Sobre este blog

Catedrático de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma y Jefe Clínico de Medicina Interna en el Hospital Universitario La Paz.

Una investigación científica revela que las emisiones de los motores inactivan el SARS-CoV-2, pero “hay un lado malo”

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Catedrático de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma y Jefe Clínico de Medicina Interna en el Hospital Universitario La Paz.

Una investigación científica multidisciplinar ha revelado que, aunque el material particulado atmosférico emitido por el escape de los motores inactiva el SARS-CoV-2 - el virus que está en el origen de la enfermedad COVID-19, tiene un impacto negativo en la salud humana con implicaciones para esa patología y otras enfermedades.

Se trata de un trabajo del Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología (SaBio) del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, Junta de Castilla-La Mancha), la Escuela de Ingeniería Industrial y Aeroespacial de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET) de la Universidad Complutense de Madrid, el Instituto de Investigación en Combustión y Contaminación Atmosférica (UCLM) y el CMT-Motores Térmicos de la Universitat Politècnica de València.

Explican que la contaminación del aire y las partículas asociadas afectan la salud ambiental y humana y que el intenso uso de vehículos y la alta densidad de población en las áreas urbanas son las principales causas de este impacto en la salud pública. Pero los estudios epidemiológicos han proporcionado evidencia sobre el efecto de la contaminación del aire en la transmisión del virus SARS-CoV-2 y la prevalencia y sintomatología de la enfermedad COVID-19. En todo caso, aclaran, la relación causal entre la contaminación del aire y COVID-19 aún está bajo investigación.

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