El ruido del tráfico afecta a la salud y la productividad, ¿qué medidas tomar para reducirlo?

Darío Pescador

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¿Cuando oyes bocinazos y motores revolucionados en medio de la noche notas que te sube la tensión? Los últimos estudios están comprobando que el ruido ambiental lo hace, literalmente, y afecta a nuestra salud y bienestar en otros modos.

Un nuevo estudio de la Universidad de Pekín ha comprobado que el ruido ambiental hace aumentar la presión arterial. Según el investigador principal, Jing Huang, “la asociación entre el ruido del tráfico rodado y la hipertensión se mantiene incluso tras ajustar el efecto de la contaminación atmosférica”.

La contaminación acústica o sonora se refiere a los sonidos excesivos y no deseados en el medio ambiente y la causan principalmente las actividades humanas, especialmente el transporte (coches, trenes, aviones), los procesos industriales, la construcción y las actividades recreativas. 

Según un estudio de GAES, España es el país más ruidoso de Europa y el segundo más ruidoso del mundo después de Japón. Más de nueve millones de españoles conviven diariamente con niveles de ruido superiores a los 65 decibelios, nivel máximo recomendado por la OMS. 

El ruido y la salud

Mucha gente no se da cuenta de que la contaminación acústica es un problema importante que afecta a la salud. Por supuesto, hay muchas más muertes y enfermedades causadas por la contaminación atmosférica que por el ruido.

Sin embargo, el ruido parece tener un mayor impacto en los indicadores relacionados con la calidad de vida y la salud mental. Según algunas conclusiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ruido es la segunda causa ambiental de problemas de salud, justo después del impacto de la contaminación atmosférica por partículas.

De acuerdo con el informe publicado por la Agencia Europea del Medio Ambiente en 2020, la exposición prolongada al ruido ambiental causa 12.000 muertes prematuras y contribuye a 48.000 nuevos casos de cardiopatía isquémica al año en el territorio de la UE. Se calcula que 6,5 millones de europeos sufren alteraciones crónicas del sueño debido al ruido. 

El mismo informe advierte que, como consecuencia del ruido de los aviones, 12.500 escolares sufren problemas de aprendizaje en la escuela. Lo más alarmante es que es probable que estas cifras se queden cortas.

Las nuevas investigaciones de la OMS demuestran efectos negativos a niveles inferiores a los umbrales obligatorios según la regulación europea. La exposición al ruido ambiental tampoco afecta a todos por igual.

Los grupos socialmente desfavorecidos, niños y ancianos, pueden sufrir efectos aún más pronunciados del ruido relacionados con la salud. Entre las consecuencias negativas se cuentan el estrés, trastornos del sueño, pérdida de audición, problemas cardiovasculares y deterioro cognitivo. El ruido también puede afectar negativamente a la fauna, interfiriendo en su comunicación, reproducción y bienestar general de los animales. 

El ruido y la productividad

La exposición al ruido puede aumentar el estado general de alerta o activación y la atención (en el mal sentido, provocando mal humor y agresividad), pero también puede reducir el rendimiento mental. En concreto, afectando a la precisión y la memoria de trabajo (memoria a corto plazo).

La carga de trabajo mental y la atención visual y auditiva también pueden reducirse significativamente cuando se está expuesto al ruido. Y si hay menos capacidad mental con el ruido, hay también menos productividad y rendimiento en el trabajo.

En un estudio sobre las alteraciones de las tareas en una oficina por la conversación y el ruido, los investigadores descubrieron que la exposición a una sola conversación cercana reducía la productividad en un 66%.

Además, la contaminación acústica también puede causar dificultades de comunicación y fatiga por falta de sueño, lo que puede reducir aún más la productividad.

Cómo luchar contra el ruido del tráfico

Las ciudades concentran a la mayor parte de la población humana, y también son las que sufren una mayor contaminación acústica. El tráfico rodado es la principal fuente de ruido ambiental en Europa, seguido del ruido del tráfico ferroviario, el ruido de los aviones y el ruido industrial.

La reducción o eliminación del tráfico en el centro de las ciudades es la forma más efectiva de limitar los efectos de la contaminación acústica. La ampliación del uso de la bicicleta como transporte y la transición a vehículos eléctricos también suponen avances en este sentido.

Sin embargo, hay medidas muy efectivas que tienen que ver con la planificación urbana, como proteger a las zonas residenciales impidiendo la urbanización en zonas cercanas a autopistas, fábricas y aeropuertos. Los árboles, la vegetación y las zonas verdes también son escudos vivientes contra la contaminación acústica.  

Las barreras acústicas que protegen a las viviendas de los ruidos de la carretera son ahora habituales en las ciudades pero, ¿por qué no actuar sobre la fuente del ruido? Una gran parte del ruido del tráfico no se debe a los motores, sino a la rodadura. Para mitigarlo se pueden utilizar pavimentos absorbentes de ruido, capaces de reducir el ruido del tráfico hasta 7 decibelios

Por último, las mejoras en la calidad de la construcción, con mayor aislamiento térmico, también proporcionan un mayor aislamiento acústico en el interior de los hogares. Puede ser una forma eficaz de luchar contra la contaminación acústica. 

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