Dos semanas sin agua en un instituto de Barcelona por unas inundaciones fecales: “Merecemos instalaciones dignas”

Pau Rodríguez

Barcelona —
17 de marzo de 2026 15:24 h

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Cuatro centros educativos públicos de un mismo complejo en Barcelona, entre ellos un instituto de Secundaria, llevan dos semanas sin agua corriente debido a varios episodios de inundaciones por la avería de un colector de residuos. Se trata del Instituto Joan Brossa, la Escuela Oficial de Idiomas y el Centro de Formación de Adultos del Guinardó, y el Instituto de Formación Empresarial de Barcelona. 

“Estamos sin agua corriente porque no la podemos evacuar, con baños portátiles en el patio y con gel hidroalcohólico para lavarnos las manos”, señala Cesc Trillo, docente de Tecnología del centro.

Profesorado y familias denuncian que la administración no se hace cargo del total del coste de la reparación, al considerar que son tareas ya financiadas con las partidas de mantenimiento, y lamentan que el edificio acumula deficiencias desde hace años. 

La inundación que ha obligado a cortar el agua a estos cuatro centros se produjo el pasado 5 de marzo. Un fuerte episodio de lluvias provocó el colapso del colector de aguas fecales, lo que obligó a evacuar el centro “por motivos de seguridad y salubridad”, señala la Asociación de Familias de Alumnos (AFA) en un comunicado. Tras los primeros trabajos de limpieza y desinfección, volvió a ocurrir lo mismo la madrugada del día siguiente.

El desbordamiento de las aguas fecales y pluviales afectó la planta baja del instituto: conserjería, recepción, secretaría, almacenes… También al foso del ascensor, que permanece inutilizado y obliga a usar las escaleras a los alumnos que van en muletas. 

Según familias y docentes, las precipitaciones contribuyeron al colapso del colector al arrastrar piedras, barro y raíces. Pero añaden que la canalización ya estaba al borde de la saturación desde hacía tiempo debido al crecimiento en usuarios que supone el funcionamiento simultáneo de los cuatro centros educativos, concretamente desde la puesta en marcha del Instituto de Formación Empresarial. 

Desde el Consorcio aseguran que están “trabajando intensamente” para resolver la incidencia. Inicialmente trataron de salvar la obstrucción mediante equipos de bombeo “de gran capacidad”, pero no fue posible, con lo que constatan que deberán intervenir desde la calle. Constatan así que los trabajos durarán “unos días más”.  En cuanto al uso del agua, precisan que se ha informado al centro que pueden hacer un uso “moderado y puntual” de baños y cocinas.

Mientras no se soluciona el problema del colector, profesores y alumnos deben recurrir a baños químicos instalados en el patio. “No solo es que tienen que hacer las necesidades en un baño portátil, es que además los que hay están contados y son muchos menos”, señala Alma Alonso, portavoz de la AFA. 

El incidente ha afectado también al funcionamiento del comedor escolar. Han habilitado una toma de agua en la cocina, según relatan, pero los alumnos comen con platos de papel y se lavan las manos con garrafas de agua y gel hidroalcohólico. Tampoco están operativos los vestuarios para deporte. 

La avería del colector y estos días sin agua han hecho aflorar también en el centro las quejas sobre el mal estado del equipamiento y sobre los gastos de mantenimiento y las obras que claustro y familias creen que habría que acometer.

La AFA menciona el deterioro de la fachada, escaleras oxidadas e inutilizadas, problemas de ventilación, degradación de las pistas deportivas y filtraciones de agua recurrentes con el mal tiempo. “Cuando llueve fuerte hay goteras y tienen que cerrar varias clases y correr a descolgar las pizarras digitales para que no se estropeen”, pone como ejemplo Alonso. 

“Nuestro alumnado merece instalaciones dignas y seguras”, afirman. “Necesitamos una respuesta inmediata y definitiva por parte de la administración”.

Familias y claustro se quejan de que tanto los gastos derivados la reciente inundación fecal –los baños portátiles, la bomba de agua…– como las obras que creen que se deberán acometer en el futuro corren a cargo de la partida de mantenimiento del centro, según dicen que les transmite el Consorcio de Educación de Barcelona.

Esto se debe a que es un centro de gestión autónoma, y no delegada. Pero el claustro y las familias se muestran indignados. “La dotación económica que nos dan es para el mantenimiento diario, para limpieza, pequeñas reparaciones e inversiones, mobiliario… Pero no para reparar una cubierta o un colector”, se exclama Trillo.