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Vayamos al lío

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, entrevistado en 'El Hormiguero' de Antena 3 Televisión.

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En el PP tienen muy interiorizada la convicción de que, si Alberto Núñez Feijóo gobierna y echa de la Moncloa a Pedro Sánchez, la ultraderecha de Vox se desinflará y dejará de comerle terreno. La paradoja de que Núñez Feijóo solo podría gobernar (según los sondeos al día de hoy) con el partido de Santiago Abascal y previsiblemente con este de vicepresidente, la resuelven en el PP con otro sofisma: Cómo no saben gestionar y nosotros sí, los de Vox acabarán como los de Cs, desaparecidos.

El último dirigente del PP en exponer tan ensoñado argumentario, por no calificarlo de falaz, ha sido el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, en su entrevista preelectoral en ‘El Hormiguero: “Si Vox entra en el Gobierno, se desinflarán. Y en el momento que desaparezca Pedro Sánchez, Vox ya no tendrá tanto espacio, porque son dos fenómenos que se retroalimentan”, dijo.

Tan preelectoral que Moreno aprovechó la invitación de Pablo Motos al programa más visto en las noches televisivas para lanzar su eslogan de campaña: “Los ciudadanos tienen que votar entre una estabilidad, un gobierno sereno y sensato, o el lío que están viviendo mis compañeros en Aragón o en Extremadura”. El presidente andaluz admite que Vox le quita su poco sueño (padece de insomnio) porque podría arrebatarle la mayoría absoluta. A diferencia de sus homólogos de Extremadura y Aragón, hay que decir que Moreno no convocará las elecciones andaluzas por mero capricho del que define amigo, además de líder de su partido, aunque también las intente utilizar para menoscabar al PSOE de Pedro Sánchez. En Andalucía tocan autonómicas, como también en Castilla-León.

Pero vayamos al lío, es decir, a la cuestión de fondo de los mensajes de Moreno y a sus contradicciones o elipsis. Moreno juega a la desmemoria porque en realidad ya gobernó con Vox, fue presidente de la Junta gracias al partido de Santiago Abascal, compañero suyo en las Nuevas Generaciones. Coincidieron poco tiempo, eso sí, cuando él era el máximo dirigente de las juventudes del PP y el otro líder de las del País Vasco. Nunca ha trascendido qué tal fue su relación y si sirvió de algo para su conquista de la Junta de Andalucía cuando en su partido le preparaban la maleta aquellas elecciones de diciembre de 2018. Abascal le salvó de la quema. Quizás por eso, Moreno nunca dirige dardos al líder de la ultraderecha española. Los atesora todos para Pedro Sánchez.

Moreno conoce muy bien que el auge de Vox se articula con el de una entente internacional muy poderosa y no por el coraje de Pedro Sánchez de abanderar lo contrario que pregona la ultraderecha. Él mismo parece sincero en la entrevista cuando admite que no sabe cómo combatir esa corriente ultra, si llevándole la contraria en sus políticas (como hace Pedro Sánchez) o alienándose con sus preceptos como Isabel Díaz Ayuso. También conoce Moreno que una parte del PP europeo, como Manfred Weber al mando, promueve una alianza con parte de esa ultraderecha, como está dispuesto a hacer su amigo Núñez Feijóo para llegar a gobernar.

Moreno justificó en 2022 un adelanto de varios meses de las elecciones autonómicas por la negativa de Vox a aprobarle los presupuestos (quizás de mutuo acuerdo). Y le salió bien al contrario que a María Guardiola y Jorge Azcón. Aquella vez el reclamo del voto útil a una desmoralizada clientela del socialismo andaluz era la de “seguir avanzando”. Ahora pretende lo mismo, seguir captando voto del centro izquierda para contrarrestar el que pierde por su derecha en favor de Vox, contra el que se ve inerme. Porque el partido de Abascal no se desinfló en Andalucía cuando le servía de apoyo a su gobierno y tampoco con mayoría absoluta. Todo lo contrario, sigue creciendo en las encuestas.

No hay tercera vía ni en el PP andaluz ni en Moreno Bonilla, su formato es otro, pero el argumento es el mismo que marca las directrices del PP de Alberto Núñez Feijóo, como la persistente campaña de deslegitimar a Pedro Sánchez como un presidente que se amarra al poder

El presidente de la Junta promueve una vía, la que llama andaluza, que no se sabe en qué consiste, salvo en un márquetin para promocionarle como un candidato amable y moderado, aunque sus políticas son tan neoliberales como las de Ayuso en reducir impuestos a las rentas altas y mimar el negocio privado de la sanidad y la universidad con el dinero público, y sin Vox de coartada. Con Moreno y su mayoría absoluta sí que se han desinflado los dos pilares básicos del ascensor social que ha hecho de Andalucía hasta hace poco uno de los mejores lugares para vivir de las clases medias trabajadoras.  

Puede que el márquetin triunfe y su amabilidad convenza más que la realidad de su gestión. Una realidad que contradice también esa tercera vía de concordia con el adversario. En la entrevista deja entrever una acritud y manía hacia un Pedro Sánchez que ha sido más generoso con un gobierno de Andalucía distinto a su partido que lo fueron otros del PP con la Junta cuando gobernaban los socialistas. Imita las voces de Aznar y Rajoy (presidentes que fueron muy cicateros con Andalucía en sus gobiernos) para provocar risas en los muñecos televisivos, mientras se muestra agrio y desconsiderado con Pedro Sánchez.

 Tanto que, pese a mostrarse de acuerdo con su ‘No a la guerra’ (a regañadientes después de ver las encuestas y la aceptación popular), lo califica de demagógico e interesado, como de búsqueda de rédito electoral. Como si no lo fuera ninguna de sus escenificaciones, incluida la de exteriorizarse emotivo. Nada escapa al guionista del Juanma candidato: Como esa intervención de tildar a Pedro Sánchez de poco empático y no poder salir a la puerta de la calle, frente a venderse como un hombre de lágrima fácil ante el dolor. Quizás sea más honesto definirse como un presidente sin pudor frente a otro más austero como Sánchez.

No hay tercera vía ni en el PP andaluz ni en Moreno Bonilla, su formato es otro, pero el argumento es el mismo que marca las directrices del PP de Alberto Núñez Feijóo, como la persistente campaña de deslegitimar a Pedro Sánchez como un presidente que se amarra al poder. Dice Moreno que Sánchez resiste para sobrepasar los 13 años en La Moncloa de Felipe González. También podría decirse que Moreno busca sobrepasar los 19 de Manuel Chaves en la Junta. Con la próxima legislatura ya serían 12. Lo que es seguro es que Sánchez nunca prometió un límite de tiempo en política, como sí hizo él cuando aseguró que nunca estaría más de ocho años al frente de la Junta de Andalucía y que luego se dedicaría a otras cosas.  

No se contenta Moreno con mirar la paja en el ojo ajeno, sino que compara a Pedro Sánchez con Donald Trump, alegando que si pierde en La Moncloa seguirá en la oposición para volver a intentarlo como el presidente de Estados Unidos. Una comparación que no parece improvisada y menos inocente, después de que la prensa internacional haya definido a Pedro Sánchez como la “némesis” de Donald Trump. Quizás le pase a Moreno como a Felipe González, cuya irritabilidad con el presidente, según un viejo compañero socialista, es solo por celos a Pedro Sánchez.

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