Carrie sigue viva: una serie resucita el clásico de Stephen King, tan aterrador como hace medio siglo
Hace cincuenta años, se estrenó la primera adaptación audiovisual de Carrie (1974), la novela de Stephen King (Portland, Maine, 1947) que desde su lanzamiento se convirtió en un referente de un renovado género del terror. La película, bajo la dirección de Brian de Palma y con Sissy Spacek y Piper Laurie como protagonistas, se convirtió enseguida en un clásico que no ha dejado de estar presente en los anales de los amantes del cine, y no, no hace falta ser un apasionado de lo terrorífico para entender por qué.
Más de medio siglo después, llega una nueva adaptación del libro, esta vez en forma de miniserie de ocho capítulos, capitaneada por Mike Flanagan, que en 2018 ya se encargó de llevar a la pequeña pantalla La maldición de Hill House (1959), de Shirley Jackson (una autora muy admirada por Stephen King, por cierto), y, en 2019, de dirigir el filme basado en Doctor Sueño (2013), del propio Stephen King, entre otros. La miniserie se podrá ver desde este mes de octubre en la plataforma Amazon Prime Video.
La historia en torno a la publicación de Carrie es tan legendaria como su contenido: el autor, que por aquel entonces aún no se había estrenado como novelista y malvivía de su trabajo como profesor, colaboraba con publicaciones periódicas dirigidas al público masculino. Las primeras páginas de lo que sería Carrie estaban destinadas ahí, pero no le convencieron y las tiró a la basura. Sin embargo, su esposa, Tabitha –él siempre ha reconocido lo importante que ha sido ella a lo largo de su carrera–, las recogió, las leyó y lo animó a seguir. Esa intuición acabó significando su debut en el mercado editorial, con un éxito que se mantendría a lo largo de toda su carrera.
Tanto la novela como el filme captaron a la perfección ese cóctel emocional llamado adolescencia, pero hubo algo más que explica por qué trasciende los parámetros de un producto cultural juvenil y despierta una fascinación intergeneracional. Una atracción que, salta a la vista, se mantiene cincuenta años después, como demuestran esta nueva versión fílmica o el hecho de que el libro no ha dejado de leerse. Y no es para menos: hay unas cuantas razones para explicar por qué Carrie sigue conectando con el público.
1. El acoso escolar
El acoso escolar, que podría extenderse a cualquier tipo de acoso, a cualquier edad, más todavía en estos tiempos de crispación permanente. Stephen King toma como punto de partida un problema común, aunque entonces no se verbalizara. La adolescente que no encaja sufre el rechazo del grupo, con violencia y marginación. Es fácil ponerse en su lugar, es fácil evocar escenas similares en nuestro centro de estudios. Detectar las fisuras del día a día y convertirlas en literatura es un talento del buen escritor.
2. El tabú femenino: la sangre menstrual
Stephen King no solo se atrevió a poner la menstruación en primera fila –un asunto que hoy sin tener mucha presencia en el cine y la literatura–, sino que la revistió de los atributos del género terror, lo que podía resultar tan provocador como clarividente: nada produce más pavor, a esa edad, que ese cuerpo cambiante que no podemos controlar, ese cuerpo que nos traiciona y puede provocar la burla de los demás. Y la sangre es sangre, viejo tropo del género, más oscura si cabe por no brotar de una herida, sino por representar la transición de la niña a la mujer adulta.
3. La madre trastornada
El autor es experto en crear personajes extremos, obsesivos, y cuenta con una nutrida galería de protagonistas femeninas memorables, como Annie Wilkes (Misery, 1987) o Dolores Claiborne (Dolores Claiborne, 1993). En el caso de la madre de Carrie, se trata de una fanática religiosa que derriba el tópico de la progenitora tierna y protectora: lejos de convertir el hogar en un espacio seguro para la joven, hace de este una pesadilla que aumenta aún más, a ojos del resto, su condición de chica rara. La brutalidad de las escenas añade tensión emocional, general un impacto que perdura.
4. La tentación de la venganza
Stephen King proporciona a su antiheroína particular un don (o una maldición) para hacer realidad la fantasía secreta de cualquier adolescente oprimido: vengarse de sus maltratadores. Es un deseo políticamente incorrecto, que saca a la luz la rabia acumulada por la chica, con la paradoja de que la víctima se convierte en monstruo, esto es, el odio genera odio, la violencia genera violencia. Pero él no lo cuenta desde la moralidad, sino con mucha empatía y una atmósfera desasosegante.
