Memoria para los 13 de Quart: un monolito recordará a los vecinos fusilados por la represión franquista
Quart de Poblet ha dado un paso decisivo para saldar una deuda histórica que se prolongaba durante más de ochenta años. El Pleno del Ayuntamiento ha aprobado la instalación de un monolito conmemorativo en memoria de los 13 vecinos del municipio que fueron fusilados en el Paredón de España (Paterna) durante la represión franquista. La iniciativa, aprobada este 28 de enero de 2026, responde a una propuesta de la Agrupación de Familiares de Víctimas Fusiladas y busca dignificar a quienes fueron asesinados entre 1939 y 1940, una vez finalizada la Guerra Civil.
La moción ha contado con el respaldo del PSPV, Compromís y Quart Entre Totes. Por su parte, el PP se ha abstenido y Vox ha votado en contra. Este reconocimiento público supone el cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática, pero, por encima de la normativa, el consistorio lo define como un “deber moral inexcusable” para reparar una injusticia que ha atravesado generaciones en silencio. Hasta hoy, las familias de estas 13 víctimas no habían recibido ningún tipo de homenaje específico en el espacio público de su pueblo.
En un momento de gran carga emotiva durante el pleno, la alcaldesa de Quart de Poblet, Cristina Mora, ha puesto nombre y apellidos a cada uno de los homenajeados: Miguel Zahonero Sánchez, José Giner Navarro, Ramón Pla Sanz, Sandalio López Jiménez, Pascual Monzó Real, Ángel Sanmartín Vento, Francisco Soriano Martínez, Onofre Sanmartín Valldecabres, Antonio Monzó Fita, Manuel Soler Gómez, José Conesa Ortega, Ángel Torres Tolosa y Onofre Soler Juan. “Traigo sus nombres aquí para que no se borren de la historia”, ha subrayado la alcaldesa, comparando su memoria con la de las emblemáticas 'Trece Rosas'.
El futuro monumento no será solo un lugar de homenaje, sino que tendrá una clara función didáctica. El Ayuntamiento tiene previsto que el monolito sirva para impulsar actividades pedagógicas en los centros educativos locales, fomentando el pensamiento crítico entre los más jóvenes y asegurando que las nuevas generaciones conozcan la historia de su municipio para evitar que se repitan los errores del pasado.
La sesión ha contado con testimonios directos que reflejan el impacto humano de esta medida. Francisco Monzó, quien a sus 96 años es hijo de uno de los vecinos fusilados, ha expresado su satisfacción al ver que, finalmente, sus seres queridos recuperan la dignidad ante el pueblo por el que lucharon. Del mismo modo, el memorialista Matías Alonso ha calificado el gesto como “urgente y sumamente importante»”, destacando que cualquier democracia debe tener presente este tipo de actos de reparación humanitaria.