Fin a la huelga de guionistas de Hollywood: logros y causas pendientes

El Sindicato de Guionistas de Estados Unidos (WGA) puso fin este martes a la huelga tras 148 días de paro, después de haber alcanzado un acuerdo tentativo con los estudios de Hollywood. La decisión no es definitiva, ya que el convenio cerrado con la Alianza de Productores de Cine y Televisión (AMPTP), que engloba a las principales compañías, se someterá al voto de ratificación a principios de octubre. A la espera de conocer el resultado, que en caso de ser rechazado conllevaría la reanudación de la huelga, los profesionales ya pueden volver a trabajar. Teniendo en cuenta que la decisión ha sido adoptada por unanimidad en el comité negociador, parece poco probable que vaya a haber una vuelta atrás.

Eso sí, su decisión no tiene por qué implicar que las producciones de Hollywood vuelvan a ponerse en marcha. El Sindicato de Actores se mantiene en paro y todavía no se han reunido con los estudios. El paro de los guionistas comenzó el pasado 2 de mayo, mientras que los intérpretes decidieron unirse a mediados de julio. Su apoyo fue clave para sumar presión a la industria, que fue poco a poco ampliando la lista de películas, series y programas cancelados.

Las reivindicaciones de los profesionales de Estados Unidos son extensibles a nuestro país, al abordar condiciones que también están en el punto de mira. “Si en Hollywood están mal, imagínate en España”, declaró a este periódico Carlos de Pando, miembro de la directiva de ALMA, el sindicato de guionistas de España, a principios de agosto. Entonces no auguraba un futuro muy prometedor a las negociaciones pero, cerca de dos meses después, celebra el resultado del acuerdo.

“Es bastante bueno. Han tocado todos los puntos fundamentales, sobre todo los salarios mínimos, la gestión de los 'residuals' [el dinero que reciben por derechos tras la explotación en salas de una obra, al entrar en una nueva plataforma o mercado], el número mínimo de guionistas por series y la protección ante la inteligencia artificial (IA)”, defiende ahora.

“Se podrían haber ahorrado tiempo”, indica igualmente, ya que, pese a que en la primera mesa de negociación los estudios apenas dieron su brazo a torcer, dos meses después la respuesta ha sido muy diferente: “Pensaban que los guionistas no aguantarían, que se iban a doblegar, y no. Al final, el dinero que están perdiendo es tan bestia que si no hay una temporada de estrenos, no pueden permitírselo”.

Los guionistas obtendrán gracias al pacto 233 millones de dólares en beneficios al año, una cifra notablemente más elevada que los 83 millones que los productores propusieron en las primera –y fallida– rondas de negociaciones; pero lejos de los 429 que los profesionales solicitaron en primera instancia. “Siempre es positivo que haya un aumento, aunque sea lamentable que no sea tan alto como pides. Aun así, es más bien una buena noticia que una mala”, valora De Pando. El nuevo texto, que consta de 94 páginas, estará vigente durante los próximos tres años.

En líneas generales, el guionista comenta que lo que se ha hecho es, mayoritariamente, “llegar a un término medio” entre las propuestas del sindicato y la respuesta inicial de las plataformas. Para el profesional, el escenario habría sido todavía más favorable si se hubieran subido aún más los salarios mínimos, conseguir sueldos más dignos y, sobre todo, reforzar la inseguridad de la intermitencia del trabajador. Del mismo modo critica que el margen de beneficio de las plataformas es “tan bestia” que si el avance en las condiciones solicitadas por el sindicato no ha sido mayor “no es porque no puedan permitírselo, sino porque no quieren”.

La regulación de la IA, una de las principales victorias

Entre las mejoras que han convencido a los guionistas estadounidenses para desconvocar la huelga están los avances respecto a la que ha sido una de las principales disputas: la protección frente la IA. El acuerdo determina que esta no podrá escribir ni reescribir material literario, y que el que sea generado por esta no sea considerado como 'material original'. Además, los guionistas podrán elegir si quieren usar o no la IA para escribir, siempre y cuando las empresas lo consientan, dentro de que a su vez no podrán obligarles a ello.

Los estudios tendrán que avisar a los trabajadores en el caso de que los textos sobre los que estén trabajando hayan sido generados por IA. Por último, el sindicato será quien tenga la última palabra sobre qué materiales pueden ser empleados o no para entrenar y desarrollar softwares de IA. “Hace tres meses veía esta batalla muy perdida”, reconoce De Pando.

El auge de la IA se ha convertido en uno de los temas más controvertidos de nuestro tiempo, siendo la cultura, y en concreto el cine, uno de los ámbitos afectados por su veloz desarrollo. Si en el mundo de la literatura se ha visto a figuras como George R.R. Martin y otros escritores demandando a los creadores de ChatGPT por “robo sistemático”, o al actor Stephen Fry asegurando que una IA había usado sus audiolibros de Harry Potter para utilizar su voz sin su consentimiento; guionistas e intérpretes habían mostrado igualmente su temor a que la IA pudiera sustituir su trabajos.

