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“Nos dijeron que no tuviéramos miedo”: el relato de dos sudaneses devueltos a Marruecos desde Ceuta

Soraya Aybar Laafou

Ceuta —
28 de septiembre de 2026 22:50 h

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Los relatos de dos los 23 sudaneses que fueron deportados a Marruecos desde Ceuta tras cruzar a la ciudad autónoma a final de julio reflejan la total incomprensión de los afectados, que vieron frustrado su deseo de lograr en España la protección a los ciudadanos escapados de un país en guerra. Ya en Marruecos y en precaria situación, denuncian que todavía no saben por qué fueron expulsados.

Abdulaziz Adam salió de Sudán en febrero de 2024. Tenía entonces 19 años y dejaba atrás El Obeid, en Kordofán del Norte, una de las regiones más golpeadas por la guerra que estalló en el país africano en 2023. Tras un largo recorrido migratorio, llegó a Ceuta el pasado 31 de julio. Durante los primeros días durmió en la playa y después fue trasladado al campamento de Loma Margarita, donde permaneció acogido junto a otros migrantes hasta que, casi dos meses después, recibió una cita para acudir a la policía.

No estaba solo. Bahr El Din Ali, otro ciudadano sudanés que llegó a Ceuta en esas mismas fechas y que terminó siendo devuelto a Marruecos, relata un recorrido parecido. Ambos aseguran que permanecieron 22 días en la playa antes de ser trasladados a un centro de acogida.

Abdulaziz salió del centro el 14 de septiembre pensando que iba a realizar unos trámites rutinarios de filiación. Nueve días más tarde estaba de nuevo en Marruecos. “Nos dijeron que no tuviéramos miedo”, cuenta a este medio desde Rabat. Abdulaziz y Bahr El Din forman parte del grupo de 23 ciudadanos sudaneses que España devolvió recientemente a Marruecos a través de la frontera de Ceuta. El Ministerio del Interior confirmó a elDiario.es estas devoluciones y aseguró que todos ellos habían sido retornados después de “haber rechazado pedir protección internacional”, con asistencia jurídica y de intérprete y con “todas las garantías”.

elDiario.es ha tenido acceso al testimonio, expediente administrativo y policial de Abdulaziz. Los documentos permiten reconstruir qué información tenían las autoridades españolas sobre él antes de ejecutar su devolución. La Policía había dejado por escrito que el joven era una persona vulnerable, que antes de llegar a Ceuta había sufrido “tortura, violación o violencia” y que el motivo de su llegada o entrada irregular estaba relacionado con un “conflicto bélico en el país de residencia”.

A pesar de ello, en otro apartado del mismo expediente consta que no solicitó protección internacional. Al finalizar el triaje, el procedimiento al que fue derivado fue el de “retorno”. La cuestión que plantea el caso es si aquel “no” al asilo fue una decisión plenamente comprendida por quien la tomó.

Abdulaziz no niega que, durante la primera entrevista de mediados de septiembre, le hablaran de protección internacional. Lo que sostiene es que nunca entendió qué implicaba la alternativa que le presentaron. “Nos dijeron: ‘¿Quieres paso [cruce a la Península] o asilo?’ Yo no sabía que el paso estaba prohibido”, afirma. “No tengo ningún problema en pedir asilo en España”, añade.

Una elección engañosa

El relato coincide con las denuncias tras las primeras devoluciones de sudaneses desde Ceuta. Entonces, varios de los afectados explicaron a través de abogados y organizaciones que durante los triajes policiales les habían planteado dos opciones: asilo o cruce.

La abogada Patricia Vicens, especializada en extranjería y migraciones y que está trabajando con algunos de los retornados, advertía que esa formulación podía inducir a error. Según explicaba, los sudaneses podían interpretar “cruce” como la posibilidad de continuar hacia la Península y no como una opción asociada a una devolución.

El expediente de Abdulaziz permite comprobar cómo quedó reflejada administrativamente aquella decisión. En el apartado dedicado a la protección internacional figura que no la había solicitado durante el triaje. Según Interior, este tipo de anotaciones acreditan que los afectados rechazaron voluntariamente solicitar asilo. Abdulaziz ofrece una versión diferente. “No sabíamos que no habíamos pedido la protección internacional, porque no nos lo dijeron”, asegura. Defiende que no comprendió que la elección que estaba realizando podía dejarlo fuera del procedimiento de protección internacional y abrir la puerta a su devolución a Marruecos.

Bahr El Din argumenta lo mismo. “En ese momento no sabíamos que el procedimiento que se estaba poniendo en marcha podía terminar con nuestra devolución y entrega a las autoridades marroquíes”, explica a elDiario.es.  

Un triaje de menos de cinco minutos

La primera entrevista empezó a las 14.30 horas del 14 de septiembre y duró menos de cinco minutos, según consta en la documentación consultada por este periódico. En ese intervalo quedaron registrados sus datos personales, su procedencia, el motivo de su salida de Sudán, su situación de vulnerabilidad, la violencia sufrida y si solicitaba o no protección internacional.

