Estrenos de Cine
El cine francés presume de sus clásicos y reivindica ‘Los miserables’: “En EEUU preguntan si es la versión sin canciones”
En 2023, el cine francés vivió el estreno de una nueva versión de Los tres mosqueteros, el clásico de Alejandro Dumas. Aunque muchos cuestionaron que se revisitara de nuevo una historia mil veces contada, el público respondió más que favorablemente. 3,43 millones de personas pagaron una entrada para ver al star system francés dando vida a sus personajes favoritos. Evidentemente, y viendo el taquillazo, los productores se dieron cuenta de que la gente estaba deseosa de volver a sus clásicos. Quería verlos en pantalla grande.
El pelotazo terminó de estallar un año después, cuando otra novela de Dumas, El conde de Montecristo, se convirtió en otra superproducción con el actor de moda, Pierre Niney, al frente. El resultado estuvo fuera de cualquier expectativa, casi 9,4 millones de tickets vendidos. Así se llega a un 2026 en donde las revisiones de los clásicos vuelven a reinar en la taquilla francesa gracias a Los miserables, que deja a Dumas de lado para traer de vuelta la historia de Victor Hugo que muchas generaciones solo conocen por el exitoso musical.
En menos de un mes el filme ya ha pasado la barrera del millón de entradas vendidas, y todos esperan que pase con facilidad los dos millones. Otro éxito que muestra que, en tiempos de algoritmos, true crimes y series de adolescentes, los franceses quieren leer su presente con ayuda de los escritores que hablaron de su país hace siglos. La apuesta es fuerte, es una forma de mostrar músculo cinematográfico a la vez que literario. Francia saca su arsenal de obras maestras en forma de películas de grandes presupuestos, factura exquisita y un reparto de campanillas.
Es lo que ocurre con esta nueva versión que ha dirigido Fred Cavayé y que tiene a Vincent Lindon, Tahar Rahim, Camille Cottin, Benjamin Lavernhe y Noemie Merlant. Una especie de Vengadores del cine francés que en vez de reunirse para una de superhéroes lo hacen para regresar al canto revolucionario, a Javert, Valjean y compañía. Para Fred Cavayé, “cada generación debe conocer la obra maestra de Victor Hugo”, y remarca que “sigue siendo terriblemente actual”.
“Es una de las mayores novelas de la literatura universal, donde cada frase es una obra maestra. Hay tanto contenido en esta novela que se pueden seguir haciendo adaptaciones sin que se trate de un simple remake de la anterior; hay muchos aspectos que nunca se han abordado. Por eso, no creo que yo sea el último en adaptar Los miserables, ya que todavía quedan muchas cosas por contar al espectador. Y, en el fondo, por desgracia, sigue siendo terriblemente actual”, decía el cineasta desde el pasado Festival de Cine de San Sebastián, donde el filme compitió por la Concha de Oro en un guiño de José Luis Rebordinos al cine popular de gran presupuesto.
En 'Los miserables' está todo: la ignorancia y la miseria siguen existiendo. El contexto es, por desgracia, equivalente al que describe Victor Hugo en su obra. Es algo atemporal y universal
Que Los miserables sigue siendo terriblemente actual queda claro, según el cineasta, en su primera frase: “Mientras haya en la tierra ignorancia y miseria, historias como esta merecerán ser contadas”. “Es que ahí está todo: la ignorancia y la miseria siguen existiendo. El contexto es, por desgracia, equivalente al que describe Victor Hugo en su obra. Es algo atemporal y universal”, remarca.
Traer a 2026 una nueva versión de Los miserables tiene algo de declaración de intenciones. Desde hace años la única versión que conocen los jóvenes es la musical que Broadway se sacó de la manga. Muchos de ellos no habrán leído el clásico de Víctor Hugo, y lo mismo ni saben que existe, algo que Cavayé reconoce. “De hecho, en EEUU me preguntan, '¿esto es una versión francesa sin las canciones?'”, dice con humor. “Es así, pero lo importante no es la forma, sino el fondo. El musical, en el fondo, contaba lo mismo que narra la novela. Aquí lo interesante ha sido profundizar aún más en los personajes y, como he dicho, contar cosas nuevas. Además, está bien mostrar a las nuevas generaciones que se puede hacer una película diferente, en la que no te aburres ni un segundo; una cinta que tiene el ritmo de una serie, con mucha fuerza y dinamismo. No hay canciones, pero en ningún momento resulta aburrida”, zanja.
Para él, esta nueva moda del cine francés intenta darle un toque de modernidad para que los jóvenes no asocien lo clásico con lo aburrido. “Aportar un estilo y un sistema narrativos propios, de modo que la obra se asemeje al cine actual”, lo define el cineasta. En el caso de Los miserables ha querido “convertir la historia casi en un thriller, en una película de suspense”. “Me viene a la mente El fugitivo y hay algo de eso, de esa persecución entre Tommy Lee Jones y Harrison Ford... Se trata de construir secuencias que generen inquietud por el destino de los personajes, especialmente para las generaciones más jóvenes, que quizás no conozcan la historia original, que haya un suspense real”, apunta de una película para la que cree que lleva otras ocho anteriores preparándose.
Una de las cosas más complicadas ha sido condensar toda la obra en un metraje que roza las tres horas. Mucho para una película, pero poco para todo el material y el fresco de personajes que despliega Víctor Hugo. De hecho, la primera versión de guion se iba hasta las seis horas, por lo que tuvo que sacrificar escenas que creía que “aportaban menos a lo sustancial de la obra”. También tuvo que recortar en montaje, donde la primera versión era “mucho más larga”. El mantra en la mesa de edición fue: “No traicionar la obra, pero que el espectador esté con nosotros todo el tiempo”.
Fastidiarla con una obra tan querida y un proyecto tan ambicioso asusta. Y Cavayé lo sabe, pero está contento porque cree que han hecho el trabajo “lo mejor posible”. Lo que espera es que la gente encuentre en su versión “elementos nuevos”, que los que ya conocen la historia se interesen “porque habla de muchas cosas”. De momento, en Francia, su territorio natural, ha funcionado, ahora queda ver si, como le dicen en EEUU, fuera siguen pensando que Los miserables es un musical y esto su versión sin canciones.