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Noticia servida automáticamente por la Agencia EFE

Ortuño: En España hay 800 premios de novela para presentadores de televisión

EFE

Madrid —

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El escritor mexicano Antonio Ortuño cree que “cada dos meses” en España un presentador de televisión “de moda” gana un premio de novela porque hay 800 galardones importantes de ese tipo para ellos: “Ahí la literatura no tiene nada que ver, es un vehículo de validación de una campaña publicitaria”, asegura.

Si ese escritor, ha dicho hoy Ortuño en una entrevista con Efe, “no ha escrito nada antes o muy poco, se ve ahí atrás la sombra del escritor por encargo y la campaña publicitaria y mediática”.

El autor nacido en Jalisco en 1976 obtuvo el pasado 4 de abril el V Premio Ribera del Duero de narrativa breve por su libro “La vaga ambición”, editado por Páginas de Espuma, que se presentará en la Feria del Libro de Madrid.

Es “como si Cristiano Ronaldo ganara el premio de novela. Sabes que algo raro o muy raro hay ahí y que están apelando a que seguidores vayan a comprar el libro. Ahí la literatura no tiene nada que ver. Es un vehículo de validación de una campaña publicitaria y ni siquiera se puede discutir en términos literarios”, sostiene este escritor, que, no obstante, dice que no se puede poner un filtro.

“La vaga ambición” habla de la naturaleza de la escritura a través de seis relatos relacionados entre sí y protagonizados por Arturo Murray, un autor cuarentón que solo llegará al éxito al escribir guiones para televisión.

“La escritura de guiones televisivos es la resurrección de la novela de entregas decimonónica”, opina Ortuño, que explica que este género ha incorporado elementos contemporáneos “como la escritura colectiva”, algo que le parece “profundamente inquietante”.

Y ocurre que hay gente a la que sus contemporáneos toman por escritores “y, si les dices que no tienen ninguna obra, te contestan que tienen una cuenta de Twitter”, dice el autor mexicano, el cual asegura que la escritura “cambia y se adapta”.

Así, durante muchos siglos no existió la figura del novelista, “pero con el auge de la novela decimonónica se crea este personaje, el hombre que cada dos o tres años saca una novela, ocupa un lugar de la sociedad y tiene una suerte de calidad moral”.

Una figura que, aunque se empieza a deteriorar a lo largo del siglo XX, sobrevive todavía “en figuras como Vargas Llosa por ejemplo”, aunque cree que el papel del escritor cambia: “Ahora están haciendo series de televisión y tuiteando, pero también haciendo libros, porque la literatura no solo ocurre en la novela de moda, sino en muchos otros lugares”.

Ortuño habla de la vida de su autor como un “superviviente” y, aunque aprovecha su experiencia en la literatura, dice que sus relatos no componen un libro “confesional”.

Expone el día a día de un escritor, la rutina de trabajo que debe seguirse y la frustración que supone ejercer esta profesión, tanto a la hora de escribir como en la presentación de una obra a la que no acudan lectores.

Para poder contar “el universo patético de la rutina y la construcción de la escritura” se ha servido del humor irónico, que, en sus relatos, coexiste con lo trágico.