instaladas en el centro de la explanada. Se acomodan con sillas de playa, mantas en el suelo y neveras repletas de comida y bebida para merendar o cenar.
Otros se preparan para pasar la noche. “He llegado después de la manifestación y he venido preparada para montar la tienda y quedarme a dormir”, cuenta Arantxa Medina, profesora de Formación Profesional en el IES La Serranía. A lo largo de la tarde de este martes, se pudo observar cómo más huelguistas se sumaban a la iniciativa instalando tiendas de campaña alrededor de la plaza, con mantas y cojines traídos de casa, en una organización improvisada, pero creciente.
Otro de los organizadores de la protesta, situada a menos de 30 metros del Palau de la Generalitat, Jaume Cantarero, destaca la buena acogida que ha tenido la acampada entre la ciudadanía: “No para de acercarse gente a traernos comida, material y agua; estamos sobrepasados por las continuas muestras de afecto”. Desde el lunes, numerosas personas les han ofrecido sus casas para asearse y han tejido una red logística improvisada para cubrir las necesidades básicas de una acampada que pretende mantenerse de forma indefinida.
“Eso fue lo primero que planteamos: la logística. Nos coordinamos para tener varios puntos de aseo y cubrir necesidades, tanto públicos como privados, así como posibles puntos de avituallamiento”, explica Cantarero, profesor de Matemáticas en un instituto de Burjassot. También señala que han creado un sistema de recogida selectiva de residuos para minimizar el impacto de la acampada. Las personas que se suman a lo largo del día aportan materiales como papel higiénico, sillas, mesas plegables o utensilios básicos.
Los docentes acampados se organizan de forma asamblearia —unas 40 personas se reúnen para planificar las próximas jornadas—, establecen turnos de vigilancia nocturna y han habilitado puntos de recogida y reparto de provisiones. Dulces, empanadillas, fruta y bebida, sobre todo agua —indispensable ante las altas temperaturas y el sol que castiga durante todo el día la plaza—, forman parte de una infraestructura improvisada pero eficaz. La organización y la previsión son esenciales para sostener una protesta indefinida. “Me han comentado que mañana tienen previsto hacer una comida, van a hacer una paella. Está todo muy bien organizado”, explica Arantxa.
La huelga educativa también cuenta con su propia emisora. Ràdio Vaga, nacida el 11 de mayo de 2026, emite por internet desde El Punt, Centro de Libre Aprendizaje, en la ciudad de València. Este martes, la emisora trasladó temporalmente su punto de emisión a la plaza de la Virgen. El domingo por la noche ya realizaron un programa en directo frente a la Conselleria de Educación, mientras cientos de docentes seguían las negociaciones y trataban de impedir la salida de las autoridades. Bajo los toldos de la acampada, los conductores improvisaron un estudio con micrófonos, mesas de sonido y ordenadores desde el que realizaron una emisión especial para seguir el desarrollo de la protesta y dar voz a sus participantes.
Los docentes subrayan que se sienten arropados por las familias y la ciudadanía, tanto en las manifestaciones como en la acampada. “La mayoría de gente que nos ve con la camiseta verde nos apoya”, señala María Jiménez, profesora en el IES Les Rodanes.
Sin embargo, la iniciativa no se limita a dormir frente al Palau. Tradición, cultura y reivindicación convergen en una protesta que evoca inevitablemente la histórica Primavera Valenciana de febrero de 2012. A lo largo del martes se organizaron talleres de pancartas, espacios creativos para niños, música en directo y bailes tradicionales valencianos, además de improvisadas muixerangues que fueron animando el ambiente en la plaza.
En el marco de la cuarta semana de huelga, los docentes presentan la acampada como una medida excepcional ante el inmovilismo de la Conselleria de Educación. “No pensaba hacer más días de huelga porque nos estamos quemando, pero me enteré de esta iniciativa y, ya que parece que las manifestaciones multitudinarias no sirven de mucho, hay que buscar otras vías para ganar visibilidad y apoyo”, explica Arantxa.
En la misma línea, Susana González, docente del CEIP Cervantes de Riba-roja de Túria, subraya: “No queremos que haya crispación, como dice la Conselleria. Solamente queremos llegar a acuerdos, pero para eso tienen que estar las dos partes con voluntad de dialogar”.
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