5. El toque paranormal

Introducir un elemento que se sale de la realidad pura y dura, pero que tampoco llega a ser tan inconcebible como un mago volando en una escoba, es un estímulo, añade a la historia la atracción por lo desconocido, lo misterioso, algo que no se comprende del todo y que por eso mismo puede causar situaciones imprevisibles. En los cuentos tradicionales –que, como Carrie, tienen marcado el rito de paso que es la adolescencia–, la magia tiene su origen en un conflicto, a menudo representa un trauma, y es a su vez el canal para solucionarlo, como la ayuda del hada madrina a Cenicienta. Aunque, a Carrie, la “varita” le da una habilidad que no la ayuda a seducir a nadie.
6. Una sociedad de perdedores
Son bien conocidos los orígenes humildes del autor, y de las condiciones en las que escribió Carrie en particular –el matrimonio y sus hijos vivían en una caravana–. El ambiente que retrata en sus novelas es el del proletariado, lo más bajo de la clase urbana, que saca a la luz los instintos más bajos del ser humano. El casting de Stephen King lo componen inadaptados, desquiciados, alcohólicos, malvados y un sinfín de personalidades llenas de sombras. Ese mundo sigue existiendo aunque se intente tapar, y ya se sabe que la labor del novelista es alumbrar zonas incómodas.
7. El terror en lo cotidiano
No es un invento del autor, pero supo cómo adaptarlo a su contexto: el verdadero miedo no reside tanto en lo que escapa a la razón humana como a la realidad tangible, lo que sospechamos que puede hacernos daño de verdad, lo que nos perturba. Ese temor a lo desconocido –la telequinesis, pero también el tabú del periodo menstrual, el “origen” del don paranormal– es lo que alimenta el clima de terror, y le da una verosimilitud más escalofriante sin poner en escena fantasmas y muertos vivientes.
8. Un retrato sin paliativos de la adolescencia
Si en 2025 la miniserie Adolescencia causó pavor por mostrar hasta qué punto puede llegar la violencia entre muchachos (y hasta qué punto esta escapa a los adultos, comenzando por los propios padres), Carrie tampoco se queda corta en cuanto a captar el acoso, como la crueldad de las jóvenes. El personaje de Carrie concentra el conflicto identitario, el deseo de integración, el miedo, la inseguridad y la rabia que todo adolescente experimenta en mayor o menor grado. El libro habla de tú a tú, al adolescente y al adulto que no mira hacia otro lado.
9. El efecto catártico
Cualquier narración, pero sobre todo las que permiten explorar situaciones límite, como el thriller psicológico o la novela de terror, proporciona una experiencia liberadora en el lector. A través de la ficción, se tiene la oportunidad de experimentar sensaciones extremas sin exponernos al peligro real; en este sentido, leer puede ser una actividad terapéutica, que ayuda a calmar la angustia, a reflexionar y a aumentar la empatía. Leer a Stephen King provoca tal tumulto de emociones que la adrenalina generada a lo largo de las páginas culmina en una purificación sanadora.
10. Stephen King, un creador mítico
Stephen King es, probablemente, el escritor vivo más conocido alrededor del mundo, y sin duda uno de los más leídos, porque sus libros no solo se citan, sino que, sobre todo, se leen, se leen con avidez, de una generación a otra. Su extensión, que tiende a ser larga –no es el caso de Carrie, que no llega a las trescientas páginas–, no es un inconveniente a pesar de la pérdida de concentración contemporánea: sabe mantener la atención del lector, no se anda con florituras; en definitiva, engancha. Ha dado forma a una serie de personajes y escenas que, de la mano del cine, son un icono de la cultura popular. Todo lo que viene de él, desde un libro a una declaración controvertida, tiene hoy un aliciente. Porque se lo ha ganado. Larga vida al rey.
Nota: la última edición de Carrie en castellano, publicada en 2024 por Plaza & Janés para conmemorar el 50º aniversario de su lanzamiento, se presenta en tapa dura, con una cubierta brillante que adapta la original y un nuevo prólogo de Margaret Atwood. La traducción es de Gregorio Vlastelica.
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