De Canarias a Alicante: detectadas por vez primera en aguas peninsulares microalgas tóxicas tropicales que infectan el pescado

Toni Cuquerella

València —
15 de enero de 2026 17:39 h

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El proceso de tropicalización que experimenta el mar Mediterráneo ha alcanzado un nuevo hito científico con implicaciones directas para la seguridad alimentaria en la península ibérica. Un equipo de investigación del Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ramón Margalef (IMEM) de la Universidad de Alicante, en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha confirmado por primera vez la presencia del género de microalgas Gambierdiscus en el litoral de Dénia y Xàbia. Este hallazgo supone la expansión hacia el norte de un organismo de origen tropical que, hasta la fecha en España, se detectaba principalmente en las Islas Canarias.

La especie identificada, denominada Gambierdiscus australes, es una microalga del grupo de los dinoflagelados que produce ciguatoxinas. Estas sustancias tienen la capacidad de integrarse en la cadena trófica, acumulándose en los tejidos de peces de gran tamaño que habitan en las zonas donde estas algas proliferan. El consumo humano de piezas afectadas por un exceso de estas toxinas puede desencadenar la ciguatera, una intoxicación alimentaria que hasta ahora era ajena a las costas del Mediterráneo peninsular. Según el estudio publicado por la revista de la UNESCO Harmful Algae News, las muestras tomadas en septiembre de 2023 revelaron la presencia de la microalga en el 100% de los puntos analizados.

A pesar de la relevancia del hallazgo, el investigador principal César Bordehore ha lanzado un mensaje de tranquilidad tanto a los consumidores como al sector pesquero. El experto subraya que las concentraciones detectadas actualmente no son alarmantes y que la variante australes no figura entre las más tóxicas de su género. Además, insiste en que el pescado que llega a los puntos de venta es completamente seguro, ya que existen protocolos de prevención y análisis previos que evitan que ejemplares con niveles de toxina elevados entren en el mercado. La labor científica, en este sentido, sirve para alertar a las administraciones y reforzar estos controles de seguridad alimentaria.

La llegada de esta microalga desde Canarias hasta Alicante se explica por el progresivo aumento de la temperatura del mar. Para estas especies tropicales, el incremento de apenas un grado en la media térmica del Mediterráneo representa la barrera que les permite colonizar áreas que antes eran demasiado frías para su supervivencia. Gracias a la comparación con muestras biológicas conservadas desde hace quince años, los investigadores han podido certificar que este género no habitaba en la zona hace una década. Este trabajo, financiado por el programa Thinkinazul, resalta la importancia de la monitorización constante para anticipar los riesgos ambientales derivados del cambio climático en nuestras costas.