Los retrasos de la regularización inquietan a cientos de migrantes: “Eran 15 días y llevamos 40 sin respuesta”
Hace un mes y una semana, Valeria y su bebé fueron las primeras personas en presentar su solicitud de regularización en una de las oficinas de Correos habilitadas en Madrid. La ecuatoriana salió sonriente empujando el carro de su hija: ya quedaba menos para tener los papeles. Si todo salía como esperaba, recibiría la admisión a trámite de la petición y el consiguiente permiso de residencia en 15 días, según el plazo establecido por el Ministerio de Inclusión. Pero ya suman 38 días desde entonces y el alivio inicial se ha ido mezclando con una nueva incertidumbre: ¿Habrá pasado algo? ¿Faltaría algo? ¿Harían algo mal en Correos al ser el primer día? ¿La habrán inadmitido? Son algunas de las preguntas que se hacen muchas de las personas que esperan la respuesta de la Administración una vez traspasado el periodo previsto.
Su caso no es anecdótico. Cientos de solicitantes de la regularización extraordinaria han pasado de la ilusión al miedo ante la falta de respuesta en los plazos prometidos, aunque se calman cuando conocen que otras muchas personas están en su misma situación. Los retrasos en el envío de la comunicación de la admisión a trámite, un documento que en la práctica supone la confirmación de la concesión del permiso de residencia y trabajo provisional mientras se estudia la petición, están marcando el procedimiento, según una decena de migrantes afectados, varios abogados y ONG colaboradoras consultadas por elDiario.es.
Los datos oficiales deslizan el alcance de los retrasos. Según los números trasladados por el Gobierno hace una semana, Inclusión ha recibido 549.596 solicitudes. Del total de expedientes, han sido “tramitados” 146.675, pero solo han enviado el justificante de la admisión a trámite a 91.905 personas, lo que genera un desfase de al menos 50.000 personas pendientes del documento que les permitirá empezar a trabajar. Según los cálculos de elDiario.es, la Administración ha recibido de media unas 100.000 peticiones semanales, por lo que el ritmo de admisión a trámite medio sobrepasaría con creces los 15 días comprometidos inicialmente.
No todas las peticiones están sufriendo retrasos. Según varias fuentes consultadas ligadas al procedimiento, no existe un patrón claro sobre los perfiles que están recibiendo la admisión a trámite antes y cuáles después. No obstante, los mayores retrasos confirmados por este medio, que superan los 38 días, corresponden a quienes solicitaron su petición a través de las oficinas presenciales. Algunos de quienes lo hicieron por la vía telemática, por su cuenta o a través de abogados u ONG (las personas sin papeles no pueden por sí mismos porque necesitan un certificado digital del que carecen), también han tenido que esperar más de la cuenta, pero no tanto tiempo como quienes depositaron sus documentos en persona.
“Las comunicaciones de admisión a trámite llegan como si fueran cartas enviadas desde 1950: lentas, irregulares y sin patrón alguno”, ha criticado Guillermo Morales, director del despacho de abogados especializado en extranjería Legalteam. “Quien presentó después ya tiene la suya. Quien la presentó antes sigue mirando compulsivamente el buzón electrónico, como si fuera a aparecer por arte de magia”, resume en un texto publicado en su blog. También las ONG colaboradoras están percibiendo la arbitrariedad en los retrasos. “Mientras algunas comunicaciones están llegando en pocos días, otras llevamos esperando más de tres semanas, sin poder identificar el patrón”, coincide Elena Muñoz, responsable jurídica de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).
Entre las personas que aguardaban su turno aquel primer día de la regularización presencial estaba también Loren, asesora en la consultora Acevedo Extranjería, acompañando a una mujer que iba a solicitar la regularización. Ella y su equipo tienen varias peticiones registradas por esta vía y confirma grandes retrasos en esos casos, especialmente entre los que la presentaron los primeros días. “Ninguna de las solicitudes que hemos acompañado a presentar presencialmente han recibido aún la admisión a trámite”, explica.
El Ministerio de Inclusión lanza un mensaje de tranquilidad a las personas que aguardan algunos de estos trámites. Según explican, los tiempos de la tramitación “pueden depender de varias cosas”. Por ejemplo, detallan, “hay muchas solicitudes que están pendientes de subsanación y, en estos casos, ”se paraliza el plazo para requerir a la persona la documentación que le falta“.
