Las claves informativas de la semana en la Comunitat Valenciana.
No me perdones deuda, que me irrito
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La vicepresidenta Montero se niega a ampliar la cuantía como pide Compromís-Sumar
Mazón obedece a Feijóo y rechaza la condonación de parte del endeudamiento de la Generalitat Valenciana
El día que el Consejo de Ministros aprobaba el procedimiento para la quita de un total de 83.252 millones de euros de deuda de las comunidades autónomas (gracias al cual las autonomías podrán ahorrar entre 6.600 y 6.700 millones de euros en intereses), los diputados de Compromís convocaban en el Congreso sendas ruedas de prensa por separado. Primero Alberto Ibáñez, que sigue en el grupo parlamentario de Sumar. Una hora después, Àgueda Micó, que se fue hace unos meses al grupo mixto. El primero, en base al impacto de las inundaciones de la dana y al hecho de que la valenciana es la autonomía peor financiada, pidió a través de la vicepresidencia de Yolanda Díaz, incrementar la quita a la Comunitat Valenciana de los 11.000 millones previstos por el Gobierno a 18.000, reestructurar la deuda restante, pasando de un tipo de interés del 3,4% al 1% y de un vencimiento del plazo de 2028 a 2078, y condicionar la quita a que no haya una baja de impuestos de sucesiones y patrimonio para evitar el dumping fiscal. La segunda rechazó la operación oponiéndose también a la cifra prevista, urgiendo medidas de compensación de la situación de infrafinanciación valenciana y, a diferencia de su compañero, amenazando con votar en contra cuando se tramite la fórmula como ley orgánica.
Prácticamente a la misma hora, el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, anunciaba en una comparecencia en el Palau sin posibilidad de preguntas de los periodistas, una especie de propina de 350 millones de euros, en forma de ayudas directas a los daminificacods de la dana por conceptos por los que ya habían recibido dinero anteriormente. El jefe del Consell tiene una necesidad imperiosa de hacerse perdonar su negligente ausentismo en el puente de la mando de la emergencia aquel 29 de octubre en que murieron 228 personas. Una losa en su imagen que había vuelto a recordar en agosto otra concentración masiva que reclamó su dimisión al cumplirse diez meses de la catástrofe.
Mazón carece de crédito político para enfocar el asunto de la quita de deuda (y cualquier otro) desde una perspectiva que no sea la obediencia de las consignas que emite el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. En la línea de la rebelión de los presidentes autonómicos de la derecha, con la excusa de que la condonación es una concesión de Pedro Sánchez a los independentistas catalanes y un “chantaje”, el Gobierno valenciano sostiene que la fórmula “no puede aceptarse ni por el fondo ni por la forma en que se ha planteado”
Curiosamente, uno de los argumentos alegados por el Consell de Mazón consiste en que los 11.210 millones de euros de deuda que propone condonar el Ministerio de Hacienda “solo representan el 19,3% del total de la deuda de la Comunitat Valenciana y el 24,3% de la que se calcula que está directamente provocada por la infrafinanciación”. Lo que abundaría en la línea de la propuesta lanzada por una de las dos identidades de la esquizofrenia parlamentaria de Compromís a través de Sumar, en el sentido de aumentar de 11.210 a más de 18.000 millones de euros la quita a la Comunitat Valenciana.
Una idea que, de todas maneras, la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, Marías Jesús Montero, se ha negado a asumir en el documento que ahora pasará a debatirse en el Congreso. A nadie se le escapa que la comunidad que en la operación aprobada por el Gobierno recibirá una condonación mayor en términos absolutos es Andalucía, con un total de 18.790 millones (más que Catalunya, que verá perdonados 17.104 millones). Tampoco se le escapa a nadie que Montero, en tanto que secretaria general del PSOE andaluz, es la líder enfrentada al presidente autonómico popular, Juanma Moreno Bonilla. Se entiende que no la emocione desmerecer esa preeminencia de su tierra y equiparar por encima de 18.000 millones de euros de quita a la Comunitat Valenciana con Andalucía.
Con todo, el argumento esgrimido por Montero para rechazar la propuesta de sus socios de Gobierno de Sumar ha sido que Mazón no acredita suficiente deuda por la dana para justificar otros 7.000 millones de quita, ya que solo ha dispuesto 700 millones de euros del fondo de contingencia creado tras el desastre.
En un ambiente político normal -que no es el caso-, sería el momento de sentarse a negociar. Pero la operación de acoso y derribo al Gobierno de Pedro Sánchez está planteada a toda costa y Feijóo ha lanzado el anatema sobre cualquier intento de negociación bilateral de cualquier comunidad autónoma con el Ejecutivo central, mientras hace imposible entendimiento alguno de carácter general o multilateral. La condonación de deuda autonómica fue uno de los puntos pactados por el PSOE con Esquerra Republicana de Catalunya para la investidura de Sánchez como presidente. Ya el curso pasado, Feijóo estaba en contra de que el Gobierno central perdonase parte o toda la deuda que las comunidades autónomas contrajeron con él durante la crisis financiera de hace una década. Aunque entonces asumía que no podía imponer ese criterio a los barones autonómicos del PP, ahora pretende un cierre de filas total. Si la condonación se convierte en ley, habrá que ver si algún dirigente autonómico opta por primar los intereses territoriales de su comunidad frente a la consigna de partido. En todo caso, el líder del PP sabe que, si alguien se atreve, no será Mazón.
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