Carles Puigdemont anuncia que convocará un referéndum en un año si el Estado se niega a acordarlo

Un referéndum en septiembre de 2017, con el acuerdo del Estado o sin él. Este es el nuevo horizonte del independentismo ofrecido por el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, en el discurso en el que ha reclamado el voto favorable del pleno en la cuestión de confianza.

El de Junts pel Sí ha expuesto su voluntad de llegar antes a un acuerdo con el Estado si éste reconoce el derecho de los catalanes a decidir su futuro, abriendo una negociación sobre los detalles del referéndum pactado. “Pero si llegamos al final de la legislatura y no ha habido una respuesta positiva, estaremos preparados y a punto”, ha asegurado Puigdemont, que ha apostillado: “O referéndum, o referéndum”.

La cuestión de confianza, que con toda seguridad superará en la votación de este martes gracias a los votos de su grupo parlamentario, JxSí, y de la CUP, ha sido el escenario elegido por Puigdemont para introducir una nueva estación en el trayecto de Catalunya hacia la independencia que él comanda. Tras meses de rumores y zozobra entre los socios de gobierno, el president de la Generalitat ha acabado decantándose por el referéndum unilateral, e incluso se ha atrevido a fijarlo en la fecha aproximada de “la segunda quincena de septiembre de 2017”, superando las enormes reticencias que poderosos sectores de su partido habían puesto a esta opción.  

Para superar las opiniones contrarias a un referéndum que supondría una modificación de la hoja de ruta pactada, el de JxSí se ha reafirmado en su compromiso “inequívoco” con el mandato democrático del 27-S que, según considera, no es otro que “preparar” Catalunya para convertirse en un Estado independiente. Así, Puigdemont ha asegurado que en junio de 2017 todo estará preparado para que Catalunya se convierta en un Estado, “con garantías y sin saltos al vacío”.

Pero esa “desconexión” solo llegará si hay una validación de la ciudadanía catalana. Y aquí es donde entra la fórmula del referéndum. “Hay un gran consenso en Catalunya sobre la fórmula más idónea es un referéndum acordado”, ha reivindicado, asegurando que pese a las dificultades y el rechazo del Estado “no será él quien lo descarte”. Además, Puigdemont ha señalado el referéndum acordado como la forma de desbloquear la investidura española.

“Si el Estado acepta que los catalanes debemos votar, entraríamos en una fase de negociación”, ha explicado, señalando cuestiones como la pregunta, la fecha, el quorum mínimo o una moratoria hasta que los catalanes puedan volver a reivindicar un referéndum. La propuesta de Puigdemont ha sonado a la vez a mano tendida y a ultimátum.

Puigdemont, con todo, ha intentando que su apertura al referéndum no pudiera ser entendida en ningún caso como una concesión a la CUP. El de JxSí no ha ahorrado reproches con los anticapitalistas, a quien les ha lanzado un mensaje contundente respecto a los próximos presupuestos: “Quien no esté dispuesto a aprobarlos, que no me dé mañana la confianza”. Puigdemont ha asegurado que, si la CUP se niega a aprobar las cuentas que Junqueras lleve a la Cámara en noviembre, habrá elecciones.