El ateneo de La Cerdanya denuncia 2.000 euros en multas tras echar de un acto a un mosso fuera de servicio

Helena Sala Gallardo

Puigcerdà (Girona) —
17 de agosto de 2026 14:17 h

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El Ateneu Popular de Cerdanya ha denunciado que ha recibido 2.000 euros en multas administrativas tras haber echado de un concierto en mayo a un mosso d'esquadra fuera de servicio. La conselleria de Interior ha negado el vínculo entre ambos hechos.

En una rueda de prensa este lunes, los colectivos que forman el ateneo han explicado que, en los últimos dos meses, han recibido dos multas de 1.001 euros cada una por, supuestamente, fumar dentro del local y vender bebidas sin licencia. Sin embargo, desde la asociación aseguran que nunca se ha consumido tabaco en el interior del recinto y que las bebidas únicamente se venden entre los socios, sin ánimo de lucro.

Las entidades de La Cerdanya vinculan las multas a los hechos ocurridos el 14 de mayo. Durante un concierto, militantes del Ateneu se presentaron ante el hombre, como hacen habitualmente con las personas que acuden por primera vez, y le preguntaron a qué se dedicaba. El agente, según asegura la asociación, evitó responder. Posteriormente, uno de los integrantes lo reconoció como miembro de los Mossos d’Esquadra destinado en la comisaría de Puigcerdà (Girona).

“No llegó a ser una infiltración como las que se están denunciando últimamente, simplemente se negó a dar información sobre su trabajo”, aclara Alexandra Morán, miembro del ateneo.

Desde el departamento de Interior confirman que no se trata de un caso de infiltración y que el agente acudió a la actividad fuera de su horario laboral, como cualquier otro ciudadano. Según explican, el funcionario se sintió “intimidado” cuando le invitaron a abandonar el espacio, por lo que avisó a una patrulla.

El Ateneo sostiene que la presencia del policía generó malestar entre algunos de los asistentes. Ante esta situación, explican que optaron por actuar “con la máxima cautela” y pedirle que abandonara el espacio, tras explicarle que su presencia estaba provocando incomodidad y desconfianza entre algunos participantes. Según la asociación, el mosso aceptó marcharse voluntariamente.

Posteriormente, cinco agentes acudieron al lugar para realizar “unas comprobaciones”, con una actitud que la entidad califica de “claramente intimidatoria”. Según explican, los agentes no dieron explicaciones sobre los motivos de su llegada, más allá de una supuesta discriminación hacia el policía al que acababan de pedir que se marchara. En el acto, identificaron a uno de los miembros de la entidad y solicitaron documentación relacionada con el Ateneo.

Días después, la asociación recibió el acta en la que se les acusaba de haber fumado y vendido bebidas sin licencia dentro del local. El espacio cuestiona duramente su contenido y sostiene que el documento presenta un relato de los hechos que no se corresponde con lo ocurrido durante la actividad y que, además, omite el episodio relacionado con la presencia del agente.

La entidad también denuncia diversas irregularidades y errores en el documento, entre ellos una modificación de la fecha del acta. Aunque sus responsables aseguran que se negaron a firmarla, finalmente entregaron la documentación solicitada por los agentes.

Dos meses después de los hechos, el Ateneo ha recibido dos multas por valor de 2.000 euros. La asociación considera que las sanciones constituyen una represalia por haber cuestionado la presencia del agente policial durante su actividad y las interpreta como un intento de “intimidar y debilitar un espacio de organización popular”.

“Estas multas son una demostración de abuso del poder policial y un acto represivo contra el ateneo, pero también contra todo un movimiento popular autoorganizado que desde hace unos años está surgiendo en la comarca”, denuncia la asociación.

Aunque este caso no se pueda calificar como una infiltración, el ateneo ha anunciado que no piensa normalizar lo que considera un episodio de “abuso policial”. La entidad reivindica su derecho a “expresar el malestar y la desconfianza” generados por la presencia de un agente policial en una de sus actividades y acusa a los Mossos d’Esquadra de Puigcerdà de actuar con impunidad y de utilizar las sanciones como mecanismo de presión.