La portada de mañana
Acceder
Entrevista - Sira Rego: “Es incompresible que Marruecos no supiera nada”
Trump anunció un pacto “histórico” para desarmar a Hamás, pero Israel le retrata
Opinión - 'Ayuso no entiende que le pregunten por el ático', por Marco Schwartz

‘Blue Film’, el polémico drama gay rechazado por los festivales: “Están en una situación tan delicada que son reacios al riesgo”

Foco

La mayor esperanza de Elliot Tuttle cuando dirige una película es que genere conversación. En ese sentido, puede darse por satisfecho con su última película. Desde su estreno en diversos países a lo largo del año, Blue Film se ha convertido en una de las cintas de temática gay más polémicas de la temporada. No tanto por las escenas de sexo que contiene como por la forma en que retrata la pedofilia y la economía del deseo en internet, enciende el debate al contar la historia ficticia de un joven que trabaja como modelo de webcam y que se reencuentra con un antiguo profesor de instituto, despedido por agredir sexualmente a un alumno, que asegura estar enamorado de él.

Se trata de un filme que busca incomodar al espectador, apelando a una reflexión sobre la pederastia y el trabajo sexual sin juzgar a los personajes; no obstante, y pese a la previsible controversia de retratar a un pedófilo como un ser humano y no solo como un monstruo, Tuttle no esperaba que los festivales le dieran la espalda. El cineasta ha sufrido diez rechazos consecutivos, incluyendo la rotunda negativa de festivales independientes como Sundance y South by Southwest (SXSW), según informó Variety. “Da la sensación de que la industria se encuentra en una situación tan delicada y en un estado tan frágil que hace que todo el mundo sea reacio al riesgo”, cuenta Tuttle a elDiario.es.

“Estos festivales cuentan con grandes patrocinadores corporativos y por eso tienen dinero para organizarlos, así que hay intereses económicos que controlan, en cierto modo, el funcionamiento del festival, algo que nunca puede ser bueno para el arte”, argumenta el director. Pese a que no conoce todo lo que sucede tras bambalinas, asegura que “es raro encontrar un festival verdaderamente independiente que esté al margen de las grandes inversiones”. “¿Son en realidad independientes?”, inquiere Tuttle, haciendo alusión al “momento difícil para el arte” que vive EEUU. Aun así, prefiere no culpar demasiado a los festivales: “Me alegro de que existan y de que el dinero los esté respaldando”.

El Festival Internacional de Cine de Edimburgo fue el primer evento que se atrevió a proyectar la película, donde logró recibir críticas sumamente positivas en el verano del año pasado. Desde entonces ha ido llegando a otros países, pues Elliot Tuttle siempre había creído en la calidad del filme. Ahora, su debut en el largometraje se estrena en Filmin en el marco del Atlàntida Mallorca Film Fest, donde ha recibido el premio a la mejor película en la sección Trends. Sin embargo, la película sigue impactando allá donde se exhibe por no haber un posicionamiento claro con respecto al joven Aaron, interpretado por Kieron Moore, y el profesor Hunk, cuyo papel hace Reed Birney.

Tuttle reconoce que le sorprende cuando le preguntan si la película aprueba las acciones de Hank. “Es como: 'No, espero que todos estemos de acuerdo en que la pedofilia está mal y, a partir de ahí, podamos involucrarnos en lo que sucede'”, declara el director, que buscó no hacer ninguna condena a propósito. “Sería complicado escribir una película honesta al tiempo que se juzga moralmente al personaje”, indica. “Mi intención era intentar comprenderlo, investigar todo lo que pudiera y tratar de escribir sus diálogos y sus movimientos de tal forma que lo haría él. Eso es lo más cerca que se puede estar de la honestidad: intentar comprender a un personaje con la máxima sinceridad posible sin juzgarlo”, añade.

Asimismo, la cinta pone en evidencia la dinámica en la que jóvenes buscan la aprobación de hombres mucho mayores, creyendo que encontrarán en ellos reconocimiento o salvación. “Cuando era más joven me habría resultado muy fácil caer en ese tipo de manipulación porque, cuando eres más joven, la sexualidad o la forma en que interactúas con la gente está menos empañada por la moral. Tienes esos deseos o impulsos que apenas están empezando a surgir, pero que aún no se han filtrado a través de una sensibilidad madura, así que te quedas con esas fantasías más carnales”, detalla Tuttle, enfatizando que es una “situación muy vulnerable”.

¿Hay pureza en la perversión?