Beneficios residuales y bonus por rendimiento en plataformas

Otro de los aspectos conseguidos en el acuerdo es la mejora en las condiciones salariales a un ritmo de incremento del 5% en el primer año, un 4% en el segundo y un 3,5% en el tercero. La propuesta de los guionistas en primera instancia fue algo más baja, con un ritmo de incrementos del 6%, 5% y 5%, respectivamente.

La WGA ha logrado también el cobro de bonos dependiendo de la audiencia que logren sus obras en las plataformas, otro de los huesos duros ante los que más resistencia opusieron los estudios en un principio. Esta mejora tiene que ver con el aumento de la compensación por los beneficios residuales, el pago que corresponde a todas las personas que trabajan en una producción cuando esta se emite en una nueva plataforma o mercado.

La práctica ausencia de información aportada por los servicios de streaming respecto a sus datos de audiencia dificultaba este punto en gran parte, pero el texto estipula que los estudios se comprometen a compartir con el sindicato, mediante acuerdo de confidencialidad, el total de horas de reproducción local e internacional de las producciones.

A partir de ahora, los guionistas serán compensados por las series y películas que sean vistas por, al menos, el 20% de los abonados de plataformas como Netflix, Amazon Prime Video y HBO Max, durante los primeros 90 días desde su lanzamiento. Las obras que lo logren generarán bonos para sus autores, que se calcularán teniendo en cuenta el presupuesto de la producción, la extensión del metraje –ya sea serie o película– y el número de visualizaciones. “No puede ser que ganes lo mismo si lo ven 5 millones que si lo ven 500”, reivindica De Pando.

Esto se traducirá en que aquellas que logren llegar al mínimo acordado tendrán un plus de 9.000 dólares si se trata de un episodio de media hora, 16.000 dólares para los episodios de una hora y 40.500 dólares en el caso de las películas que superen los 30 millones de presupuesto. Este nuevo baremo se aplicará para las obras que se estrenen a partir del 1 de enero de 2024.

Número mínimo de guionistas por sala

Una de las prácticas que llevaban tiempo normalizándose dentro de Hollywood son las mini-rooms que estaban imponiendo equipos cada vez más pequeños de guionistas en proyectos televisivos que todavía no han sido aprobados. A partir de ahora se implantará que haya, como mínimo, tres para un programa de al menos seis episodios, y seis para las series que cuentan con 13 capítulos por temporada. Tres de ellos podrán combinar el cargo de escritor y productor.

Un logro que De Pando considera sobre todo “una victoria para los guionistas del futuro. Cuanto menos guionistas puedas contratar, más de confianza van a ser aquellos a los que elijas y menos oportunidades se van a ofrecer a los noveles”. El portavoz, guionista de las series ¡García! y Sin huellas, destaca que se haya conseguido “que tenga que constar por escrito que los showrunners han de ser guionistas sí o sí”. “Hay un montón de productores que no han escrito ni una coma y se autoproclaman creadores de una serie”, advierte crítico.

La importancia de sentar precedente

De Pando valora que el acuerdo sienta un buen precedente: “Nos da una lista de reivindicaciones. Nos viene bien tener esta base de conocimiento en el margen teórico”. Ante todo considera que el motivo por el que el pacto es tan importante es que “demuestra que la lucha sindical funciona. Que los trabajadores unidos siempre van a conseguir mucho más que a título individual. Lo que hace tres meses parecía imposible se puede conseguir siempre apoyándote en tus compañeros”.

Las negociaciones se han seguido en otro punto en concreto de España: el Festival de Cine de San Sebastián. El paro ha afectado a la gran cita, en la que por ejemplo Javier Bardem no ha podido recoger su premio Donostia por su apoyo a la huelga de actores. Sí ha desfilado por su alfombra roja la actriz Jessica Chastain, que presenta en el certamen el filme de Michel Franco Memory. Nada más llegar a la ciudad mostró su apoyo al paro a través de su camiseta, que ya vistió en el pasado Festival de Venecia.

Tras conocer el acuerdo con los guionistas, la estrella estadounidense ha instado a la Alianza de Productores de Cine y Televisión (AMPTP) a que se siente ahora a negociar con el Sindicato de Actores. La ganadora del Oscar ha recordado que la patronal lleva citada desde el pasado 12 de julio, pero que de momento “no ha aparecido”. “Es el momento, han perdido 5.000 millones de dólares, se están haciendo daño a sí mismos y la huelga debe terminar”, ha concluido.