El obispo Munilla vuelve a cargar contra el aborto y asegura que responde a “una política que pisotea la ética”
El obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, ha comparado este jueves la guerra con el aborto y ha advertido de que la propuesta de incluir este último derecho en la Constitución se produce en el contexto de “una política que pisotea la ética”.
El obispo ha pronunciado estas palabras en la homilía de la solemne misa oficiada este jueves ante centenares de alicantinos al término de la romería al monasterio de la Santa Faz, la segunda más multitudinaria de España sólo tras el Rocío y a donde se prevé que caminen más de 300.000 personas.
Para el obispo, “la condena moral de la guerra y del aborto tienen la misma lógica” por la “absolutamente injusta la violencia aplicada contra los inocentes”, y ha alertado de que “en este momento de la historia se enfrentan dos alternativas: Una ética que ilumina la política o una política que pisotea la ética”.
Ante un auditorio en el que estaba el president valenciano, Juanfran Pérez Llorca, y el alcalde de la ciudad, Luis Barcala, entre otros muchos políticos y representantes de la sociedad civil, el obispo ha llegado a esta conclusión tras citar unas palabras de la Madre Teresa de Calcuta cuando le dieron el Nobel de la Paz, en 1979, de las que ha recordado que dijo que “sin duda el aborto es también guerra”.
En esta línea, Munilla ha incidido en que “atentar contra los inocentes es una de las heridas más profundas que puede infligirse a la Humanidad” y ha proseguido en que “no hay causa, interés particular, ideología ni estrategia que justifique la eliminación del que no puede defenderse”.
“Y cuando se olvida este principio, más aún cuando se justifica, la sociedad se desmorona espiritualmente”, ha subrayado ante de insistir en que ante esta “encrucijada” hay que escoger entre “la idolatría del poder o la fidelidad a la conciencia ética”, sin “neutralidades cómodas”.
Del mismo modo, se ha referido a los conflictos bélicos internacionales, y ha exclamado un “basta ya de idolatría a uno mismo y del dinero”, así como el fin a “la exhibición de fuerza” por parte de unos dirigentes de los que ha dicho, sin citar nombres, “se jactan con orgullo” de acciones de “inhumanidad”.