Cómo reconocer los síntomas del cáncer de colon, que empieza de forma silenciosa
El cáncer de colon representa un importante desafío para la salud en todo el mundo. Es uno de los más frecuentes en España: se diagnostican unos 44.000 nuevos casos de cáncer de colon y recto cada año. En hombres, se sitúa por detrás del cáncer próstata y, en mujeres, tras el de mama. El pronóstico depende sobre todo de su estadio en el momento en el que se diagnostica ya que la detección en fases tempranas supone una elevada probabilidad de curación.
Este tumor tan prevalente, no suele presentar síntomas en estadios iniciales. El cribado mediante un programa de detección precoz es una de las formas más eficaces de diagnosticarlo en las fases tempranas, como el Prevecolon, un programa desarrollado por la Comunidad de Madrid dirigido a la población con edades comprendidas entre50 y 69 años que consiste en realizar una prueba de sangre oculta en heces bienal.
Cáncer de colon: silencioso en sus primeras etapas
El cáncer de colon se desarrolla cuando las células de la mucosa del intestino grueso se multiplican de manera anómala. En casi en todos los casos, los tumores se forman a partir de un pólipo que era benigno en sus inicios. Suele ser más común en personas de más de 50 años; en aquellas que tienen antecedentes familiares con síndromes hereditarios asociados al cáncer colorrectal; o con algunas enfermedades como la enfermedad inflamatoria intestinal. Los factores de riesgo modificables son:una alimentación baja en fibra y rica en carnes rojas y procesadas, sedentarismo, obesidad y consumo de alcohol y tabaco.
Los hábitos de vida juegan un papel primordial a la hora de hablar del cáncer de colon ya que se ha observado que, “en las últimas décadas, se ha detectado un ligero aumento de casos en personas menores de 50 años, algo que podría asociarse a un aumento de factores de riesgo modificables como los descritos. Pese a todo, continúa siendo una patología mucho más frecuente en pacientes mayores de 50 o 60 años”, afirma la Doctora Marta Ágreda, especialista del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.
En la mayoría de los casos, el cáncer de colon empieza con un sobrecrecimiento del revestimiento interno del colon en forma de pólipos, que pueden ser adenomas, considerados precancerosos. “En estadios precoces, el cáncer de colon puede no tener ningún síntoma”, afirma la Doctora Ágreda. De ahí la importancia de los test de diagnóstico precoz. Pero existen algunos síntomas que deben ponernos en alerta, como cambios del hábito intestinal (diarrea o estreñimiento); dolor abdominal; anemia por falta de hierro; sangre en las heces; así como pérdida de peso no voluntaria.
Sangre en heces, la prueba clave
. “La prueba gold estándar para el diagnóstico de un cáncer de colon es la colonoscopia, que consiste en introducir un tubo flexible con una cámara para examinar el colon y el recto de forma directa”, explica la Doctora Ágreda, que afirma que se trata de una “una prueba segura, pero invasiva”.
La prueba de la sangre oculta en heces es la prueba inicial en Prevecolon y se hace cada dos años. Se trata de un test no invasivo, reproducible y aceptado por parte del paciente. Un resultado positivo (sangre en las heces) indica que debe realizarse una colonoscopia para valorar el colon y el recto de manera directa.
Facilidad y comodidad definen esta prueba ya que “no es necesario ir al médico, el programa está diseñado para conseguir la máxima participación ciudadana y el diseño incluye facilidades para poder retirar los kits de recogida de heces en el ambulatorio o en la farmacia sin necesidad de una cita médica”, afirma la Doctora Ágreda. “En España, en la población general, se recomienda iniciar con el test de sangre oculta en heces bienal a partir de los 50 años”, matiza la Doctora Ágreda.
Gracias al programa Prevecolon se han podido diagnosticar de cáncer de colon y recto “entre el 3% y el 5% de las personas que se someten a la colonoscopia tras un resultado positivo en el test de heces”, afirma la Doctora Ágreda, que reconoce que “la probabilidad de curación es muy alta si se diagnostica en fases precoces, llegando a supervivencias de más del 90% a los cinco años en los estadios precoces”.