La Corona y la visita del rey a Ceuta
“Sé que no coincidirás, pero te lo envío con la admiración y amistad de siempre. Abrazo fuerte”. Con estas palabras encabezó Eloy García, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense, el correo del día 21 a través del cual me enviaba el artículo que publicó el 20 de agosto en El Confidencial con el título ¿Dónde está escrito que el Gobierno pueda prohibir que el Rey acuda a Ceuta?
Quedé en llamarle al día siguiente y así efectivamente lo hice. Somos amigos desde hace mucho tiempo. Viene desde hace veinte años como profesor invitado al Máster de Derecho Constitucional que puse en marcha en la Universidad de Sevilla. Primero, cuando lo dirigía personalmente, y después de mi jubilación, invitado por los profesores que me han sucedido en la dirección.
El desacuerdo, como él anticipó, era absoluto y así pudimos constatarlo en nuestra conversación. No es la primera vez, ni será la última, en la que Eloy y yo discrepamos en el análisis político-constitucional de temas de actualidad.
Menciono esta anécdota para llamar la atención sobre el hecho de que la acusación al presidente del Gobierno de que había prohibido la visita del rey a Ceuta no ha sido un bulo, aunque haya quienes la han difundido como tal. Eloy no es militante del PP, pero coincide con su oposición a Pedro Sánchez tanto como para estar dispuesto a dar cobertura con su firma a la acusación del PP contra el presidente del Gobierno.
La voluntad de incorporar al rey en su oposición a Pedro Sánchez no es un infundio. La urgencia del PP de poner fin al Gobierno de Pedro Sánchez y, si es posible, de intentar evitar que pueda ser el candidato del partido socialista a las próximas elecciones generales, es inocultable. Lo viene intentando con la colaboración de jueces y magistrados, con miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, con un ejercicio irregular de sus funciones constitucionales por parte del Senado… Pero no ha conseguido todavía lo que se propone. Y tiene prisa.
En la llegada a Ceuta de 80.000 marroquíes mayores y menores de edad y ciudadanos no marroquíes de otros países africanos, el PP ha encontrado la ocasión de dar un paso más e intentar incorporar al rey en su enfrentamiento con el presidente del Gobierno.
Esto no se está produciendo en estos días, sino que ha sido planificado a lo largo de todo el mes de agosto. La prohibición de la visita del Rey fue la primera forma de expresión, con la que se pretendía poner de manifiesto un choque frontal entre la Jefatura del Estado y la Presidencia del Gobierno. Después, ante la posible incomodidad que tal denuncia de enfrentamiento entre ambas instituciones podría generar en la Casa Real, se han indo buscando fórmulas menos rotundas, pero puestas en circulación con la misma finalidad.
El PP ha conseguido parcialmente el objetivo que se proponía. La Casa Real, a través del presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, ha hecho pública su decisión de visitar Ceuta. Tras esta declaración de Juan Jesús Vivas ejerciendo como portavoz de la Casa Real, tras su visita al Rey en Palma de Mallorca, es obvio que presidente del Gobierno no podía hacer otra cosa que lo que hizo al ser entrevistado en la SER por Aimar Bretos. Doy por supuesto, por razones de espacio, que el lector está al tanto de los comentarios de las diferentes derechas sobre las palabras de Sánchez sobre el Rey en dicha entrevista.
No sé quién habrá aconsejado al rey que invitara al presidente de Ceuta al Palacio de Marivent, ni si fue él quién autorizó a Juan Jesús Vivas para que anunciara tras la entrevista que el rey se había comprometido a visitar la Ciudad Autónoma.
Pienso que se trata de una conducta imprudente, que restringe de manera extraordinaria su margen de maniobra para actuar a partir de este momento. Sin encomendarse a Dios ni al diablo, el rey ha decidido entrar directamente en la respuesta que debe darse al conflicto.
Como portador de una magistratura hereditaria, no puede tener legitimación democrática y, en consecuencia, no puede ser un poder del Estado. Es portador de La Corona, que no es una institución que sea portadora de ningún poder del Estado, pero que es el único órgano constitucional sin cuya presencia no puede existir la Monarquía parlamentaria como “forma política del Estado español”, de acuerdo con el artículo 1.3 de la Constitución.
La persona física que va a visitar Ceuta es Felipe VI. Pero la persona político-jurídica que va a hacerlo es el portador de la Corona de España. Dicha doble personalidad no es disociable en esta ocasión.
En esto se diferencia una magistratura democráticamente elegida de otra que no lo está. La magistratura democráticamente elegida se ve afectada por lo que le pueda ocurrir al portador de la misma, pero su supervivencia como institución no depende de lo que ocurra con dicho portador.
Con la magistratura hereditaria no ocurre lo mismo. La peripecia personal del portador de la magistratura, puede afectar a la supervivencia de la misma como institución.
Por esta razón, pienso que la decisión de visitar Ceuta no la puede tomar el Rey. Hay que contar con el consentimiento del Rey, pero no la puede adoptar el Rey. Más todavía. No creo que la pueda adoptar el Gobierno. La decisión tiene que ser aprobada por las Cortes Generales, que es el único órgano constitucional en el que descansa la potestad constituyente, que podría verse afectada por dicha visita.
El Rey, como portador de La Corona, no puede ir a un sitio, en el que no sé si se puede saber ahora mismo cómo va a entrar, pero en el que es seguro que no se puede saber cómo va a salir. Y no me refiero a su integridad física, sino a qué impacto puede tener dicha vista en la Monarquía Parlamentaria española. Porque sin Monarquía Parlamentaria no hay Constitución.
El viaje a Ceuta de Felipe VI es el mayor riesgo para la Corona y, por tanto, para nuestro Estado Constitucional desde la entrada en vigor de la Constitución. La obsesión por poner fin al Gobierno presidido por Pedro Sánchez creo que está obnubilando el juicio de las personas que necesitarían estar más serenas en este momento.
Con la visita del Rey a Ceuta no es la presidencia de Pedro Sánchez lo que se pone en juego, sino algo de naturaleza completamente distinta.
Que cada palo aguante su vela.