“Me pregunto si hay pureza en la perversión”, reflexiona uno de los personajes en Blue Film. Cuando Elliot Tuttle piensa sobre ello, tiene clara su respuesta: “Sí, y la perversión puede ser diferente para cada persona”. “No me refiero específicamente a la pedofilia, porque eso es un delito, pero hay muchos otros tipos de perversión que no son delictivos. Esas cosas que consideras tabú sobre ti mismo te proporcionan una relación muy especial contigo mismo, es como si tuvieras un secreto”, señala el director. “Te aporta intimidad contigo mismo porque, por la razón que sea, tienes algo que consideras una perversión y que no quieres compartir con otras personas. Es una experiencia muy pura”, agrega.

La perversión es el eje sobre el que gira el filme, pero el cineasta intentó abordar temas tabúes sin caer en el sensacionalismo. “Podría haber incluido desnudos frontales completos, podría haber sido increíblemente explícita... pero la dirección que elegí seguir es un poco más de buen gusto, a falta de una palabra mejor”, señala. “Pero incluso cuando recibes una respuesta algo polarizada por parte del público, que se siente perturbado, molesto o escandalizado por la película, no es porque sea demasiado explícita, sino por las ideas que transmite”, dice Tuttle, que comenta que la reacción “no se debe a que los actores estén desnudos todo el tiempo, sino porque las ideas representan algo más peligroso que lo que resulta perturbador”.

El sexo y el amor se practican hoy en día de la misma forma en que alguien podría dedicarse a una afición

“Hacer esta película fue como crear una cámara de eco de la perversión, en la que vemos a dos personajes a los que el sexo les ha aislado en sus vidas y que ahora lidian con ello”, cuenta Elliot Tuttle a este periódico. De hecho, el día a día de ambos está moldeado por la lujuria y el deseo de intimidad, aunque de maneras distintas. “El sexo es muy importante porque dice mucho de cómo vivimos nuestras vidas y guía gran parte de lo que hacemos. Si vas a salir por la noche con tus amigos, te preguntas si quizá conocerás a alguien. Es como si el sexo no fuera solo un acto, sino que tiene mucho que ver con la forma en que satisfacemos nuestras necesidades como seres humanos”, resalta.

Inspirado por los filmes de Catherine Breillat, que tratan específicamente sobre la sexualidad adolescente, Tuttle recordó sus primeros flechazos y se dio cuenta de que hay una diferencia entre el modo en que su generación percibe el sexo, el amor y las citas en comparación con las anteriores. “Casi parece un pasatiempo, es una experiencia solitaria”, apunta el director. “En el caso de los hombres gais, y aunque no quiero menospreciar las relaciones sexuales esporádicas porque han sido partes importantes de mi vida, tengo la sensación de que, ahora mismo y en los lugares donde lo he vivido, el sexo y el amor se practican de la misma forma en que uno podría dedicarse a una afición”, comenta.

Asimismo, el cineasta explica que, con la llegada de internet, las aplicaciones de citas como Tinder y Grindr también han supuesto un cambio importante para quien quiere mantener relaciones sexuales con otra persona: “Hemos perdido esa idea del 'tercer espacio', donde podías conocer a gente de forma espontánea; es decir, en el supermercado ya no hablamos con nadie, simplemente porque ya no estamos acostumbrados a hacerlo. Las aplicaciones son las que han ocupado ese 'tercer espacio'. Tienen sus pros y sus contras, pero es la realidad de nuestro mundo ahora mismo, lo que las ha hecho muy prácticas y, al mismo tiempo, que [lo que ofrecen] no sea algo tan significativo”.

Actualmente, el cine está poniendo el foco en la importancia de cuidar la relación de los jóvenes con las pantallas, como ha sucedido con el estreno de Toy Story 5. Para Tuttle, es positivo que las nuevas generaciones puedan crecer con sus móviles porque es así como pudo ver cine de autor por primera vez, conectando con personas que compartían las mismas pasiones que él. No obstante, también hay amenazas a las que hacer frente. “Conozco a varias personas que buscaban en Craigslist a hombres mayores con los que acostarse. Así que, sí, es peligroso, pero hay mucha gente que está muy contenta de haber encontrado formas de expresar su sexualidad o de comprenderla. Al menos en Estados Unidos, en los colegios no te enseñan nada más allá del sexo heterosexual”, subraya.

Elliot Tuttle celebra que internet sea un refugio para aquellos que no tienen referentes o que no han visto determinadas historias a través de vías más convencionales como la televisión o el cine. “Para muchas personas queer, es una forma de conocernos a nosotros mismos cuando nadie más te enseña realmente si eso es algo bueno o malo”, destaca. De hecho, es lo que hace Blue Film al poner en el foco un tema sobre el que se prefiere apartar la vista. “Espero que la película conmueva al público, pero si no es así, me alegro de que al menos le haga tener una opinión. Tener una opinión sobre las cosas y hablar con otros acerca del arte es una de las grandes alegrías de mi vida, por eso me alegro de que esté generando debate y conversación”, concluye.