“La trampa del alto el fuego”: por qué EEUU e Irán no dejan de atacarse pese a que no quieren volver a la guerra total
“Hoy volveremos a golpear con fuerza”, ha amenazado Donald Trump. “Ahora lo pagarán caro”, ha insistido el presidente de EEUU este miércoles, al día siguiente de haber atacado a Irán después de que Teherán derribara un helicóptero Apache con un dron este lunes pasado.
“Teniendo en cuenta lo del helicóptero, supongo que tenemos derecho a hacerlo”, ha asegurado Trump al ser preguntado por una vuelta a los bombardeos, que han sido contenidos desde el inicio de la tregua, el pasado 8 de abril: “Derribaron una máquina increíble, realmente increíble. Al principio dijeron que no habían sido ellos, luego admitieron que sí, y teníamos su proyectil. Tuvieron mucha suerte de que esa bomba no explotara, quedó incrustada en el helicóptero y no explotó. Estaba en llamas, pero no explotó”.
Según el presidente de EEUU, los dos pilotos del helicóptero “tuvieron mucha suerte”.
Desde el inicio del alto el fuego, el pasado 8 de abril, EEUU e Irán llevan con un tira y afloja sobre un acuerdo de paz duradero que se alarga, al tiempo que el estrecho de Ormuz, por el que pasaba una cuarta parte del comercio mundial de petróleo, sigue cerrado a cal y canto, tanto por Irán como por EEUU.
“Llevo meses trabajando con Irán y deberían firmar el acuerdo”, ha insistido Trump: “Es un buen acuerdo. Les prohíbe totalmente tener armas nucleares; y estaba listo, a punto de cerrarse. No sé qué están haciendo; luego dispararon contra nuestro helicóptero, un helicóptero muy caro, por cierto, pero lo más importante es que los dos hombres están bien, afortunadamente”.
Además de las nuevas amenazas de Trump con más bombardeos sobre Irán en las próximas horas, el Ejército de EEUU ha vuelto a atacar a un petróleo con carga iraní que intentaba pasar por el estrecho de Ormuz.
Según el Ejército de EEUU, este martes, “a las 11:14 pm, las fuerzas estadounidenses inhabilitaron un petrolero en el golfo de Omán, por segundo día consecutivo, después de que otra embarcación violara el bloqueo vigente al intentar transportar petróleo desde Irán. El Mando Central de EEUU (CENTCOM) inhabilitó el M/T Settebello, de bandera de Palaos, mientras navegaba por el golfo de Omán. Una aeronave estadounidense disparó municiones de precisión contra la sala de máquinas del buque después de que la tripulación desobedeciera reiteradamente las instrucciones de las fuerzas estadounidenses”.
De acuerdo con la información del Pentágono, desde el inicio del bloqueo por parte de EEUU el 13 de abril, han atacado ocho embarcaciones “que incumplían las normas, han redirigido a 134 buques que sí las acataban y han permitido el paso de 42 embarcaciones dedicadas a la ayuda humanitaria”.
En este sentido, el presidente de EEUU ha asegurado este miércoles en otro post de Truth Social que había ordenado “una misión secreta para ayudar a los petroleros y otros buques comerciales en su tránsito por el estrecho de Ormuz”. Según Trump, “esta iniciativa ha permitido que más de 100 MILLONES de barriles de petróleo atraviesen el estrecho y lleguen al mercado. Más de 200 buques comerciales han navegado por el estrecho de manera segura”.
De acuerdo con el presidente de EEUU, “este éxito rotundo se debe a que EEUU controla el estrecho de Ormuz, y NO Irán. Sus fuerzas armadas están derrotadas y su economía está perdida”.
Lo que no dice Trump es que esos 200 barcos que han transitado en dos meses representan una parte de lo que pasaba cada día por Ormuz –entre 80 y 130 barcos diarios– antes de que comenzara con sus ataques sobre Irán el pasado 28 de febrero.
Teherán: “No dejaremos ningún ataque sin respuesta”
Irán tampoco se ha quedado corto en sus amenazas. “Preferimos el lenguaje de la diplomacia, pero también hablamos otros idiomas”, ha dicho el ministro de Exteriores, Seyed Abbas Aragchi, quien ha advertido que su país “no dejará ningún ataque ni amenaza sin respuesta”.
