Catalunya cierra su curso escolar más conflictivo con los docentes divididos y un Govern que apela al pacto alcanzado

Pau Rodríguez

Barcelona —
19 de junio de 2026 11:35 h

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El curso escolar más conflictivo, el que más huelgas docentes ha vivido en la historia reciente de Catalunya, llega este viernes a su fin. Sin embargo, el malestar entre el profesorado permanece, y nadie sabe cómo se va a canalizar a partir de ahora, con unos sindicatos divididos y un Govern que apela al acuerdo de mejoras salariales y laborales alcanzado con los sindicatos a finales de mayo. 

El problema es que ese pacto fue tumbado por la plantilla en una votación que dejó en falso a USTEC, el sindicato mayoritario de la educación pública y que había liderado la negociación. Ahora, los docentes se van de vacaciones con la voluntad de retomar las protestas en septiembre, pero sin unas demandas comunes, con los sindicatos divididos y con la vaga intención de abrir el debate sobre las reformas educativas más allá de la mesa laboral. 

La opción de revisar el sistema educativo y el papel del docente en un espacio más amplio, con familias y entidades de la comunidad educativa, es la fórmula que han puesto sobre la mesa algunos sindicatos e incluso el Govern para salir del actual callejón sin salida. Pero las partes no se ponen de acuerdo en quiénes deberían sentar a esa mesa. 

La consellera de Educación, Esther Niubó, planteó en una intervención en el Parlament crear un “nuevo canal” para encauzar las demandas docentes que superen el aspecto laboral. Por ejemplo, las que tienen que ver con las infraestructuras y el calor en las aulas o la reforma de los curríuculums. “El sistema necesita más capacidad de escucha”, declaró. 

Pero algunos sindicatos creen que la intención de Niubó es abordar las reivindicaciones docentes a través del Consejo de Educación de Catalunya. USTEC se opone porque incluye a la concertada. 

Aquí es donde emergen también las discrepancias entre los propios sindicatos, cuya unidad se fue resquebrajando a medida que avanzaban las huelgas. El primer acuerdo de la Generalitat con CCOO y UGT originó el primer cisma, y luego este se agravó con la firma del segundo pacto, más ambicioso que el primero: lo rubricó Professors de Secundària, pero no USTEC –que estaba a favor, pero acató el voto de la plantilla–, CGT ni Intersindical. 

Desde USTEC apuestan por un proceso de debate amplio, calendarizado y con documentos de trabajo, que incluya a docentes, alumnos, familias, etapas de Infantil y universidades, y personal de administración. Pero lo ciñen a la escuela pública. CGT, por ejemplo, está en principio acuerdo, pero añade que por parte de los sindicatos solo puede haber los del comité de huelga, y excluye por lo tanto a CCOO, UGT y a Professors de Secundaria. 

Estos últimos, que acabaron avalando el acuerdo, están a la expectativa, aunque prefieren negociaciones concretas antes que a procesos participativos con varios frentes. Además, ellos se oponen a consolidar modelos como el de la escuela inclusiva. “No nos movilizaremos con eslóganes poco concretos, con generalidades. Relacionamos las negociaciones con logros concretos”, afirman. 

Sea como sea, este nuevo escenario sin un horizonte claro por parte de los docentes va para largo. Durante las últimas concentraciones, las proclamas de sindicatos y de manifestantes amenazaban con movilizaciones en septiembre. Pero al mismo tiempo sindicatos como USTEC reconocen que ante el fracaso del último pacto deben tomar de nuevo el pulso de los claustros, conocer bien sus demandas, y esto no se podrá hacer durante el verano: en julio los centros están prácticamente vacíos. 

“No renunciamos a ningún espacio de lucha. Continuamos defendiendo las reivindicaciones del profesorado en la calle, en las mesas de negociación y en los centros educativos”, manifestaba Iolanda Segura, portavoz de USTEC, este viernes antes de entrar a la reunión de la mesa sectorial. 

El Departamento de Educación, mientras tanto, se abre a iniciar procesos participativos con la comunidad educativa, pero no a retomar una negociación sindical que da por cerrada con el acuerdo de mayo, que por ahora cuenta con el aval de CCOO, UGT y Professors de Secundària. En él se recoge la subida progresiva de salarios hasta los 450 euros al mes en 2029 (600 si se le suma el incremento estatal) y el refuerzo con más de 6.000 profesionales para la escuela inclusiva.