Cuando fuimos el día de la segunda cita nos quitaron el papel y empezamos los trámites. Le preguntamos a la traductora qué tramites eran estos y no nos explicó nada

Abdulaziz recuerda aquella entrevista como un trámite muy breve. “Solo me preguntaron cuál es mi nombre, el nombre de mi madre y de mi padre, dónde vivo y el motivo por el que salí de Sudán”, explica. Cuenta que respondió que había abandonado el país por la guerra.

El relato de Bahr El Din sobre las entrevistas que se realizaron al grupo apunta en la misma dirección. Según explica, en los primeros trámites les tomaron las huellas dactilares y les hicieron preguntas sobre su identidad y sus familias. Además, asegura que en aquel momento no disponían de un abogado que les explicara la naturaleza del procedimiento o sus derechos.

Aquel mismo día recibió una segunda cita para el 23 de septiembre. Abdulaziz asegura que salió de la comisaría sin pensar que hubiera ningún problema. “Estos son los mismos trámites que se hicieron a todas las personas que fueron antes que nosotros a la policía y volvieron al campamento con normalidad”, recuerda.

“No sabíamos que nos llevaban a la frontera”

Nueve días después, Abdulaziz acudió de nuevo a la Policía junto a otros ciudadanos sudaneses. Esa vez comenzó a inquietarse porque no entendía qué procedimiento estaban realizando. “Cuando fuimos el día de la segunda cita nos quitaron el papel y empezamos los trámites. Le preguntamos a la traductora qué trámites eran estos y no nos explicó nada”, relata. Según su testimonio, preguntaron expresamente si iban a ser deportados. “Nos dijeron que no había ningún peligro, que era normal. Nosotros no entendemos el español lo suficiente como para entender documentos jurídicos”.

Después, los subieron a vehículos policiales. “Nosotros no sabíamos que nos llevaban a la frontera entre Marruecos y España”, explica. “Allí nos entregaron a la Guardia Fronteriza marroquí y nos quitaron los teléfonos. Hasta ahora no hemos entendido nada”, insiste.

Estamos en una situación extremadamente difícil. No puedo ni describirla

Ese mismo 23 de septiembre, la Delegación del Gobierno de Ceuta había dictado una resolución de devolución contra Abdulaziz. El documento, al que ha tenido acceso elDiario.es, acordaba su devolución después de considerar su entrada irregular en España. El insiste en que nunca entendió que aquella segunda cita terminaría con su salida del país. “No nos explicaron que nos iban a devolver a Marruecos”, dice.

La diferencia entre ambas versiones vuelve a situarse en el mismo punto. Interior sostiene que los 23 sudaneses rechazaron solicitar protección internacional y que las devoluciones se produjeron con todas las garantías. Abdulaziz, por su parte, sostiene que nunca comprendió que hubiera renunciado al asilo ni que el procedimiento que estaba siguiendo podía terminar con su entrega a Marruecos.

Teléfonos confiscados y un traslado al sur de Marruecos

El relato de Bahr El Din permite reconstruir también que ocurrió después de que cruzaran la frontera. Según denuncia, tras ser entregados a las autoridades marroquíes les fueron retirados diversos objetos personales, entre ellos teléfonos móviles, auriculares, cargadores y algunos documentos de identificación.

Bahr El Din cuenta que, además, fue obligado a grabar un vídeo en el que debía decir que procedía del África subsahariana y que había entrado de manera irregular tanto en Marruecos como posteriormente en Ceuta.

“Nos llevaron a un centro de detención temporal y después fuimos trasladados en autobús hacia el interior del país hasta Errachidia”, explica.

Durante ese traslado, sin embargo, el grupo se separó. Ambos aseguran que cuatro de las personas de origen sudanés que habían sido devueltas junto a ellos no llegaron a Errachidia. “Los bajaron en otro centro de detención temporal y los trasladaron en vehículos diferentes”, explica Abdulaziz. Desde entonces, afirman, no han vuelto a tener noticias de ellas y desconocen dónde se encuentran.

Frustración desde Rabat

En Rabat, Abdulaziz está acompañado por otros sudaneses que fueron devueltos en circunstancias similares. “Sinceramente, ahora estamos en una situación extremadamente difícil. No puedo ni describírtela”, cuenta.

La devolución los ha llevado de nuevo al país desde el que habían conseguido entrar en España, pero no al suyo. Abdulaziz había salido de Sudán más de dos años antes y, cuando fue entrevistado por la Policía en Ceuta, dejó constancia de que su desplazamiento estaba relacionado con el conflicto armado. “Queremos nuestro derecho como refugiados de Sudán”, afirma.

El joven vuelve una y otra vez a la misma idea cuando intenta explicar lo ocurrido: “No nos dijeron que no habíamos pedido protección. No nos dijeron que nos iban a devolver. Nos dijeron que no tuviéramos miedo”.