El gasto militar mundial crece un 2,6% empujado por EEUU y China: “Es una nueva carrera armamentista”

El presupuesto público que los países dedican a actividades militares como el ejército, la investigación o la compra de armas creció en 2018 por segundo año consecutivo. Según los datos más recientes del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar mundial se incrementó un 2,6% respecto a 2017 hasta alcanzar los 1,8 billones de dólares, 87.000 millones más que el año anterior. En la actualidad, es un 76% más alto que el mínimo histórico registrado después de la Guerra Fría, en 1998.

El instituto sueco destaca dos nombres propios. EEUU y China concentran la mitad del la inversión mundial en Defensa y a ellos se debe el crecimiento experimentado el año pasado.

En el caso de Estados Unidos, se incrementó por primera vez su presupuesto en siete años. De acuerdo con los investigadores del SIPRI, el repunte del 4,6%, hasta llegar a los 649.000 millones de dólares, se explica por la puesta en marcha desde 2017 de los nuevos programas de compra de armas bajo la administración Trump.

“Donald Trump ha iniciado un costoso programa de adquisición de armas así como un programa de modernización nuclear que podría durar los próximos 25 años. Se estima que su coste se situará entre los 1,2 y 1,8 billones de dólares. Este programa se debatió bajo el mandato de Obama y el Gobierno de Trump está muy involucrado en la firma y el cumplimiento del acuerdo”, sostiene Nan Tian, investigador del programa Armas y Gasto Militar (AMEX) del SIPRI, en declaraciones a eldiario.es. EEUU sigue siendo, de largo, el país que más dinero emplea en mantener su estructura militar en el mundo, lo que representa un 36% del gasto mundial total.

China, el segundo país con mayor gasto militar

Tras Estados Unidos, el siguiente en liderar el ranking mundial es China, que incrementó su presupuesto militar un 5%, hasta los 250.000 millones de dólares, en 2018. Según los datos del centro de estudios, el gigante asiático lleva 24 años consecutivos de aumento con el objetivo de modernizar sus fuerzas armadas: en 1994, su gasto era casi 10 veces menor.

“Los grandes aumentos de China se deben en gran medida a las altas tensiones en la región. Y las reacciones de otros países, como India, los países del sudeste asiático o Japón, son en su mayoría una respuesta a la militarización de China”, afirma Tian. De hecho, desde finales de la Guerra Fría, el gasto militar en Asia y Oceanía ha crecido cada año, según el análisis de SIPRI, que cada año hace un seguimiento de estos datos. Son notables los aumentos de Pakistán, Corea del Sur e India, que incrementó su presupuesto militar un 3,1%.

India se encuentra entre los cinco países con más gasto en 2018, detrás de Estados Unidos, China, Arabia Saudí y por delante de Francia. Entre todas las potencias suman el 60% del gasto militar global. En sexto lugar queda Rusia, cuyos datos se redujeron un 3,5% en comparación con 2017.

Los países europeos y norteamericanos aliados en la OTAN continúan siendo los que más dinero invierten en actividades militares: el gasto total del conjunto de los 29 países miembro ascendió a 963.000 millones de dólares en 2018, el 53% del total mundial. Destaca entre ellos Turquía, cuyo gasto creció un 24% en 2018, el mayor incremento de los 15 países que lideran el ranking.

“Es una nueva carrera armamentista”

La cifra global ha ido aumentando gradualmente tras el mínimo registrado en 2014 después de 2009, explica el SIPRI. “En los últimos años, la tendencia ha sido al alza. El incremento registrado este año nos muestra que la reducción que hubo durante unos años se debió al impacto de la crisis económica. En Europa occidental, los países decidieron bajar su presupuesto en Defensa, pero fueron reducciones mínimas, fueron de los presupuestos menos castigados”, sostiene Jordi Calvo, coordinador del Centro Delàs de Estudios por la Paz. “Ahora que ya no se está en contexto de crisis se vuelve al aumento generalizado en prácticamente todos los lugares del mundo”.

El investigador catalán enmarca el repunte global del gasto militar en un contexto de “nueva militarización de las relaciones internacionales”, basada en la amenaza y la desconfianza mutua entre las potencias, lo que a su juicio ha desatado una “nueva carrera armamentista”. “Se ha reducido la apuesta por los organismos multilaterales, por la cooperación o el diálogo con la llegada de los gobiernos nacionalistas. En este sentido, EEUU marca mucho el paso. Caminamos hacia la desconfianza en un mundo multipolar en el que hay varios bloques en lucha por su influencia en el mundo y en el que aumenta la respuesta militalizadora”, sostiene Calvo.

“Se trata de una nueva carrera armamentista, una especie de Guerra Fría en la que ya no hay dos bloques, sino varias regiones que apuestan por situarse en el mundo como potencias militares, a ver quién manda más”, recalca el activista. “Todo indica que a poco que puedan, los países optan por unas mayores capacidades militares, se vuelve a modelos tradicionales y a visiones que parecían mas de otros tiempos. Si no hay un cambio, nos podemos encontrar un mundo con más armas que personas, y eso puede ser una catástrofe”.

Baja el gasto de Arabia Saudí y España, en el puesto 16

Arabia Saudí continuó entre los países que más presupuesto dedican a cuestiones militares, aunque en 2018 registró el mayor descenso. “Arabia Saudí mantiene su apuesta militarizadora y lo hace con armas occidentales. Hace diez años no era nadie en el mundo, desde el punto de vista militar, y ahora tiene unas capacidades enormes. Por eso decide emprender grandes acciones militares como la guerra de Yemen”, subraya Calvo.

Seis de los diez países con mayor proporción de gasto militar del mundo en 2018 en relación al PIB, según SIPRI, están en Oriente Medio, una región salpicada por los conflictos: a Arabia Saudí (8,8% del PIB) le siguen Omán (8,2 %), Kuwait (5,1%), Líbano (5%), Jordania (4,7%) e Israel (4,3%).

Del lado contrario, el gasto militar en África cayó un 8,4% en 2018, la cuarta reducción anual consecutiva. Las principales bajadas se dieron en Argelia, Angola y Sudán. “Es destacable, porque hablamos de un continente con situaciones de conflicto armado o postconflicto. Puede deberse a que hay un aprendizaje de que los conflictos no se solucionan por la vía de dedicar tantos recursos a resolverlos de manera militarizada. Son países que durante muchos años los han dedicado. Puede haber un poco de esperanza de que quizás si se están abriendo otras vías”, opina el activista catalán.

¿Y España? Se sitúa en el puesto 16, con un gasto de 18.200 millones, según el cálculo del SIPRI. Desde el Centre Delàs subrayan que España es el séptimo exportador de armas del mundo, “con clientes preferenciales tan controvertidos como Arabia Saudí”. “Reducir el gasto militar se puede hacer de un año al otro, son decisiones que con voluntad política son posibles”, sentencia Calvo.

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Nota: SIPRI entiende por gasto militar todo el gasto de los Gobiernos en las fuerzas y actividad militares actuales, incluidos los sueldos y los beneficios, los gastos operacionales, las compras de armas y equipamientos, las estructuras militares, la investigación y desarrollo, y la administración central, mandos y apoyo.