Claire Lynch publica 'Un assumpte familiar', relato del desamparo que sufrieron las lesbianas en los 80 en Reino Unido

ACN

11 de febrero de 2026 11:26 h

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La escritora Claire Lynch (Dartford, 1981) ha publicado su primera novela, Un assumpte familiar, que llega en lengua catalana de la mano de Edicions del Periscopi. En castellano, bajo el título Un asunto de familia, aparece en Penguin. La obra entrelaza dos épocas y dos generaciones distintas poniendo el foco en las relaciones paternofiliales, así como en el dolor de una madre convertida en una figura ausente por haber elegido amar de forma libre.

La novela reflexiona sobre el peso de las decisiones, la complejidad de los afectos y los estigmas de los años ochenta. También sobre las cosas que no se explican, ni siquiera a los seres queridos. “Los secretos son el elemento central de toda familia”, ha sostenido la autora durante la presentación. Y ha agregado: “Lo importante es saber qué historias explicamos y cuáles decidimos callar”.

La trama se sitúa en 1982 y pone el foco en Dawn, una joven esposa y madre que siente que la vida se le escapa lentamente. Todo esto cambia cuando conoce a Hazel, su nueva vecina, con quien inicia una relación tanto luminosa como prohibida. Cuando se lo confiesa a su marido desencadena, sin quererlo, una serie de acontecimientos que le obligarán a abandonar todo lo que le rodea, incluida su hija.

Cuarenta años después, Maggie –madre de dos hijos– pasa por una crisis personal. Cuando su padre, Heron, recibe un diagnóstico terminal, el pasado vuelve con fuerza y lleva a la joven a cuestionarse las historias que le habían contado sobre la madre, relacionadas con el silencio y con un supuesto abandono. La autora ha explicado que ambas líneas temporales le han permitido hablar de la misma familia, pero desde dos versiones muy distintas.

“Me interesaba la idea de que en realidad las personas somos exactamente las mismas a lo largo de nuestra vida, pero al mismo tiempo cambiamos profundamente”, ha dicho. También ha admitido que uno de los temas principales son los secretos, algo que “todas las familias tienen”. “Permiten hablar de nuestro pasado y decidir qué parte de la historia queremos transmitir y qué parte preferimos proteger y no transmitir a las siguientes generaciones”, opina. “No me parece que necesariamente un secreto familiar deba ser motivo de vergüenza, pero sí es importante saber qué historias cuentan y cuáles callan”, ha añadido.

Prejuicios y causas judiciales

La autora, que ha trabajado un par de años en la novela, explica que en un inicio quería escribir un libro sobre un padre y una hija en la que la madre no estuviera. “Justo en ese momento descubrí historias reales de madres con una experiencia muy diferente a la mía en una época de prejuicios y causas judiciales”, ha desvelado. Así, el desamparo que sufrieron las lesbianas en los años ochenta se convirtió en uno de los ejes centrales de la obra. “De repente oí que casi tenía la responsabilidad de explorar este tema en el libro”, ha asegurado Lynch.

También ha explicado que poca gente conocía estas situaciones, en las que se había negado la custodia de los hijos a madres lesbianas por su condición sexual. “A mi país le gusta explicarse como progresista y abierto, pero cuando descubres pequeños episodios históricos que contradicen esta versión, ya que es difícil encajarlos”, ha revelado la novelista, que admite que uno el hecho de que ocurra en un pueblo es diferente que si hubiera pasado en una ciudad.

“No hay que ver como una crítica, pero es verdad que en muchos lugares periféricos de las grandes ciudades hay unos años de distancia respecto a los cambios culturales y sociales”, ha dicho. “En una comunidad pequeña todo el mundo se mete en la vida de los demás”, ha concluido. “Hay una escena en la novela en la que el personaje de Dawn cobra una ayuda. Un día el Estado le paga, y al cabo de un par de días más, cuando ya se conoce la noticia, no sólo no le paga sino que no le permiten ver a su hija”, recuerda a la par que sentencia: “Esta frontera de lo que constituye una identidad aceptable por alguien es tan delgada que un día eres una persona valiosa por el Estado y al día siguiente eres peligrosa”,