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Las encuestas que cuestionan la “sopa de siglas” en la izquierda valenciana: ¿Compromís candidaturas de la dignidad?

Compromís tiene suficientes argumentos demoscópicos para concurrir en solitario a las próximas elecciones autonómicas y municipales y aspirar a un resultado histórico. Así lo apuntan tanto las encuestas internas como las externas. La coalición valencianista atraviesa su mejor momento en términos de expectativas electorales y se ha convertido en el principal refugio de los votantes socialistas que, a día de hoy, no repetirían su apoyo al PSPV en unas elecciones a la Generalitat. Esa fuga de voto abre a la izquierda valenciana la posibilidad de protagonizar un vuelco electoral en mayo de 2027. Según el último trabajo elaborado por los analistas del proyecto que lidera Joan Baldoví a partir de datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 34% del voto socialista acabaría recalando en Compromís.

Tras elaborar distintos escenarios a partir de los datos públicos del CIS, la coalición maneja seis hipótesis: en cuatro gobernaría la derecha y en dos lo haría la izquierda. El margen de error les permite sostener que, en estos momentos, existe un empate técnico entre bloques y que la estrategia de alianzas, la precampaña y la campaña electoral serán determinantes. En cuanto a la fidelidad del voto, Compromís sería, junto al PP, el partido que mejor conservaría a sus electores de 2023. Además, es la única fuerza que compite con Vox entre los menores de 29 años y obtiene sus mejores resultados entre la población de 30 a 44 años.

Pero ¿bastarán esas expectativas de apoyo histórico para que la izquierda recupere el Palau de la Generalitat? De momento, las encuestas constituyen uno de los principales argumentos de Compromís —especialmente del sector mayoritario, Més— para defender que la coalición debe ser la única marca electoral a la izquierda del PSPV. Sin embargo, Mónica Oltra, referente de Iniciativa y con reconocido olfato para detectar el estado de ánimo de la sociedad valenciana, ya ha advertido de que hará falta movilizar hasta el último voto, y no solo atraer a los socialistas descontentos, para alcanzar la mayoría. “Hay que superar las siglas”, sostiene, aunque sin convertir la candidatura en una “sopa de siglas”.

Desde el entorno de Joan Baldoví, en cambio, se plantea una “integración generosa” de las restantes fuerzas de la izquierda alternativa, principalmente Esquerra Unida, Podemos y Esquerra Republicana del País Valencià. Sumar, por ahora, queda fuera de la ecuación: la organización sigue sin consolidarse en la Comunitat Valenciana y continúa inmersa en sus conflictos internos. Entre las tres primeras formaciones sumaron en 2023 más de 90.000 votos que, al no superar el umbral del 5%, no se tradujeron en representación parlamentaria y facilitaron una victoria más amplia de Carlos Mazón. Es cierto que han transcurrido más de tres años y que su ausencia de las instituciones puede haberlas debilitado. Pero también lo es que la izquierda difícilmente puede permitirse volver a desperdiciar cerca de un 3% de los votos repartidos entre varias candidaturas.

La cuestión es cómo aprovechar toda la potencia de la marca Compromís construyendo una candidatura unitaria en la que el resto de fuerzas se sientan representadas y reconocidas. No parece sencillo, aunque tampoco imposible. Un veterano analista de Compromís, considerado durante años uno de los principales estrategas de la coalición, me explicaba recientemente que las políticas impulsadas por PP y Vox han convertido la defensa del País Valencià en una cuestión de dignidad. Dignidad frente a la gestión de la dana. Dignidad de docentes y comunidad educativa frente a los recortes. Dignidad frente a las políticas xenófobas de la prioridad nacional. Dignidad en defensa de la sanidad pública y de los profesionales sanitarios. Dignidad para proteger y promover el valenciano. En definitiva, dignidad frente a las negligencias y los abusos de poder. “Deberíamos presentar las candidaturas de la dignidad. Una en cada pueblo afectado por la dana”, resume.

La idea de unas “candidaturas de la dignidad” bajo el paraguas de Compromís es una de las posibilidades que previsiblemente aparecerán en las negociaciones que están por venir. De momento, la coalición ya ha constituido una mesa de trabajo sobre posibles alianzas y tanto Podemos como Esquerra Unida y Esquerra Republicana del País Valencià han expresado su disposición a concurrir en una única candidatura situada a la izquierda del PSPV tanto en las elecciones autonómicas como en las municipales. Poco más.

Lista unitaria al Congreso y una Entesa con el PSPV para el Senado

Si la negociación para las listas autonómicas y municipales promete ser compleja, la de unas hipotéticas elecciones generales —que podrían celebrarse en febrero de 2027 si el Gobierno no logra aprobar los Presupuestos— se presenta, en principio, menos conflictiva. La experiencia demuestra que una candidatura unitaria de la izquierda valenciana puede aspirar a obtener hasta una decena de diputados, mientras que la concurrencia por separado podría reducir esa representación a apenas uno.

En el Senado, donde el PP mantiene actualmente la mayoría absoluta, cada vez son más las voces de la izquierda —incluidas algunas del propio PSPV— que defienden recuperar una Entesa integrada por socialistas, Compromís, Podemos y Esquerra Unida. Una alianza de estas características podría situar al bloque progresista como primera fuerza en las tres circunscripciones valencianas y permitirle obtener nueve de los doce senadores en juego. En 2023 el PP consiguió ocho escaños y el PSOE cuatro.

La Cámara Alta ha adquirido durante esta legislatura un protagonismo político mucho mayor del habitual. La mayoría absoluta del PP la ha convertido en un eficaz instrumento de desgaste del Gobierno mediante comisiones de investigación y otras iniciativas de control parlamentario. De ahí que, en la izquierda valenciana, algunos dirigentes empiecen a defender que conviene preparar también ese escenario “por lo que pueda pasar”.