El intercambio de ataques, que se produce cuando la región se recupera de la escalada entre Israel e Irán del domingo, es uno de los más significativos desde el alto el fuego del 8 de abril. Ahora, se profundizan las preguntas sobre si la tregua se mantiene vigente y sobre los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra iniciada en febrero por Trump y Benjamin Netanyahu, que llevan semanas estancados en gran medida con escaramuzas periódicas en los que ambas partes se han lanzado ataques limitados, particularmente en Ormuz. En palabras del propio Trump: “Diría que en esa parte del mundo un alto el fuego se da cuando se dispara de forma más moderada”.
Este miércoles, tras la nueva ronda de ataques, Irán ha sembrado dudas sobre el futuro de las negociaciones con EEUU al asegurar que se dispone a reevaluarlas, alegando que no pueden avanzar mientras se produzcan repetidas violaciones del alto el fuego. “El proceso diplomático no se desarrolla en el vacío, y para avanzar en cualquier proceso diplomático se necesita un clima mínimo en el que trabajar”, ha dicho el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, quien ha acusado a Washington de perjudicar la diplomacia con mensajes “contradictorios, cambios frecuentes de postura y exigencias, y violaciones constantes del alto el fuego”.
Irán ha insistido en todo momento en que cualquier acuerdo con Estados Unidos debe incluir un alto el fuego entre Israel y Hizbulá, su aliado en Líbano, donde las autoridades han registrado casi 3.500 ataques del Ejército de Netanyahu desde el anuncio de una tregua el 16 de abril. “Esta guerra solo terminará cuando termine también en Líbano”, declaró el ministro de Exteriores iraní la semana pasada.
Ambas partes intentan condicionar el marco en el que se desarrolla la diplomacia y redefinir la ecuación de tal forma que les otorgue ventaja. La paradoja es que, aunque ninguna de las partes parece interesada en la reanudación de una guerra a gran escala, la necesidad percibida de remodelar el panorama diplomático mediante la fuerza militar puede conducir, en última instancia, precisamente a ese resultado
Los mediadores regionales han intentado rebajar las tensiones y mantener a las partes en la mesa de negociaciones para llegar a un acuerdo. Según adelantó Reuters, una delegación de Qatar ha aterrizado en Teherán este mismo miércoles y el ministro de Exteriores iraní ha hablado con sus homólogos de Turquía y Arabia Saudí.
“A falta de un acuerdo, pueden caer en otra escalada”
Muchos expertos creen que la situación es frágil y avisan del riesgo de una escalada, pero también opinan que ninguna de las partes puede permitirse otra guerra. Uno de ellos es Hamidreza Azizi, experto en política exterior y de seguridad iraní y profesor visitante en el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales, que enmarca los últimos enfrentamientos en un patrón que se ha repetido durante el cese temporal de las hostilidades.
“Ambas partes intentan condicionar el marco en el que se desarrolla la diplomacia y redefinir la ecuación de tal forma que les otorgue ventaja”, dice en X. “La paradoja es que, aunque ninguna de las partes parece interesada en la reanudación de una guerra a gran escala, la necesidad percibida de remodelar el panorama diplomático mediante la fuerza militar puede conducir, en última instancia, precisamente a ese resultado”.
En un artículo reciente titulado La trampa del alto el fuego, Azizi argumenta que la tregua no ha detenido la violencia, sino que la ha transformado sin resolver el conflicto: los ataques con drones y misiles coexisten con la “mediación activa” y las señales diplomáticas. Sin embargo, según su análisis, Teherán está empezando a interpretar que el paso del tiempo, sin avances en el terreno diplomático, mientras EEUU mantiene la presión militar y económica frente a la “moderación iraní”, puede erosionar la posición que cree que logró durante los combates.
Concretamente, según Azizi, Irán está preocupado por la “normalización” de los ataques militares estadounidenses en territorio iraní durante el alto el fuego y siente la necesidad de romper este ciclo. También le inquieta que se esté reduciendo la importancia del estrecho de Ormuz, su principal mecanismo para forzar a Washington a negociar, a medida que el Ejército estadounidense escolta discretamente barcos comerciales por la zona.
“A medida que aumenta la presión económica, Israel prosigue su campaña contra Hizbulá y Washington se esfuerza por reducir la importancia estratégica de Ormuz antes de que se alcance cualquier acuerdo, cada vez son más las voces dentro de la República Islámica que llegan a la conclusión de que la ventaja negociadora debe defenderse activamente antes de que pueda negociarse de forma provechosa”, señala el analista. El resultado, añade, es que tanto Irán como EEUU “siguen buscando un acuerdo diplomático, pero ambos se comportan cada vez más como si el alto el fuego se hubiera convertido en otro campo de competencia estratégica. Que esa competencia conduzca en última instancia a un acuerdo o a otra ronda de guerra puede depender menos de las negociaciones que de qué parte consiga moldear las realidades que les rodean”.
