La respuesta de Catalá ante las olas de calor en València: toldos provisionales como los que criticó el PP para la plaza de la Reina
El Ayuntamiento de València instala dos toldos en dos plazas de la ciudad ante los episodios de calor extremo de este verano. La respuesta ante las olas de calor continuas que asolan la ciudad de València y se han cobrado la vida de 25 personas mayores este verano, es, por el momento, la instalación de dos sombrajes en Plaza España y en Plaza América. Catalá prometió en el debate sobre el estado de la ciudad, el pasado septiembre, un plan con más zonas de sombra y refugios climáticos, que hasta la fecha son una red escasa de centros municipales.
Para la oposición, que recibió fuertes críticas cuando en el mandato anterior se instalaron los toldos en la Plaza de la Reina, la medida es un parche. Los populares fueron especialmente duros con el coste de la instalación y su retirada, de unos 100.000 euros anuales, y prometieron un plan nuevo a su llegada al consistorio.
Para Rosa Domínguez, vicesecretaria general de los socialistas de la ciudad de València, la considera insuficiente: “Los valencianos y valencianas no necesitan parches, sino una estrategia real para adaptar la ciudad al cambio climático”.
Los socialistas han denunciado que el ejecutivo del PP pretende combatir las olas de calor con actuaciones puntuales mientras continúa impulsando un modelo urbano que incrementa las temperaturas y hace de València una ciudad cada vez menos habitable: “Los toldos pueden aliviar puntualmente el calor, pero no resuelven el problema. La solución pasa por plantar árboles, recuperar espacio verde y dejar de convertir València en una isla de calor”, apunta Domínguez.
En la misma línea, Compromís acusa a Catalá de “esperar a que llegue el invierno” como único plan contra el calor y advierten: “El calor mata, y lo hace más cada año”. El concejal de Compromís Pere Fuset ha cargado especialmente contra los refugios climáticos actuales, que ha definido como “propaganda” cuando apunta que se trata de bibliotecas cerradas en verano o con horarios reducidos.
Desde Compromís proponen un paquete de medidas para refrescar la ciudad, entre ellas un plan real de plantación de arbolado con criterios climáticos y toldos provisionales mientras estos crecen, la implantación de piscinas portátiles y zonas de baño temporales o la ampliación de los horarios de piscinas municipales para que se adapten a las horas de más calor.
“Necesitamos horarios de piscina, no horarios de oficina”, ha reclamado Fuset que cierra la intervención advirtiendo que la inacción municipal también es una decisión. “El calor no es un debate político sino una realidad ante la cual solo caben dos opciones: proteger a la gente o abandonarla”, ha manifestado.
El concejal recuerda que estas propuestas ya se presentaron hace un año y que el anterior gobierno de Joan Ribó había empezado a aplicar medidas similares, como la red de refugios climáticos o la transformación de asfalto en zonas verdes, un camino que asegura que el actual equipo de gobierno ha paralizado.