Dos peritos, ante la jueza de la dana: “Con la información real que había era suficiente para prever lo que iba a pasar”

Lucas Marco

València —
23 de marzo de 2026 12:10 h

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Dos peritos han declarado este lunes ante la jueza de la dana que las lluvias torrenciales del 29 de octubre de 2024, trágica jornada que acabó con 230 fallecidos, se produjeron a partir de las 15.30 en la zona de Turís y Godelleta. “Y, a partir de aquella hora, ya podía vaticinarse que podía venir una avenida por aquellos barrancos”, ha afirmado a la entrada del Palacio de Justicia de Catarroja Rafael Armengot Serrano, de la Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet), coautor junto con Alejandro Pérez Cuevas, de la Universitat de València, de un estudio clave sobre la dana sobre los volúmenes de precipitación en las subcuencas de la rambla del Poyo, publicado por la revista Investigaciones Geográficas.

En la primera riada, a última hora de la mañana, en el barranco del Poyo hubo un tiempo de respuesta de “unas tres horas”. Sin embargo, por la tarde, “el tiempo de respuesta de la segunda riada es la mitad”. En apenas una hora y media, según Pérez Cuevas, las lluvias del barranco del Poyo y del de Horteta, pudieron llegar a Torrent.

“El sistema convectivo que impactó con más fuerza entre Turís y Godelleta empezó a funcionar con toda la intensidad en torno a las cuatro de la tarde, y eso va a hacer que en torno a antes de las seis de la tarde, o en torno a las seis de la tarde, es cuando va a impactar ya la onda de venida, tanto por Horteta como por Gallego”, ha explicado Rafael Armengot.

El antecedente de 1957 en Catarroja

En la sala, según fuentes conocedoras de su testifical, los peritos han manifestado que “hacen falta tres neuronas, conocer los procesos meteorológicos e hidrológicos, conocer el territorio y tomar decisiones. Con la información real que había era suficiente para prever lo que iba a pasar”.

“Con los imputs que tenían era impepinable que iba a ocurrir algo. Estaban en alerta roja de manera continuada y se hicieron las predicciones por parte de Aemet en el Cecopi [Centro de Coordinación Operativa Integrado]. Era previsible que una segunda riada se produjera”, han dicho los autores del estudio.

También han recordado que “en 1957, el alguacil municipal con más de una hora de tiempo avisó en Catarroja para que la gente se fuera a las partes más altas. Ahora ha habido una actuación más torpe para avisar a la población. Con toda la información que había se podía saber que iba a pasar algo grave. Entre las 15.00 y las 18.00 iba a ser lo peor a efectos pluviómetros”, han concluido.

El papel de las cuencas de Horteta y Gallego

En el estudio publicado en la revista Investigaciones Geográficas, de la Universidad de Alicante, los autores concluyeron que, en la fase crítica de la riada (entre las 16.00 y las 19.00), los mayores aportes de agua provenían de cuencas aguas abajo del aforo.

“La precipitación comenzó a registrar fortísimos volúmenes en las cuencas de Horteta y Gallego al menos una hora antes de hacerlo en las cabeceras de Poyo”, indica el estudio.