El mítico Studio Ghibli, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026
El mítico Studio Ghibli, emblema del cine de animación mundial y creadores de obras maestras como El viaje de Chihiro o El castillo ambulante, Mi vecino Totoro o Las tumba de las luciérnagas, ha sido reconocido con el Premio de Asturias de Comunicación y Humanidades de 2026. En la jornada previa a la deliberación, el jurado dejaba claro que buscaban un premiado que fuera “ejemplar”, “con trayectoria y legado” y cuya labor esté definida por la ecuanimidad en tiempos “tempestuosos”.
Sin duda, el estudio cinematográfico que creó en 1985 Hayao Miyazaki junto a Isao Takahat cumple esos requisitos y más. Por muchos es conocido como el Disney japonés, pero durante su trayectoria en estas más de cuatro décadas han demostrado que esa etiqueta se les queda corta. Son mucho más, un estudio que ha elevado la animación hasta la excelencia y que han confirmado, una y otra vez, una de las máximas de los trabajadores de la animación: que esta no es un género, sino una técnica para contar historias de la mejor forma posible. Lo hicieron desde sus primeras obras, con ese primer éxito que fue Mi vecino Totoro en 1988, y pasando por una infinidad de títulos que se han convertido en clásicos como Porco Rosso, La princesa Mononoke o Ponyo.
El jurado ha destacado que “ha transformado excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicación”: “Mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidades y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza”. Además, ha agregado que “sus películas trascienden generaciones y fronteras y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medio ambiente”, y ha valorado que el cine del Studio Ghibli “ensalza la belleza de lo cotidiano y convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplación”.
En Studio Ghibli han sido capaces de conquistar a los más pequeños, como manda la tradición del cine animado, sin perder de vista a los adultos. Con su mezcla de fantasía, humanismo y también abordando temas históricos, como hizo el maestro Miyazaki en El viento se levanta, han creado una legión de fans en torno a películas que han creado escuela y que son ya parte del imaginario popular.
Ghibli, de la mano de su creador Miyazaki, han roto también muchos de los techos de cristal que tenía el cine de animación. Fueron los primeros en ganar el gran premio eun festival de clase A con una película animada. Lo logró el propio Hayao Miyazaki con El viaje de Chihiro, que en 2002 logró el Oso de Oro de Berlín. Un año después vencería a películas de todopoderosos estudios de Hollywood como Dreamworks y Pixar en los Oscar, que en la segunda ocasión que daban el premio de Película de Animación se lo daban a Ghibli por la misma película.
No sería el último premio de la Academia. En la ceremonia de marzo de 2024 Studio Ghibli se hacía con su segundo Oscar gracias a El chico y la garza, una nueva muestra de su talento y del de Miyazaki, que salía de su retiro previamente anunciado para volver a sorprender con este filme que inauguró el Festival de Cine de San Sebastián.