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El polémico futuro de la energía nuclear en Europa

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La Comisión Europea ha publicado este mes su primer informe sobre la economía nuclear de Europa desde la catástrofe del reactor en Fukushima en 2011. El Programa Indicativo Nuclear reúne por primera vez una visión general de todos los aspectos de inversión de la energía nuclear europea con el fin de traer las normas de seguridad nuclear a un nivel más alto y fijar un objetivo claro para toda la UE para reducir el riesgo de accidentes y evitar grandes emisiones radiactivas. Al identificar formas de cooperación entre los Estados miembros y la Unión, se prevé asegurar que el conocimiento sobre el uso seguro de las centrales nucleares se comparte a nivel europeo. Un paso decisivo hacia un mercado energético europeo cada vez más integrado.

El informe sobre el Programa Indicativo Nuclear, publicado el día 4 de abril, pone de relieve las necesidades de financiación en relación al desmantelamiento de las centrales nucleares y la gestión de residuos radiactivos y el combustible gastado, centrándose en las inversiones relacionadas con las actualizaciones de seguridad post-Fukushima y en la operación segura de los reactores existentes. Por tanto, para el comisario del clima de la UE, Miguel Arias Cañete, el programa es una señal de que Europa ha aprendido la lección de la catástrofe de Fukushima.

Según el informe, la Comisión Europea calcula una inversión de entre 350.000 y 450.000 millones de euros hasta 2050 tanto en nuevas plantas nucleares como en el reemplazo de reactores actuales para mantener la mayor parte de la capacidad de generación. Se prevé cerrar alrededor del 90% de las plantas nucleares del continente de aquí a 2050, teniendo en cuenta la decisión de algunos Estados miembros de eliminar gradualmente la energía nuclear o de reducir su uso. Esta tendencia se invertiría en 2030, ya que para este año se prevé conectar nuevos reactores a la red mientras que se extiende el tiempo de vida de los demás. Aunque de este modo la capacidad nuclear aumentaría ligeramente hasta mantenerla estable en 2050, el porcentaje de electricidad nuclear en la UE caería levemente dado que para entonces se espera un aumento de la demanda energética. Así, se prevé que con una duración de operación de las nuevas plantas nucleares de al menos 60 años, se generaría electricidad hasta finales de siglo XXI.

De momento, la Unión Europea cuenta con 129 reactores nucleares en funcionamiento en 14 Estados miembro, que producen alrededor de un tercio de la electricidad y el 14% de la energía que se consume en la Unión Europea. Se prevén proyectos de nueva construcción de reactores nucleares en Bulgaria, Eslovaquia, Finlandia, Francia, Hungría, Lituania, Polonia, Reino Unido, República Checa y Rumanía.

 

La energía nuclear divide a los Estados

A pesar de que la Unión de la Energía prevé crear un mercado energético cada vez más integrado, el ámbito de la política energética sigue formando parte de las competencias compartidas entre la UE y los Estados. Eso implica que los países tienen la libertad de decidir su combinación de energías en función de sus preferencias nacionales y, además, se reservan el derecho de conducir sus relaciones bilaterales de energía con los países extracomunitarios a nivel nacional.

La nuclear es, precisamente, una fuente de energía en la que las situaciones y posiciones varían mucho de un país europeo a otro. Mientras que Alemania decidió hace pocos años abandonarla, Reino Unido ha anunciado recientemente su intención de cerrar todas las centrales eléctricas de carbón en 2025, optando por más plantas de energía nuclear y de gas.

Aún así, la Estrategia de la Unión Energética al igual que la Estrategia Europea de la Seguridad Energética hacen hincapié en que los Estados que optan por usar la energía nuclear en su propia combinación energética apliquen los estándares más altos en cuanto a la seguridad, la gestión de residuos y de no-proliferación, así como la diversificación de los suministros de combustible nuclear, de acuerdo con los objetivos del marco de clima y energía para 2030. Además, la Comisión ha publicado una recomendación para hacer más eficiente el establecimiento de acuerdos con terceros países en materia nuclear, aclarando los aspectos clave y los requisitos que los Estados tienen que tener en cuenta, en particular respecto a las nuevas directivas sobre seguridad nuclear y la gestión segura del combustible y los residuos radiactivos.

 

¿Perspectivas demasiado optimistas?

Pero no solo son los países quienes parten de distintas posiciones respecto a la energía nuclear. La cuestión sobre el uso de las energías nucleares ha sido tema de debate desde hace décadas a diferentes niveles de la UE, un hecho prácticamente ineludible en la tan compleja Unión Europea.

El centro-derecha, los demócratas liberales o los conservadores en el Parlamento Europeo opinan que la energía nuclear seguirá siendo una fuente importante de energía en el futuro. En cambio, el Grupo de Los Verdes / Alianza Libre Europea opina que la Comisión ha presentado en su informe un cuadro demasiado optimista para el potencial de la energía nuclear y subestima el coste de la seguridad y la gestión de residuos. En virtud de convenios de la UE, los Gobiernos nacionales son los responsables de la eliminación del combustible gastado y los residuos radiactivos, y el grupo advierte que eso liberará a los operadores privados de la UE de los costes de limpieza. Del mismo modo, se estima que, debido a que cada país de la Unión regula su propia responsabilidad por accidentes nucleares, el informe no aborda la cuestión de quién es responsable, y por cuánto, en el caso de un accidente.

En un contra-estudio encargado por el mismo partido, se critica también que a pesar de que la Comisión Europea reconoce la falta de mil millones de euros para el desmantelamiento y la eliminación de los residuos nucleares, no propone ninguna sugerencia en cuanto a cómo compensar este déficit. Su única respuesta, critican, es la prolongación del tiempo de ejecución de los reactores, lo que contradice los tratados de la UE y el principio de que quien contamina debe pagar por los costes. Además, como defensor del medio ambiente y promotor de las energías renovables, el partido argumenta que la Comisión también ignora el hecho de que la energía nuclear no puede mantenerse al día económicamente, frente a energías renovables como la energía eólica y solar, teniendo en cuenta todos los costes, incluyendo el del desmantelamiento.

 

Un posicionamiento seguro para la energía nuclear

Muchos grupos en el Parlamento Europeo, en cambio, opinan que la energía nuclear es indispensable para que la UE se adapte a la creciente demanda de electricidad y para que cumpla con sus objetivos medioambientales. Según la Agencia Internacional de la Energía, la energía nuclear como tecnología baja en carbono ayudará a la Unión a conseguir sus objetivos referentes al paquete energía-clima para el año 2030 y a los objetivos de una economía baja en carbono para 2050. Al mismo tiempo, se estima que Europa no puede asegurar el moderno estilo de vida en las ciudades y la industria europea basándose únicamente en las renovables, y por tanto, necesita utilizar una combinación de diferentes fuentes. Y aunque sea objeto de muchos debates, parece que en Europa la energía nuclear seguirá siendo parte de esta combinación.

Para más información sobre el debate de la energía nuclear en la Unión Europea, se recomienda la lectura del estudio ’’Energia nuclear a Europa: Parlem-ne?”, publicado por la Fundació Catalunya Europa.

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