China crecerá este año entre el 4,5% y el 5%, su menor ritmo desde 1991, y aumenta un 7% el gasto militar
China se ha fijado este jueves una meta de crecimiento de “entre el 4,5% y el 5%” para 2026, la más baja desde 1991, y mantendrá el déficit presupuestario en el 4% del producto interior bruto (PIB), un plan económico que los analistas consideran “limitado” en materia de estímulos y “tímido” en impulsos para el consumo.
Las cifras las ha anunciado el primer ministro, Li Qiang, al inaugurar la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo), la principal cita política del año en el país asiático.
Li ha situado el objetivo de crecimiento por debajo del 5% que ha avanzado el gigante asiático en los últimos tres años y ha defendido que el ajuste busca “habilitar espacio para ajustes estructurales, prevención de riesgos y reforma” en el inicio del nuevo plan quinquenal, que guiará la economía hasta 2030 y cuya aprobación está prevista durante el evento.
En el informe que ha presentado también se mantienen sin cambios otros objetivos macroeconómicos clave, como un déficit presupuestario del 4% del PIB, un techo de inflación del 2% y una tasa de desempleo urbano en torno al 5,5%.
Para el economista de Capital Economics Julian Evans-Pritchard, el documento apunta a una continuidad general de la política económica.
“Las políticas se mantendrán sin cambios por lo general este año. Veremos un poco más de flexibilización monetaria, pero poco en materia de apoyo fiscal”, explica en su análisis.
A su juicio, pese a que Pekín afirma querer reequilibrar la economía hacia el consumo, “las medidas concretas al respecto siguen siendo tímidas”.
Evans-Pritchard también detecta “poca urgencia” dentro del Gobierno chino para reavivar la demanda interna, lo que podría prolongar problemas como el exceso de capacidad industrial o la debilidad de la inflación.
Crecimiento sostenible
Según los datos oficiales, la segunda economía mundial creció un 5% en 2025, en línea con el objetivo fijado por las autoridades, aunque los analistas siguen señalando riesgos como la debilidad del consumo, los riesgos de deflación, las tensiones geopolíticas o la prolongada crisis del sector inmobiliario.
La analista de Moody's Analytics Sarah Tan considera que los objetivos presentados por Pekín reflejan “una economía que entra en una fase de expansión más lenta”, en la que “la sostenibilidad se está imponiendo a la velocidad como principal prioridad para el crecimiento”.
En materia de política monetaria, Li ha avanzado posibles rebajas de tipos de interés y de los requisitos de reserva bancaria (RRR), aunque Capital Economics cree que el banco central chino se mueve “a ritmo glacial”, con los tipos apenas 10 puntos básicos por debajo de hace un año.
Evans-Pritchard anticipa recortes adicionales de unos 20 puntos básicos a lo largo de 2026.
El informe también reafirma la apuesta por sectores tecnológicos estratégicos, con planes para integrar la inteligencia artificial en la economía real mediante la iniciativa 'IA Plus' y reforzar la financiación de las llamadas 'industrias del futuro', como la manufactura avanzada, la tecnología cuántica, la biotecnología, la robótica o el 6G, en un contexto en el que el gasto en investigación y desarrollo ya alcanza el 2,8 % del PIB.
China aumenta su presupuesto militar un 7%
Li anunció también medidas para afrontar el declive demográfico del país, cuya población encadena varios años de descenso.
El Gobierno promoverá la construcción de una sociedad “amigable con la crianza” y mejorará el sistema de permisos por maternidad, además de ampliar los servicios de atención a la vejez ante el acelerado envejecimiento poblacional.
En su informe, Li ha anunciado asimismo un aumento del 7% del presupuesto de defensa, que alcanzará este año 1,91 billones de yuanes (unos 277.000 millones de dólares), tras incrementos del 7,2% en 2025, 2024 y 2023.
Sin embargo, algunas voces advierten de que el presupuesto militar divulgado en los últimos años no refleja la escala del gasto real castrense de China, que en los últimos tiempos ha financiado una modernización militar que incluyó, en 2025, la entrada en servicio de su tercer portaaviones.
Este proceso coincide con una campaña anticorrupción que ha sacudido la cúpula castrense, con la caída de altos cargos como los exministros de Defensa Li Shangfu y Wei Fenghe y del exvicepresidente de la Comisión Militar Central Zhang Youxia.