La brecha salarial de género aumentó por primera vez en once años hasta situarse en el 16% en 2024

La brecha salarial entre lo que ganan de media los hombres y las mujeres aumentó en 2024 por primera vez en once años, desde 2013, hasta situarse en el 16%, según la Encuesta Anual de Estructura Salarial que ha publicado este jueves el INE. El sueldo medio de los hombres aumentó más que el de las mujeres, un 5,5% y un 5,1%, respectivamente, lo que volvió a ensanchar la brecha entre ambas ganancias, que se explica por múltiples motivos y desigualdades a lo largo de las carreras laborales de hombres y mujeres.

El salario medio en España en 2024 se situó en los 29.540 euros anuales por trabajador, un 5,3% mayor que el del año anterior. El de los hombres aumentó más, un 5,5%, hasta los 32.058 euros al año. El de las mujeres se elevó algo menos, un 5,1%, hasta los 26.905 euros al año.

La diferencia entre estas ganancias medias de hombres y de mujeres alcanzó así los 5.153 euros al año, que se suele traducir en una brecha de género del 16,1% en 2024 (lo que cobran de más los hombres respecto a las mujeres). El INE destaca esta diferencia, indicando que el “salario promedio femenino fue, por tanto, el 83,9% del masculino”.

En 2023, la brecha salarial de género fue del 15,7% tras descensos acumulados desde 2013, cuando se situaba en el 24%.

Hay algunas entidades, como el sindicato CCOO, que calculan la brecha de 2024 en un 19,2%, porque con esa misma diferencia de 5.153 calculan cuánto deberían aumentar los salarios de las mujeres para equipararse con el de los hombres.

Una brecha que se explica por muchas causas

Esta diferencia en las remuneraciones medias de hombres y mujeres se explica por múltiples variables laborales, como el “tipo de contrato, de jornada, ocupación, antigüedad, etc. que inciden de forma importante en el salario”, argumenta el INE. En general, se explica por una larga lista de diferencias de las carreras laborales de hombres y de mujeres, algunas que son consecuencia de desigualdades directas (como situaciones de discriminación) y también de desigualdades indirectas.

Por ejemplo, las jornadas a tiempo parcial están muy feminizados, con un 73% de las personas asalariadas con este tipo de contrato en manos de mujeres y ellas son mayoritariamente también quienes reducen sus horarios por el cuidado de hijos o otros familiares dependientes. Además, hay segregación sectorial por la que las mujeres se aglutinan especialmente en determinados sectores, como el comercio, la limpieza y la hostelería, entre otros, que son los peor pagados.

Así, entre quienes cobran entre 0 y 1 salario mínimo interprofesional (SMI), hay casi un 26% de las mujeres trabajadores y solo un 11% de los trabajadores hombres.

Ellas también enfrentan más obstáculos para ascender y ocupar puestos de mayor responsabilidad (y mejor remunerados), en lo que se conoce como “techo de cristal”. Entre las personas que cobran más de seis SMI hay un 0,8% de las trabajadoras y un 1,5% de los trabajadores.

Freno a un largo periodo de descensos

El dato de la Encuesta de Estructura Salarial confirma el freno en la reducción de la brecha salarial media de género que ya había mostrado la EPA (Encuesta de Población Activa) en sus datos salariales de los dos últimos años, sostiene Luis Zarapuz, del gabinete económico de CCOO.

“La duda es si los avances que venían dándose, como consecuencia de la subida del salario mínimo y de la reforma laboral”, que beneficiaron más a las mujeres y elevaron los salarios más bajos de muchas trabajadores, “se han agotado”, indica Zarapuz.

Como la brecha de género se compone de tantos elementos distintos (jornadas, ocupación, sector, complementos, ...) para analizar las causas exactas de esta diferencia salarial y también de este cambio de tendencia se requiere de un análisis pormenorizado de los microdatos de estas estadísticas.