Ángeles Alvariño, la oceanógrafa española que descubrió 22 especies de organismos marinos
Todavía quedan muchas personas que no conocen quién es ni qué es lo que hizo, pero Ángeles Alvariño fue una de las investigadoras marinas más prestigiosas a nivel mundial del siglo XX. Especializada en zooplancton, la científica de sangre gallega descubrió 22 nuevas especies planctónicas, dos de las cuales llevan su apellido (el quetognato Aidanosagitta alvarinoae y la hidromedusa Lizzia alvarinoae), y se convirtió en toda una referente en la investigación de los océnanos.
María Ángeles Alvariño González nació en Serantes (Ferrol) el 3 de octubre de 1916 y, desde muy joven, tuvo una personalidad curiosa. Le gustaba leer, especialmente los libros de historia natural que su padre tenía en casa, y también tocar el piano. Tras terminar el Bachillerato, en 1934, se trasladó a Madrid para iniciar sus estudios de Ciencias Naturales.
Sin embargo, aquellos estudios se vieron interrumpidos por el comienzo de la Guerra Civil, lo que la obligó a volver a su Galicia natal. Durante aquellos años tan convulsos, Alvariño aprovechó el tiempo para estudiar inglés, francés y alemán, algo que le vendría muy bien en los años siguientes. Cuando finalmente se reabrió la universidad, la joven pudo retomar sus estudios, licenciándose en Ciencias Naturales en 1941.
Una mujer que rompió barreras
Al finalizar sus estudios universitarios, Ángeles se incorporó como becaria en el Instituto Español de Oceanografía (IEO), en Madrid, donde habían destinado su marido. La científica ya empezó destacar porque, aunque en esa época esta organización no admitía a mujeres en el equipo, hicieron una excepción con Alvariño por la calidad de sus investigaciones.
Dos años más tarde consiguió a través de una oposición una plaza de bióloga oceanógrafa en el Instituto Español de Oceanografía de Vigo, y allí empezó con su especialización, el zooplancton, esos pequeños organismos de origen animal que componen el plancton marino. A partir de entonces, su carrera no hizo más que despegar.
En 1953, sus investigaciones hicieron que el British Council le concediera una beca para seguir con sus investigaciones acerca del zooplancton en Plymouth. Gracias a esto, consiguió convertirse en la primera científica en subirse a un buque oceanográfico británico.
En 1956, recibió una subvención de la Comisión Fullbright para continuar sus investigaciones en el Instituto Oceanográfico Woods Hole de Massachusetts, en Estados Unidos, lo que la llevó, a su vez, a conseguir otro puesto en el Instituto Scripps de Oceanografía, en La Jolla, California. En el año 1969, presentó su última publicación para el Instituto Español de Oceanografía, donde recopiló todas las investigaciones sobre especies marinas que había hecho desde 1952 a 1965.
Contra la discriminación de género
Quizá uno de los eventos más representativos de la personalidad de Alvariño fue el que tuvo lugar en 1977, cuando escribió una carta al gobierno de Estados Unidos, con el presidente Jimmy Carter en copia, para denunciar la discriminación de género que había en el ámbito científico, donde la mayoría de cargos superiores seguían siendo ocupados por hombres.
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