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Sánchez acude al Congreso cercado por la presión política para que rompa con Marruecos

Pedro Sánchez, en la última sesión plenaria antes del verano

José Enrique Monrosi / Aitor Riveiro / Daniel Ríos

2 de septiembre de 2026 22:23 h

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Pedro Sánchez llegará este jueves al Congreso de los Diputados más solo que nunca. Ni la oposición, ni tampoco uno solo de sus aliados parlamentarios acompaña al presidente en su permanente discurso exculpatorio de Marruecos sobre la responsabilidad de la entrada de más de 70.000 personas en Ceuta el pasado 30 de julio. Un empeño al que hasta ahora se aferra el Gobierno y que se complicó aún más en las últimas 24 horas, tras la filtración de un informe policial que apunta a la participación directa de miembros de las Fuerzas de Seguridad marroquíes en el paso fronterizo masivo.

La publicación de ese informe, adelantado por El Español y al que tuvo acceso elDiario.es, sumió en el caos este miércoles al ministerio del Interior e hizo saltar todas las alarmas en Moncloa el día antes de la comparecencia de Sánchez. Fernando Grande-Marlaska decidió hacer pública una carta en la que demandaba explicaciones al director de la Policía Nacional, Francisco Pardo, que alegó que él tampoco tenía conocimiento de ese informe porque la jueza ordenó a los autores del texto no dar traslado a sus superiores. Y, tras informarse sobre el contenido del ese informe, volvió a negar que exista información sobre la implicación de Marruecos.

La conclusión del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CNIF) de la Policía está basada en imágenes difundidas en redes sociales y por los medios de comunicación. Pero alteró, en cualquier caso, la preparación en la Moncloa de la cita en el Congreso de este jueves. El equipo del presidente preparaba desde principios de semana una intervención parlamentaria larga y minuciosa sobre las actuaciones llevadas a cabo por el Gobierno y de cierre de filas con la cooperación marroquí, a la que agradecen el retorno de la mayoría de personas que cruzaron. Y un discurso impregnado, además, de unas dosis de “empatía” hacía los ceutíes que creen en el Ejecutivo que no fue capaz de transmitir durante su entrevista de arranque de curso el lunes, en la Cadena Ser.

Con esa idea, de hecho, grabó y publicó en sus redes un vídeo el miércoles por la mañana, con motivo de la festividad de Ceuta y horas antes de las manifestaciones convocadas. “Me hago cargo de que, para muchos de vosotros y vosotras, hasta que no se recupere la normalidad, la respuesta del estado es insuficiente”. La duda es si Sánchez decidirá virar este miércoles su discurso sobre Marruecos, al menos mínimamente, en mitad de un clamor unánime del resto de partidos que le exige romper amarras con el vecino africano.

Feijóo eleva el tono con Marruecos

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, va a ir con todo en su réplica al presidente del Gobierno, convencido de que la crisis de Ceuta (esta vez sí) será la que termine con la resistencia de Pedro Sánchez. El primer partido de la oposición ha endurecido su discurso con el paso de los días, y llega a la primera gran cita parlamentaria del último curso político de la legislatura dispuesto a todo.

Feijóo está dispuesto incluso a una escalada diplomática con Marruecos que, si llega a la Moncloa, tendría que revertir. El líder del PP fue cauto con el país africano en los días posteriores a la entrada de miles de personas en Ceuta. La estrategia pasaba por atacar al Gobierno por su falta de previsión y por no atajar la crisis humanitaria desatada en la ciudad autónoma. Las referencias a las “vacaciones” del presidente y de los ministros fueron constantes, así como las críticas a la lentitud y la incapacidad que, en su opinión, ha dominado la gestión del Ejecutivo.

El líder del PP insistirá en esa idea. Feijóo llega al debate del jueves tras las concentraciones en ayuntamientos convocadas por su partido a través de la FEMP para mostrar el apoyo ciudadano a los ceutíes y, de paso, arremeter contra el Gobierno y el “abandono” al que, según sostienen, han sometido a la ciudad autónoma.

Feijóo viajó precisamente a Ceuta este miércoles por la mañana y alabó a sus habitantes “por su capacidad de resistencia, por su civismo y por su dignidad defendiendo su territorio y nuestra nación”. “Somos conscientes de la situación crítica que Ceuta está pasando desde hace un mes”, dijo, para concluir: “Han mantenido en pie la frontera de España y de Europa sin perder la calma, sin perder la cabeza y sin dar un paso atrás”.

Pero Feijóo fue más lejos que en toda esta crisis y decidió pasar al ataque contra Marruecos, y pidió al Gobierno tomar “medidas” contra ellos a cuenta del informe policial basado en fuentes abiertas que señala el supuesto papel del país en la crisis humanitaria. Es el mismo Feijóo que hace menos de un mes dijo que “honradamente” él no debía “pedir explicaciones” y que aseguró que su primer viaje oficial como presidente será a Marruecos.

La réplica de Feijóo a Sánchez este jueves seguirá este mismo (y nuevo) derrotero, una senda que el PP no ha transitado en el pasado, conscientes de la importancia de mantener buenas relaciones con Marruecos.

Pero Feijóo ha visto en la crisis de Ceuta otra vía para golpear con todo al Gobierno. En la dirección del PP analizan las encuestas que, en las últimas semanas, muestran un alejamiento del electorado con Sánchez y los suyos por la respuesta dada por el Ejecutivo. Si los escándalos de corrupción que salpican al PSOE no han terminado de laminar la resistencia del presidente, sostienen en Génova, Marruecos lo hará.

