El hermano de Anglés niega el secuestro y torturas a otro hombre en 2021: “Estaba en la bolera y luego en una discoteca”
Mauricio Anglés, uno de los hermanos de Antonio Anglés, desaparecido y acusado del triple asesinato de las niñas de Alcàsser, ha negado haber secuestrado y torturado a otro hombre en noviembre de 2021 junto a otras personas más: “Esa tarde fui a la bolera y luego a una discoteca”, ha defendido.
Así se ha pronunciado Mauricio, que hace años cambió su identidad, en el juicio que se sigue contra él y otras cinco personas más. Fiscalía reclama 27 años de prisión al atribuirles los delitos de secuestro con la agravante de alevosía, y los delitos de lesiones, amenazas, robo con violencia, daños y pertenencia a grupo criminal. Hay un séptimo acusado en el procedimiento que se enfrenta a seis meses de prisión y reconoció al inicio de juicio, hace ya dos semanas, que fue receptor de uno de los vehículos utilizados en el secuestro pero negó que supiera su titularidad o procedencia.
Tras concluir esa primera jornada de juicio, el hermano de Anglés atendió a los periodistas a las puertas de la Ciudad de la Justicia y declaró que era “inocente”. “Me siento muy positivo, como tenía que pasar todo. Si uno es inocente y está en otro sitio, hay cámaras, testigos, y uno está tranquilo”, aseveró hace dos semanas.
Hoy le ha tocado declarar en la Audiencia, donde ha mantenido que no participó en el secuestro a un hombre el 29 de noviembre de 2021. La víctima, que declaró el primer día, relató: “Me pegaron durante dos horas, me hicieron un corte en la oreja, me amenazaban con secuestrar a mi mujer y a mi hijo y me quemaron la espalda con unas brasas”. Todo ello mientras le pedían dinero, hasta 150.000 euros.
El hermano de Anglés, quien únicamente ha respondido a las preguntas de su abogado --igual que el resto de acusados--, ha negado cualquier relación con estos hechos. Ha explicado que conocía a la víctima desde hacía años puesto que era amigo de su hermano pequeño, pero ha matizado que no tenía relación con ella.
El 29 de noviembre, ha dicho, se fue a Valencia después de ducharse, sobre las 15.30 y las 16 horas, y estuvo allí con unos amigos. A las 19.30 horas se marchó a la bolera de la Avenida del Puerto y de ahí se fueron a cenar algo. Posteriormente, sobre las 23.30 horas, acudieron a una discoteca, donde tenían dos mesas reservadas. Estuvieron allí hasta las 4 o las 5, cuando “se montó una trifulca e intenté separar como pude. Empezaron con golpes”, ha narrado.
También ha comentado que con la víctima sí tuvo una conversación en relación a unos terrenos pero en febrero de 2022, no tres semanas antes del día 29, pese a lo que manifestó la víctima en la Audiencia.
El resto de acusados también han negado su implicación en el secuestro. Algunos de ellos han afirmado que se conocían entre ellos del pueblo o de pequeños, pero han negado que el día 29 torturasen a la víctima. También se han desvinculado de diferentes teléfonos móviles cuya geolocalización coincide el día de los hechos donde tuvieron lugar las torturas.
Un acusado ha afirmado que se cruzó en coche con la víctima el día 29 y ha narrado que luego fue a una cuadra a Albal porque tenían que enseñar un caballo. Una vez allí, él y su hermano se volvieron al pueblo y dejaron en el lugar a varias personas. “Nos fuimos a casa, nos cambiamos, cogimos la ropa de deporte y nos marchamos al polideportivo de Catarroja. Luego me fui a cenar a Torrent”, ha descrito. “No tengo nada que ver con ellos”, ha dicho otro acusado.
La víctima, durante el juicio, narró que fue embestido mientras iba a su chalet de Monserrat (Valencia), le metieron en una furgoneta blanca, en la que le pegaron, y le llevaron a una cuadra o nave, en un camino de Catarroja, donde le torturaron mientras le pedían dinero.