En otros casos, añaden, “hay documentación que tiene que ser revisada” y, en otros, “las solicitudes se presentaron de manera presencial y deben recibir la notificación por correo postal”. Fuentes del departamento dirigido por Elma Saiz añaden que se encuentran “en plazo” y que el procedimiento “avanza según lo previsto”. “Todas las solicitudes que se hayan presentado correctamente, cumplan los requisitos y no estén pendientes de ningún trámite más, recibirán la autorización correspondiente a su admisión a trámite”, aseguran para tratar de lanzar un mensaje de calma.
Un mes de espera
Emma envió su expediente a través de un abogado el pasado 29 de abril. Un mes después, no tiene respuesta. Ella trabaja desde que llegó a España por temporadas en el cuidado de una señora mayor en Madrid. En los meses de verano, se traslada al lugar donde la mujer pasa el verano para atenderla también durante sus vacaciones. El permiso de trabajo le daría la seguridad para tratar de negociar mejores condiciones de trabajo y buscar mayor estabilidad. También desea empezar a cotizar para conseguir un permiso de larga duración y poder empezar los trámites para reagruparse con sus hijos, que continúan en el país.
Con todas esas necesidades en la cabeza y el estómago, la salvadoreña y su marido entran de vez en cuando al portal donde puede seguir el estado del procedimiento. Desde hace unos 30 días, se choca con el mismo mensaje: “En trámite”, según una captura enviada a este medio. Sin embargo, eso no significa que efectivamente haya sido admitida a trámite y, por tanto, ya pueda trabajar de forma regular.
“Hay que esperar al justificante de admisión a trámite, que incluye el NIE, y mencionan el permiso provincial de residencia y trabajo”, aclara el letrado de extranjería Felipe Garoña. Emma escribe inquieta a su abogada, que la calma y le traslada que será avisada en cuanto llegue el escrito que espera. Pero cuando el reconocimiento de tantos derechos están en juego, es difícil calmarse del todo y no dejarse arrastrar por la ansiedad de las distintas posibilidades del retraso, traslada. A veces, se inquieta pensando en el supuesto de que hubiese habido algún problema en el envío o recepción del correo y que pudiera dejarla fuera del proceso. Después de algunos días de ansiedad, ha asumido que lo único que puede hacer es esperar y confiar en su abogado.
Cada retraso de cada trámite acaba alargando el proceso y entorpece el objetivo principal de quienes piden la regularización: encontrar un trabajo en condiciones dignas y darse de alta en alta en la Seguridad Social. Una vez recibida la admisión a trámite, la espera de muchos no acaba. Quienes van a tener residencia regular en España por primera vez y no han trabajado dados de alta anteriormente, no podrán trabajar hasta que no reciban su número a la Seguridad Social. Y esto tampoco está siendo fácil. “Cuando por fin llega la ansiada admisión a trámite, aparece la frase estrella: ”En unos días recibirá su número de afiliación social. Días que ya van camino de convertirse en semanas. Semanas que pronto serán meses“, cuestiona el abogado Guillermo Morales.
En cuanto Luisa confirmo la admisión de su solicitud, ya con papeles, empezó a enviar currículums a varias ofertas de marketing digital, el ámbito al que le gustaría saltar tras años como limpiadora en la economía sumergida. Pero para acceder a una de estas ofertas necesita el número de la Seguridad Social. El Ministerio de Inclusión explica a los solicitantes por correo electrónico que estos deben esperar a recibir por correo postal dicho número, indispensable para poder trabajar. Existen otras formas de obtenerlo, pero quienes no tienen el acompañamiento adecuado se fían de las indicaciones del Gobierno, que pide que no lo soliciten por su cuenta.
No quiere perder tiempo. Sabe que de su tiempo cotizado dependerá la renovación posterior del permiso que tanto le ha costado conseguir. “Siento que con el permiso provisional ya se me ha abierto el camino y quiero empezar a recorrerlo. Con este permiso de trabajo, ya empieza a contar mi año para renovar la tarjeta, así que he empezado a moverme”, explica desde Valencia, donde actualmente trabaja en la limpieza de cinco viviendas. Comprueba su buzón cada día y la carta no llega, por lo que ha decidido tratar de obtenerlo por la vía digital.
“Aún no me ha llegado, pero estoy intentando pedirlo de otra manera, a través del certificado digital”, explica la colombiana. “A ver si lo logro”, añade, pues acaba de recibir el permiso de residencia temporal. “Debe llegar una carta a la dirección postal o certificado digital de la persona interesada (no a su representante). Hay veces que se dan algunos retrasos en este envío, pero en la web de la Tesorería General de la Seguridad del Estado se puedo consultar el número asignado, o pueden solicitarlo ante la Seguridad Social”, detalla Muñoz. Al no explicar este procedimiento, quienes carecen de apoyo jurídico se están encontrando problemas en este punto.