El think tank estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) también considera que Irán está intentando emplear “una fuerza calculada con el fin de obtener concesiones de Estados Unidos sin provocar una respuesta estadounidense a gran escala”, probablemente basándose en la premisa de que Washington no desea volver a la guerra.
Para Danny (Dennis) Citrinowicz, investigador sénior del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), afiliado a la Universidad de Tel Aviv, cree posible que las últimas amenazas estén destinadas a aumentar la presión sobre Teherán y “extraer concesiones, pero hay pocas evidencias de que tal presión alteraría las posiciones fundamentales de Irán”, cuyas líneas rojas raramente cambiarán.
El experto señala en X que los últimos acontecimientos demuestran “una vez más que, a falta de un acuerdo, ambas partes pueden caer fácilmente en otra ronda de escalada”. Y cualquier marco diplomático, apunta, deberá atender las demandas económicas de Teherán.
A su juicio, Washington se enfrenta a una disyuntiva: buscar una solución diplomática con Irán o “prepararse para un ciclo de enfrentamientos recurrentes en el Golfo”, indica en X. “Si EEUU busca de verdad un acuerdo, tendrá que atender las demandas iraníes relativas al alivio de las sanciones. Independientemente de la presión que se ejerza, Teherán ha señalado sistemáticamente que no abandonará esta postura. Si Washington no está dispuesto a aceptar esa realidad, debería reconocer la alternativa probable: continuos enfrentamientos con Irán que podrían acabar escapando al control de cualquiera y conducir a un conflicto militar en condiciones menos favorables”, prosigue.
Citrinowicz cree que ni siquiera una “campaña militar limitada” destinada a debilitar a Irán alteraría “de manera fundamental la posición negociadora de Teherán”. “No ha ocurrido en el pasado, y hay pocos motivos para creer que vaya a ocurrir ahora. Irán sale del último intercambio de golpes convencido de que puede soportar la presión y responder a los ataques. La disuasión por sí sola no proporcionará una solución duradera”. Y concluye: el reto para EEUU “es decidir si quiere seguir atrapado en este ciclo o invertir en una vía diplomática que, aunque imperfecta, ofrece la oportunidad de romperlo. (...) Cualquier acuerdo duradero con Irán requerirá un compromiso económico por parte de EEUU”.
“La diplomacia sigue siendo la única vía viable”
Durante las conversaciones para el fin de la guerra, los diplomáticos han tratado de reabrir el estrecho de Ormuz, poner fin al bloqueo estadounidense de los puertos iraníes y allanar el camino para las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán. Sin embargo, parece que ambas partes siguen estando muy distanciadas.
Además del fin de los combates en Líbano, Teherán exige el levantamiento de las sanciones, la liberación de miles de millones de dólares en activos congelados y el reconocimiento de algún tipo de control iraní sobre el estrecho por donde antes de la guerra circulaba una quinta parte del crudo y el gas natural licuado del mundo. Trump se opone a las restricciones al tráfico marítimo a través de Ormuz y afirma que cualquier acuerdo de paz debe garantizar que Irán no pueda desarrollar un arma nuclear.
A pesar del clima de desconfianza, el exnegociador iraní Seyed Hossein Mousavian cree que la vía diplomática no está muerta. “La diplomacia sigue siendo la única vía viable para avanzar, ya que ni Irán, ni EEUU, ni, de hecho, la región en su conjunto pueden escapar a la realidad de la coexistencia. El principal reto consiste en romper un ciclo de décadas de crisis, sanciones, negociaciones, acuerdos, colapso y nuevos conflictos, que ni la fuerza militar ni la presión económica han logrado resolver”, explica en un artículo publicado en el Middle East Eye.
No obstante, el experto sostiene que los acuerdos futuros colapsarán si EEUU no comprende que Irán, como resultado de las guerras de 2025 y 2026, ha transformado su concepción de la seguridad: entre otras cosas, ha expandido sus cálculos estratégicos para incluir como posibles objetivos las bases estadounidenses en el Golfo, Ormuz e intereses económicos globales; y se ha consolidado la creencia de que ningún pacto será sostenible “a menos que Irán posea los medios suficientes para disuadir futuros ataques”.
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