El curioso requisito indispensable que necesita una selección para ganar el Mundial, y que España cumple
En 92 años de historia de la Copa del Mundo, desde Uruguay 1930 hasta Qatar 2022, se han disputado 22 ediciones y la han ganado 21 seleccionadores distintos. Todos ellos tienen algo en común: eran nativos del país al que representaban. Sin excepción. Ningún entrenador extranjero ha ganado jamás un Mundial. No es una tendencia ni una casualidad estadística: es el único patrón que se ha repetido de forma absoluta en toda la historia del torneo.
El repaso histórico no deja lugar a dudas. Los entrenadores brasileños han ganado cinco títulos mundiales, los alemanes e italianos cuatro cada uno, los uruguayos y argentinos dos, los franceses dos, y los ingleses y españoles uno cada uno. En los últimas ediciones, Vicente del Bosque levantó la copa en Sudáfrica 2010, Joachim Löw llevó a su selección a lo más alto en Brasil 2014, Didier Deschamps lo hizo en Rusia 2018 y Lionel Scaloni en Qatar 2022. En todos los casos, el entrenador compartía pasaporte con sus jugadores. El único que ganó dos veces fue el italiano Vittorio Pozzo, en 1934 y 1938, también dirigiendo a su propio país.
Roberto Martínez, Ancelotti y Tuchel amenazan el récord
El Mundial 2026 llega con una novedad sin precedentes: por primera vez en décadas, tres de los grandes candidatos al título tienen un entrenador extranjero en el banquillo. Thomas Tuchel, alemán, dirige a Inglaterra, Roberto Martínez, español, está al frente de Portugal, y Carlo Ancelotti, italiano, comanda las operaciones en Brasil. Los tres son candidatos reales, y los dos primeros llegan incluso con más opciones que la Canarinha, que afronta el torneo en un momento de transición y lejos de su mejor versión histórica. Inglaterra llega con una generación que ha madurado al fin, con Bellingham, Saka y Kane como punta de lanza, y Portugal tiene a Cristiano Ronaldo en su último baile mundialista y una plantilla de altísimo nivel preparada para aspirar a todo. Si cualquiera de los tres levanta la copa el 19 de julio en el MetLife Stadium, romperá este récord que sigue intacto tras 92 años de historia mundialista.
No obstante, lo tendrán difícil. Los favoritos que sí cumplen el patrón histórico son España, Francia, Alemania y Argentina. Luis de la Fuente, riojano, entrena a una selección española que llega como una de las grandes candidatas con Lamine Yamal, Pedri y Nico Williams como estandartes de una generación que ya ganó la Eurocopa 2024. Deschamps, que ganó el Mundial como jugador en 1998 y como entrenador en 2018, afronta su último torneo al frente de Les Bleus con un equipo de ensueño. Lionel Scaloni defiende el título con la Argentina de Messi, que disputará su sexto Mundial, y Julian Nagelsmann intentará que Alemania vuelva a ser la temible maquina de hacer fútbol que maravilló al mundo hace solo unos años. Los cuatro cumplen el requisito que siempre han cumplido los campeones. La pregunta es si este año, por primera vez, ese requisito dejará de ser indispensable.
¿Por qué nunca ha ganado un seleccionador extranjero?
La pregunta tiene varias respuestas posibles. Históricamente, las grandes potencias mundialistas como Brasil, Alemania, Argentina, Francia, Italia o España, han apostado casi siempre por técnicos propios, porque el vínculo cultural y emocional con la selección forma parte del proyecto. De normal, los entrenadores extranjeros suelen llegar a selecciones que buscan un salto de calidad, no a potencias consolidadas. Cuando una de esas potencias rompe esa tradición, como ha hecho Brasil con Ancelotti, está asumiendo un riesgo histórico que ningún campeón anterior había corrido.
Hay también una lectura táctica. En estos grandes torneos, que además es corto, el grupo necesita ser un bloque, tener una conexión emocional que va más allá del esquema y el sistema. Del Bosque tuvo esa conexión con la generación de oro española, Scaloni la ha construido en torno a Messi con una Argentina que ha tardado décadas en volver a ganar, y Deschamps la ha tejido con una Francia que se conoce de memoria. Si Ancelotti, Bob Martínez o Tuchel ganan, demostrarán que esa conexión puede existir también cruzando fronteras. Si no ganan, el patrón seguirá intacto otros cuatro años más.
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