Feijóo no solo busca hacer daño al Gobierno. Este miércoles, en su alocución en Ceuta, el líder del PP dejó un recado doble, dirigido al presidente, pero también al líder de Vox, Santiago Abascal, casi desaparecido durante todo el mes de agosto más allá de algunos tuits y videocomunicados enlatados. “Yo estoy donde debo estar”, aseguró. “Es aquí donde debería estar el presidente del Gobierno”, continuó. Y zanjó: “Y es aquí donde debe estar cualquiera que aspire a la Presidencia del Gobierno”. Está por ver que repita su doble acusación en sede parlamentaria.

Críticas de los socios

En Sumar consideran que el reino alauí ha desempeñado un papel protagonista “por acción o por omisión” y han decidido evidenciar con mayor claridad las diferencias que mantiene con los socialistas con respecto a la relación con Marruecos y a la gestión de la crisis en Ceuta. Hace unos días, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, planteó la necesidad de trasladar sin demora “a los niños y a las niñas no acompañados” que se encuentran en el sobrecargado sistema de acogida ceutí a la Península para descongestionar la ciudad y, una vez allí, continuar tramitando sus expedientes. Poco después, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, iba más lejos y afirmaba que todos los migrantes —mayores y menores de edad— debían ser sacados de Ceuta para aliviar la sobrecarga de la ciudad autónoma, incluso aunque posteriormente se decidiera su deportación.

Fuentes de Sumar explican que esta reclamación será uno de los ejes del discurso que pronunciarán los portavoces adjuntos del grupo, Enrique Santiago y Aina Vidal —la portavoz titular, Verónica Martínez, no podrá acudir al pleno por motivos familiares—. La formación, no obstante, también se ha mostrado contrariada con el PSOE en las últimas horas a raíz del informe policial que apunta a la participación de agentes marroquíes en la entrada masiva de inmigrantes de hace un mes: ya este miércoles, Martínez sostuvo que, “si se acredita el contenido del informe, el Ministerio de Asuntos Exteriores debería convocar de urgencia a la embajadora de Marruecos en España para exigirle explicaciones”, y espetó que “seguir diciendo” que el reino alauí “no tuvo nada que ver resulta cada vez más difícil”.

La existencia de este documento causó un enorme estupor en el ala minoritaria del Gobierno. Y, aunque la coalición en su conjunto evitó ir más allá de exigir aclaraciones a Marlaska, IU —el partido de los integrados en Sumar que más se ha distanciado de la gestión del PSOE desde el inicio de la crisis de Ceuta— exigió por boca de su líder, Antonio Maíllo, dimisiones: o bien del director de la Policía “si se confirma” que el cuerpo “ha sido desleal”, o bien del propio ministro Marlaska “si se confirma que [su departamento] tuvo esta información y no la tramitó”.

No solo IU ha apuntado a la responsabilidad política del titular de Interior en este último capítulo de la crisis. También Podemos exigió el miércoles el cese del ministro, así como la ruptura de relaciones con Marruecos, “después de que el propio Ejecutivo haya reconocido la existencia de un informe que apuntaría a la actuación de las autoridades marroquíes como desencadenante de la actual crisis en Ceuta”. Fuentes de la formación morada reclaman a Sánchez que explique “por qué ha mentido y por qué ha ocultado información desde el 30 y 31 de julio y, especialmente, por qué insiste en proteger a Marruecos”, y se preguntan “qué le debe Sánchez” al régimen de Mohamed VI.

El resto de los socios del Gobierno se ha mostrado más cauto en relación a Marlaska a la espera de las explicaciones que pueda ofrecer Sánchez este jueves en el Congreso. Pero eso no implica que estén satisfechos con la gestión que ha realizado la Moncloa de la crisis: incluso los aliados que habitualmente son más precavidos a la hora de expresar críticas en público, como el PNV, han cargado duramente contra la actuación del Ejecutivo. Hace unos días, el presidente de los nacionalistas vascos, Aitor Esteban, la calificaba de “nefasta” y afeaba al Gobierno la falta de unidad en su discurso durante el mes de agosto, con “ocho ministros, cada uno por su lado, haciendo declaraciones contradictorias, con intenciones también contradictorias”.

“Ni nos gusta la improvisación del Gobierno español, ni el circo que quieren montar otros”, deslizó igualmente Esteban en referencia al PP y a Vox, que pidió “competencias integrales en migración” para el País Vasco ante un Gobierno central “incapaz” de tener un sistema de acogida “mínimamente ordenado”. En esa misma línea se ha expresado Junts, cuya portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, volvió hace unos días a reclamar la delegación de las competencias sobre inmigración a la Generalitat y culpó al Gobierno de haber provocado la crisis de Ceuta por su supuesta “negligencia”. Nogueras, además, amenazó con no dar “ni un voto más” al Ejecutivo si envía a una parte de los niños y adolescentes que se hacinan en Ceuta al sistema de acogida de Catalunya.

ERC ha mantenido, por su parte, un tono mucho menos belicoso ante esta posibilidad, aunque hace unos días su líder, Oriol Junqueras, advirtió a la Moncloa de que “Catalunya, como en cualquier otro país del mundo, no tiene servicios suficientes para acoger infinitamente”, si bien sí se mostró a favor de acoger “niños y niñas necesitados”. Junqueras, por el contrario, se mostró mucho más duro a la hora de calificar la gestión de la crisis de Ceuta que ha realizado el Gobierno, de quien dijo que “lo ha hecho muy mal por mucha dejadez y por mucha dejadez durante mucho tiempo”. Y, además, dejó claro que desconfía de la versión del Ejecutivo de que Marruecos no tuvo nada que ver con la entrada masiva al asegurar que “es muy difícil de creer que decenas y decenas de miles de personas puedan tomar la decisión colectiva de cruzar una frontera sin que el país del cual salen lo sepa”, y más “en un país como Marruecos”, que “dedica muchos recursos a intentar controlar su sociedad y a saberlo todo”.

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