Los bomberos fueron retirados de la rambla del Poyo pese a que pretendían vigilar el caudal “toda la tarde” de la dana
LEER ESTE TEXTO EN CATALÁN
La unidad de bomberos forestales que vigilaba el caudal del barranco del Poyo fue desmovilizada en la dana a pesar de que sus integrantes estaban convencidos de que iban “a quedar toda la tarde ahí” y que incluso compraron comida en un supermercado en previsión de que la faena iba para largo. Así lo confirmó el pasado 14 de septiembre ante la jueza de la dana Julián Cuevas, jefe de la unidad de Bomberos de Buñol, según indica el acta de su declaración, a la que ha tenido acceso elDiario.es.
El testigo relató que su unidad se quedó toda aquella tarde, hasta el final del turno, en el parque de Yátova, tras haber sido retirada de las labores de control del caudal de la rambla del Poyo entre Chiva y Godelleta. El barranco fue el epicentro principal de la catástrofe del 29 de octubre de 2024, trágica jornada que acabó con 232 fallecidos.
El bombero aseguró ante la magistrada instructora que aquella jornada se vivió un “caos tremendo”, en el contexto de una situación “compleja”.
Julián Cuevas dijo que fueron movilizados “porque estaba cayendo en cabecera bastante agua”. Sin embargo, en la primera escala a la que acudieron “no bajaba apenas agua”.
Tras comunicar el dato a la central, el vehículo ligero se dirigió a Chiva para medir la escala de uno de los barrancos tributarios del Poyo y la autobomba se quedó en el lugar inicial. De camino, pararon en un supermercado a comprar comida.
Poco antes de las 15.00, les llegó por radio la orden de desmovilización para regresar a la base. “Claro, a todos nos extranÌoÌ. De hecho, como he comentado, antes nosotros paramos en el supermercado para comprar comida porque pensaÌbamos que nos vamos a quedar toda la tarde ahiÌ”, manifestó el testigo.
Al volver a la base de Yátova, “estaba lloviendo muchiÌsimo” y algunos bomberos —“por prevención”— tuvieron que quedarse refugiados al acabar su turno a partir de las 20.00.
Pradas tenía “actitud de preocupación” en Carlet
También declaró como testigo la misma jornada Antonio Botella, el conductor de la autobomba de la unidad de forestales de Alzira que fue movilizada para controlar el caudal en el Riu Sec, a la altura del puente de Benimodo.
El testigo presenció la visita a Carlet de la entonces consellera Salomé Pradas, actualmente investigada en la causa. Pradas, según declaró el bombero ante la jueza, les confirmó en aquel encuentro que constaba como desaparecido en la zona el conductor de un camión y también aludió a la “situación de Utiel”.
La consellera, con “actitud de preocupación”, les dijo que “la situacioÌn era maÌs compleja” en Utiel y “que se habiÌa movilizado a la UME [Unidad Militar de Emergencias]”.
La unidad fue desmovilizada “a las seis y media, aproximadamente”, según declaró Botella. Su unidad, finalmente, se dedicó “por iniciativa propia” a hacer rescates hasta las dos de la madrugada “aproximadamente”, según indica el acta de su declaración testifical.
El hombre, aficionado a la meteorología, había consultado “los datos” la víspera de la dana y sabía que “iba a ser un diÌa complicado en un principio”.